El Evangelio de los Doce
Traducido y publicado por primera vez por
El Rev. Gideon Jasper Richard Ouseley
1902
El evangelio "Esta es Mi Palabra, alfa
y omega" (El Evangelio de Jesús. La manifestación de
Cristo que el mundo no conoce.) Este es el nuevo evangelio que tomando como base “El Evangelio de los Doce” es rectificado
ampliado y profundizado por revelación profética a través de la profetisa
alemana Gabriele. Si “El Evangelio de los Doce” es
todo un reclamo de la verdad ocultada, “Esta es Mi Palabra” es un llamamiento
a formar una nueva humanidad donde el
hombre viva en armonía y en paz con los diferentes reinos, mineral, vegetal y
animal. La obra actual más importante
que será la de más proyección del futuro.
El Evangelio de los Doce:
Este evangelio también es llamado "El evangelio del Santo Doce ó El evangelio de la vida perfecta”
Fue editado por primera vez en el año 1902 por el reverendo G.J.R. Ouseley. En
su prólogo expone: "Este
evangelio de inspiración crística es uno de los documentos de los primeros
cristianos más antiguo y completo, y está conservado en un monasterio budista
del Tibet, donde fue escondido por unos miembros de la comunidad de los Eseos
para preservarlo de las manos de los falsificadores" G. J. Ouseley demanda haber descubierto y traducido el evangelio
original de el cual los actuales cuatro evangelios fueron derivados, y ,
también dice, "que es la primera
vez que han sido traducidos del arameo."
…"los padres cristianos tempranos mandaron destruir las fuentes y los expedientes de los
cuales recopilaron la información y los datos que pusieron ellos en la Biblia. Pero no pudieron destruirla toda. Algunos escapados, y como es descubierto aquí
y allí por los investigadores pacientes, es asombroso ver cómo el mundo ha sido
engañado por los padres cristianos…
“El evangelio original, representa las enseñanzas de Cristo,
el señor del amor y la compasión a todos los seres vivos, incluyendo animales y
seres humanos. Por razones sobre
indicado, los sacerdotes romanos en Nicea opusieron estas doctrinas y las
eliminaron del Evangelio, que cambiaron radicalmente para ser aceptables a
Constantino el Grande, que amó las carnes rojas y el vino que fluye de sus
banquetes nocturnos demasiado para aceptar una religión que prohibió estos
placeres, que eran una razón principal por la que él persiguió tan amargamente
a cristianos tempranos que abogaron estas doctrinas. Por esta razón los padres de la iglesia
cambiaron el evangelio de una manera tal que el amor y la compasión fueron
limitados solamente a los seres humanos pero todos los animales de la vida fueron excluidos de
recibir estas ventajas”.
Presentación de José Fuentes: El
motivo principal para presentar este evangelio apócrifo es de que llegue al
conocimiento del mayor número posible de personas que puedan leer y comprobar
por sí mismos cómo nos han ocultado episodios evangélicos donde Jesucristo se
nos muestra con un gran amor y protección hacia todos los animales.
¿JESUCRISTO ERA VEGETARIANO/VEGANO? ¿DEFENDIÓ EL AMOR Y EL RESPETO HACIA TODOS LOS ANIMALES? ¿TUVO ALGÚN ENCUENTRO CON PERSONAS QUE A SU PASO MALTRATARAN ANIMALES?
Muchas son las opiniones y controversias sobre este tema. Si sentamos como base que las Iglesias Cristianas ninguna son vegetarianas , y en sus doctrinas no hay ni una frase en defensa de la vida y derechos de los animales, es de suponer por el ejemplo de aquellos que se llaman "ministros y pastores" que tienen una dieta alimenticia omnívora, que Jesucristo también lo era. Pero la realidad es otra muy diferente. Este evangelio demuestra que era vegetariano/vegano, y con un amor infinito hacia todos los animales. .
La mayoría de nuestra sociedad actual que ya superamos el medio siglo fuimos instruidos y educados en una época donde reinaba la fuerza eclesiástica y por lo tanto en una alimentación también omnívora. Siempre partíamos como seguro, como base de nuestra enseñanza religiosa recibida, que matar animales para nuestra dieta alimenticia no era pecado y que no era necesario sentirse culpables y por lo tanto menos de confesión, pues Dios los había creado para la alimentación de todos los hombres.
¿Pero cómo en una sociedad de hombres, de una cultura
multidisciplinar tan elevada y durante
siglos, a ninguno le diera por pensar de cómo era posible que en la vida de
Jesucristo en sus cuatro evangelios, Mateo, Lucas, Marcos y Juan no hubiera ni
un solo versículo donde se reflejara
alguna vivencia relacionada con la
crueldad y el mal trato con los animales y que advirtiera a sus discípulos que
matar animales para los sacrificios y para la alimentación eran contrarios a la
ley divina?.
La respuesta es bien sencilla. La Iglesia se preocupó en diferentes épocas de su historia de quitar de los textos antiguos que hoy forman la Biblia todo lo relacionado con los temas que más le implicaban, como era matar y comer carne. Con sus equipos llamados correctores se preocuparon no solo de corregir sino hacer desaparecer todo vestigio de textos antiguos. Pues hoy no se encuentran prácticamente ningún texto de los cuatro evangelios.
¿Cómo se puede demostrar que esta teoría tiene algo de verdad? ¿Podría Dios permitir que la manipulación histórica del pasado quedara sellada en el silencio?
Lean ustedes el
evangelio apócrifo más importante preservado y encuentren la verdad por sí
mismos.
Como ayuda para encontrar los textos
referente a los animales los he cambiado a color rojo cadmio.
Si
lo deseas puedes primero leer el resumen donde relaciono las vivencias de Jesús
con los animales y los capítulos donde se encuentra en este evangelio:
Los animales en la
vida de Jesucristo
Aquí comienza el Evangelio de Jesús, el
Cristo, descendiente de David, a través de José y María, según la carne, e Hijo
de Dios, a través del amor y la sabiduría divinos, según el Espíritu.
De eternidad a eternidad
es el pensamiento eterno,
y el pensamiento eterno es la Palabra,
y la Palabra es la acción,
y estos tres son uno en la ley eterna;
y la ley está en Dios,
y la ley surge de Dios.
Todo ha sido creado por la ley,
y de lo que existe
nada ha sido creado sin ella.
En la Palabra hay vida y
substancia,
están el fuego y la luz.
El Amor y la Sabiduría
son uno para la salvación de todos.
Y la luz brilla en las
tinieblas,
y las tinieblas no la ocultan.
La Palabra es el único fuego
dador de vida,
e, iluminando este mundo,
se convierte en el fuego y en la luz
en cada alma que entra en el mundo.
Yo estoy en el mundo,
y el mundo está en Mí;
y el mundo no lo sabe.
Vengo a Mi propia casa,
y Mis amigos no Me acogen.
Pero a todos los que acogen y
obedecen,
es dado el poder
de llegar a ser los hijos y las hijas de
Dios,
e igualmente a aquellos que creen en el
santo nombre,
que no han nacido de la voluntad de la carne
y la sangre,
sino de Dios.
Y la Palabra se ha hecho carne
y habita entre nosotros,
y hemos visto Su gloria, llena de gracia.
¡Mirad la bondad y la verdad
y la belleza de DIOS!
La promesa
del nacimiento de Juan
el Bautista
1. En tiempos de Herodes, rey
de Judea, vivía un sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya
mujer, de las hijas de Aarón, se llamaba Isabel.
2. Ambos eran piadosos ante
Dios, y, sin mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no
tenían hijos, pues Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.
3. Y sucedió que él, según el orden
de su servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la
costumbre de las funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar
en el templo de Jehová. Y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera
durante la hora de la ofrenda del incienso.
4. Y un ángel del Señor se le
apareció sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor
se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu
plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que
pondrás por nombre Juan.
5. "Y estarás lleno de
gozo y regocijo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los
ojos del Señor. No comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno
estará lleno del Espíritu Santo.
6.
"Y a muchos de los hijos de Israel convertirá a Dios, su Señor. Y caminará
delante del Señor en el espíritu y con la fuerza de Elías, para convertir los
corazones de los padres en corazones de niños y transformar los ánimos de los
rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un pueblo bien dispuesto
para el Señor”.
7. Y Zacarías dijo al ángel:
"¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi mujer es de avanzada
edad”. El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el que está ante Dios,
y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.
8.
"He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto
ocurra; entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis
palabras, que se cumplirán a su tiempo”.
9. Y el pueblo esperaba a
Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el templo. Y cuando
salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido una visión
en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.
10. Y sucedió que, cuando hubo
terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y después de aquellos
días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y dijo:
"he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado,
quitando mi oprobio de entre los hombres”.
El
engendramiento puro de Jesucristo
1. Y en el sexto mes el ángel
Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una
virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la
virgen se llamaba María.
2. José era un hombre justo y
sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María
era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran
puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.
3. Y el ángel fue a ella y le
dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de
Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu
vientre”.
4. Y al verlo quedó desconcertada
por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel
le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en
tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del
Altísimo.
5. "Y Dios, el Señor, Le
dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre,
y Su Reino no tendrá fin”.
6. Entonces dijo María al
ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”
...
Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu
prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por
esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre
en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre
que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes.
7. "Por eso no comerás
carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de
Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.
8. "Y he aquí que Isabel,
tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que
era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible”. Y María dijo:
"he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel
se fue de ella.
9. Y en ese mismo día, el ángel
Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has
sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los
varones y bendito es el fruto de tu semilla”.
10. Y al reflexionar José sobre
estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no
temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que
engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a
Su pueblo de sus pecados”.
11. Todo esto sucedió para que
se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he
aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le
pondrán por nombre Enmanuel , que quiere decir Dios en
nosotros”.
12. Entonces José, al
despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María,
su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.
13. En aquellos días María se
levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en
casa de Zacarías y saludó a Isabel.
14. Y ocurrió que al oír Isabel
el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la
fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las
mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
15. "Y ¿cómo es que la
madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó
de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se
consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo”.
16. Y María dijo: "mi alma
Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador,
porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora
todas las generaciones me llamarán bienaventurada.
17. "Porque Tú, que eres
poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu
misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.
18. "Has utilizado el
poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia
de sus corazones.
19. "Has derribado a los
poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los
hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.
20. "Ayudas a Tu siervo
Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros
padres, a Abraham y a su descendencia”. Y María permaneció tres meses con ella,
tras los que se volvió a su casa.
21. Estas son las palabras que
José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en
Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio
en el día de la salvación.
22. "Porque dijiste:
quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la
faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los
destructores.
23. "Para que puedas decir
a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas,
venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni
matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi
presencia.
24. "No padecerán más
hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un
camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.
25.
"¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen
vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a
aquellos que han sufrido agravios”.
El
nacimiento y la elección de nombre
de Juan el Bautista
1. Cuando hubo llegado a Isabel
el tiempo de dar a luz, dio a luz a un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron
que el Señor había obrado gran misericordia en ella, y se congratulaban con
ella.
2. Y sucedió que, al octavo
día, fueron para circuncidar al niño, y llamaban al varón con el nombre de su
padre, Zacarías. Pero la madre respondió diciendo: "así no, pues él se
llamará Juan”. Y ellos le dijeron: "¡si no hay nadie en tu parentela que
así se llame!”
3. Y preguntaron por señas a su
padre cómo quería que se llamase. Y pidiendo una tablilla escribió y dijo a la
vez: se llama Juan. Y todos se maravillaron de que su
boca se abriera de repente y su lengua se soltase, y él habló y alabó a Dios.
4. Y un profundo respeto
sobrevino a todos los que estaban en las cercanías, y este suceso se dio a
conocer en toda la región montañosa de Judea. Y cuantos lo oían, se conmovían y
decían: "¿qué vendrá a ser este niño?” Y la mano de Jehová estaba con él.
5. Y su padre, Zacarías, se
llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: "alabado seas, oh Dios de Israel,
pues has aceptado y salvado a Tu pueblo, y para nosotros has levantado un
cuerno de salvación en la casa de Tu siervo David, como habías dicho por boca
de Tus santos profetas, que ha habido desde que el mundo empezó.
6. "A fin de que fuéramos
salvados de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. A fin de
mostrarnos la misericordia que prometiste a nuestros padres y de que Te
acordaras de Tu sagrada alianza,
7. "del juramento que
hiciste a nuestro padre Abraham, para permitirnos que, liberados de la mano de
nuestros enemigos, Te podamos servir sin temor, en santidad y justicia, todos
los días de nuestra vida.
8. "Y este niño será
llamado profeta del Altísimo, pues irá delante de Tu faz, oh Dios, para
preparar Tus caminos y llevar a Tu pueblo el reconocimiento de la salvación por
el perdón de sus pecados.
9. "Por la misericordia
amorosa de nuestro Dios, por la que el alba desde lo alto nos ha visitado, para
que El dé luz a aquellos que están sentados en las tinieblas y en las sombras
de la muerte y dirija nuestros pies al camino de la paz”.
10.
Y el niño crecía y se hizo fuerte en espíritu, y su misión permaneció oculta
hasta el día de su aparición ante el pueblo de Israel.
El
nacimiento de Jesucristo
1. El nacimiento de Jesús, del
Cristo, aconteció de esta forma: sucedió, en aquel tiempo, que salió una orden
del César Augusto para que se empadronara todo el mundo. E iban todos los de
Siria a empadronarse, cada uno a su ciudad, y era en pleno invierno.
2. Y también José -con María- partió de Galilea, de
la ciudad de Nazaret, a la tierra de Judea, a la
ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de
David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta del Niño.
3. Mientras estaban allí, llegó
el tiempo en que ella debía dar a luz, y dio a luz a su primer hijo en una
cueva, y Lo envolvió en pañales y Lo acostó en un pesebre que había en la
cueva, por no haber sitio para ellos en el albergue. Y he aquí que la cueva se
llenó de luz, e irradiaba como el sol en su esplendor.
4. Y había en la cueva un
buey, un caballo, un asno y una oveja, y junto al pesebre yacía una gata con
sus crías; y también había palomas sobre ellos, y cada animal tenía su
compañero, un macho o una hembra.
5.
Aconteció, pues, que El nació en medio de los animales, porque vino para
liberarlos también a ellos de sus sufrimientos. El vino a liberar a los hombres
de su ignorancia y egoísmo, y a manifestarles que son hijos e hijas de Dios.
6. Y había pastores en la misma
región, en el campo, que guardaban por la noche su rebaño. Y he aquí que el
ángel de Dios se apareció sobre ellos, y el resplandor del Altísimo los
envolvió con Su luz, y se atemorizaron grandemente.
7. Y el ángel les dijo:
"no temáis; he aquí que os anuncio una gran alegría, que es para todo
pueblo, pues hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Redentor, que es
Cristo, el Uno santo de Dios. Y esto tendréis por señal: encontraréis al Niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
8. Y de pronto se juntó con el
ángel una multitud de legiones celestiales, que alababa a Dios diciendo:
"gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a todos los hombres de
buena voluntad”.
9. Y cuando los ángeles los dejaron
y se fueron al Cielo, se dijeron los pastores unos a otros: "vayamos a
Belén a ver qué ha ocurrido allí, lo que nuestro Dios nos ha anunciado”.
10. Y fueron presurosos,
hallando a María y José en la cueva y al Niño acostado en el pesebre. Y, cuando
hubieron visto esto, difundieron las palabras que les habían dicho acerca del
Niño.
11. Y, cuantos les escuchaban,
se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y
lo conservaba en su corazón. Y los pastores se volvieron glorificando y
alabando a Dios, por todo lo que habían oído y visto.
12.
Y cuando pasaron ocho días y el Niño fue circuncidado, Le dieron Su nombre,
Jesús María, que había sido dicho por el ángel antes de que el Niño fuera
concebido en el vientre materno. Y cuando, conforme a la Ley de Moisés, se
cumplieron los días de Su purificación, Lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo
a Dios. (Como está escrito en la Ley de Moisés: todo varón que abra el seno de
la madre, será consagrado al Señor).
13. Y he aquí que había en
Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la
consolación de Israel, y el Espíritu Santo vino sobre él. Y le había sido
prometido que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Dios.
14. Y movido del Espíritu fue al
templo. Y, al llevar los padres al Niño Jesús adentro, para cumplir lo que
prescribía la Ley, percibió al Niño como si fuera un pilar de luz. Al tomarlo
en sus brazos glorificó a Dios, diciendo:
15. "Ahora dejas partir a
Tu siervo en paz, como dijiste; pues mis ojos han visto a Tu Salvador, que has
preparado para ser una luz ante la faz de todos los pueblos, para iluminar a
los paganos y para gloria de Tu pueblo Israel”. Y Sus padres estaban
maravillados de todo que se dijo de El.
16. Y Simeón los bendijo y dijo
a María, Su madre: "he aquí que este Niño está puesto para caída y
levantamiento de muchos en Israel, y como signo de contradicción (y, en verdad,
una espada atravesará también tu alma), a fin de que se descubran los
pensamientos de muchos corazones”.
17. Y estaba allí una
profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la estirpe de Aser, muy avanzada en años, que nunca abandonaba el templo,
sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.
18. Ella se
acercó también en aquella hora, y glorificó al Señor y hablaba de El a cuantos
esperaban la liberación en Jerusalén. Y cumplidas todas las cosas según la Ley
del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Herodes y la
adoración de los sabios
1. Habiendo nacido Jesús en
Belén, en la tierra de Judá, en los días del rey
Herodes, he aquí que unos sabios de Oriente fueron a Jerusalén. Ellos se habían
purificado, y no tomaban carne ni licores, para poder encontrar al Cristo, al
que buscaban. Y dijeron: "¿dónde está el Rey de los judíos, que acaba de
nacer? Pues hemos visto Su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo”.
2. Al oír esto, el rey Herodes
se atemorizó, y con él toda Jerusalén, e hizo reunir a todos los sumos
sacerdotes y escribas del pueblo, y quiso saber por ellos dónde había de nacer
el Cristo.
3. Y ellos le dijeron: "en
Belén, en la tierra de Judá, pues así está escrito en
el profeta: y tú, Belén, en la tierra de Judá, no
eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; pues
de ti vendrá el Soberano que regirá Mi pueblo, Israel”.
4. Entonces Herodes, llamando
en secreto a los sabios, les interrogó sobre el tiempo exacto en que la
estrella habría aparecido; y les envió a Belén, diciendo: "id y buscad diligentes al Niño; y, cuando Lo hayáis
encontrado, comunicádmelo para que también vaya yo y Lo adore”.
5.
Habiendo escuchado al rey, se fueron; y he aquí que la estrella que los sabios
de Oriente habían visto, y el ángel de la estrella, les precedían, hasta que
él, al llegar, se detuvo encima del lugar en que estaba el Niño. Y la estrella
resplandecía con seis rayos de luz.
6. Ellos siguieron su camino,
con sus camellos y asnos, que iban cargados con sus dones. Y, en busca del
Niño, miraban con tanto anhelo hacia la estrella del cielo, que se olvidaron
por un tiempo de sus animales cansados, que habían aguantado el peso y el calor
del día y estaban sedientos y agotados. Y la estrella desapareció de su vista.
7. De pie, miraron en vano
fijamente, y en su consternación mirábanse luego unos
a otros. Entonces se acordaron de sus camellos y asnos, y se apresuraron a
quitarles su carga, para que pudieran descansar.
8. Había allí, cerca de Belén,
un pozo junto al camino. Y, al inclinarse para sacar agua para sus animales, he
aquí que la estrella que habían perdido se reflejó en la tranquila superficie
del agua.
9. Y al ver esto, se llenaron
de gran alegría.
10. Y glorificaron a Dios, que
les había mostrado misericordia precisamente cuando se compadecieron de sus
animales sedientos.
11. Y habiendo entrado en la casa,
hallaron al Niño con María, Su madre, y postrándose Lo adoraron; y abrieron sus
tesoros y extendieron sus dones ante El: oro, incienso y mirra.
12. Y por haber sido advertidos
en sueños por Dios de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro
camino. Y, según su costumbre, encendieron una hoguera y adoraron a Dios en la
llama.
13. Cuando hubieron partido, he
aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José y dijo:
"levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta
que yo te avise, porque Herodes trata de matarlo”.
14. Levantándose de noche, tomó
al Niño y a Su madre y huyó a la tierra de Egipto, permaneciendo allí unos
siete años hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que el
Señor había dicho a través del profeta que dice: "de Egipto llamé a Mi
Hijo”.
15. Y también Isabel, cuando
oyó esto, tomó a su hijo y se marchó a las montañas, y allí lo escondió. Y
Herodes envió a sus hombres a Zacarías al templo para preguntarle: "¿dónde
está tu hijo?” Y él respondió: "soy un servidor de Dios y constantemente
estoy en el templo. No sé dónde está”.
16. Y de nuevo les envió a él
para preguntarle: "dime sinceramente dónde está tu hijo, pues ¿no sabes
que tu vida está en mis manos?” Zacarías respondió diciendo: "Dios es
testigo: si derramas mi sangre, Dios acogerá a mi alma, pues derramarás la
sangre de un inocente”.
17. Y Zacarías fue muerto en el
templo entre el lugar más santo y el altar. El pueblo se enteró de ello por una
voz que gritó: "Zacarías ha sido muerto, y su sangre no será lavada hasta
que no haya venido el vengador”. Y después de un cierto tiempo, los sacerdotes
echaron suertes, y la suerte recayó sobre Simeón, que ocupó su puesto.
18. Al ver Herodes que había
sido burlado por los sabios, se encolerizó sobremanera, y mandó a su gente e
hizo matar a todos los niños que había en Belén y en sus alrededores, de dos
años para abajo, correspondientemente al tiempo de que tuvo noticia por los
sabios.
19. Así se cumplió lo que dijo
el profeta Jeremías: "una voz se oye en Rama, llantos, lamentación y gran
duelo. Raquel llora por sus hijos, y rehúsa ser consolada, porque ya no
existen”.
20. Cuando hubo muerto Herodes,
he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y dijo:
"levántate, toma al Niño y a Su madre y regresa a la tierra de Israel,
porque ya han muerto los que atentaban contra la vida del Niño”.
21. Y levantándose, tomó al
Niño y a Su madre, y regresó a la tierra de Israel. Y vivían en una ciudad
llamada Nazaret, y a El se Le llamó el Nazareno.
Infancia y
juventud de Jesús
1.
Sus padres, José y María, subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de
la Pascua. Celebraban
la fiesta según la costumbre de sus hermanos, que se abstenían de derramar sangre,
de comer carne y de licores. Y al cumplir Jesús los doce años, subió a Jerusalén con ellos,
según la costumbre de la fiesta.
2. Y cuando se terminaron los
días y ellos regresaron, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo Sus
padres. Pensaron que estaría en la caravana y recorrieron el trecho de un día
de camino. Entonces Lo buscaron entre amigos y conocidos, y al no hallarlo se volvieron a Jerusalén y Lo buscaron allí.
3. Sucedió que al cabo de tres
días Lo hallaron en el templo, en medio de los letrados; sentado les escuchaba
y les hacía preguntas. Y cuantos Le escuchaban se asombraban de Su
entendimiento y Sus respuestas.
4.
Cuando Sus padres Lo vieron, quedaron consternados y Su madre Le dijo:
"Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, Tu padre y yo, llenos de
preocupación, andábamos buscándote”. Y El les dijo: "¿por qué Me
buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de Mi Padre?”
... Y ellos no entendieron las
palabras que El les dijo; pero Su madre conservaba todas estas palabras en su
corazón.
5.
Y un profeta, que Lo vio, Le dijo: "he aquí que el amor y la sabiduría de
Dios se han unido en Ti, y por eso en la época venidera serás llamado Jesús,
pues por medio del Cristo redimirá Dios a la humanidad, que hoy día es
verdaderamente como la mar amarga; sin embargo, este amargor será transformado
en dulzor, pero a esta generación aún no le aparecerá la novia, como aún
tampoco en la época venidera”.
6. Y bajó con ellos, fue a Nazaret y les era obediente. Y construía ruedas y yugos y también
mesas con gran habilidad. Y Jesús crecía en estatura, y también en gracia ante
Dios y los hombres.
7. Y un día el Niño Jesús fue a un lugar
donde estaba colocada una trampa para pájaros, y algunos muchachos se
encontraban allí. Y Jesús les dijo: "¿quiénes han puesto aquí esta red a
las inocentes criaturas de Dios? He aquí que ellos serán de igual modo
atrapados en una red”. Y vio doce gorriones, que estaban como muertos.
8. Y movió Sus manos sobre
ellos y les dijo: "id y volad y, mientras
viváis, acordaos de Mí”. Se levantaron y alzaron el vuelo ruidosamente. Los
judíos que vieron esto, quedaron maravillados y lo contaron a los sacerdotes.
9. Y el Niño hizo otros
milagros, y se veía cómo brotaban flores bajo Sus pies, allí donde el suelo
antes había sido estéril. Y Sus compañeros Le cogieron un gran respeto.
10.
A los dieciocho años Jesús fue casado con Miriam, una virgen de la estirpe de Judá, y vivió con ella siete años. Y ella murió; pues Dios
se la llevó para que El pudiera dar los pasos hacia las tareas más elevadas que
había de llevar a cabo y sufriera por todos los hijos e hijas de los hombres.
11. Y cuando Jesús hubo
terminado su estudio de la Ley, bajó de nuevo a Egipto para aprender la
sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés. ...
... Y fue al desierto, meditó,
ayunó y oró, y obtuvo el poder del santo nombre, mediante el cual obró muchos
milagros.
12. Y a lo largo de siete años
habló con Dios cara a cara, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y de los
animales, las fuerzas curativas de árboles, hierbas y flores, y las fuerzas
ocultas de las piedras preciosas; y aprendió también los movimientos del sol,
de la luna y de las estrellas, y el poder de los signos de escritura, los
misterios de la escuadra y del círculo y la transmutación de las cosas y
formas, de los números y signos. De ahí retornó a Nazaret
a visitar a Sus padres, enseñando allí y en Jerusalén como un rabí reconocido,
en el templo mismo, y nadie se lo impidió.
13. Pasado un tiempo se fue a Asiria, a la India y a Persia y a la tierra de los caldeos.
Y visitó sus templos y habló con sus sacerdotes y sus sabios durante muchos
años, realizando muchas obras maravillosas y curando a los enfermos a su paso
por los países.
14. Y los animales del campo sentían
profundo respeto hacia El, y los pájaros no Le tenían miedo, pues no les
asustaba, e incluso las bestias salvajes del desierto sentían el poder de Dios
en El y Le servían voluntariamente, llevándolo de unos sitios a otros.
15. Pues el espíritu de hombre divino Le
llenaba, llenando así todas las cosas a Su alrededor y haciendo que todo Le
estuviera sometido. Y así se cumplieron las palabras de los profetas: "el
león yacerá con el becerro y el leopardo con el cabrito, el lobo con el
cordero, el oso con el asno y el búho con la paloma; y un niño los conducirá.
16. "Y nadie herirá o matará en Mi
nombre sagrado, pues la Tierra será llenada por el conocimiento del Santo, del
mismo modo que las aguas cubren el lecho del mar. Y en esos días quiero hacer
nuevamente una alianza con los animales de la tierra y las aves del aire, con
los peces del mar y con todas las criaturas de la Tierra. Y romperé el arco y
también la espada y expulsaré de la Tierra todos los útiles de guerra,
apartándolos a lugar seguro, para que todos vivan sin temor.
17.
"Y Me prometeré a ti para siempre en la honradez y en la paz y en la
bondad del corazón, y tú conocerás a tu Dios y la tierra producirá el trigo, el
vino y el aceite, y diré a los que no sean de Mi pueblo: tú eres Mi pueblo. Y
ellos Me dirán: Tú eres nuestro Dios”.
18. Y un día en que iba a lo largo de una
senda de monte, al borde del desierto, se encontró con un león al que perseguía
una multitud de hombres con piedras y lanzas, queriendo matarlo.
19. Pero Jesús les reprendió
con las palabras: "¿por qué cazáis a las criaturas de Dios, que son más
nobles que vosotros? Por la crueldad de muchas generaciones han sido hechas
enemigas de los hombres, que en realidad deberían ser sus amigos.
20.
"Tal como en ellas se hace visible el poder de Dios, también se muestra Su
paciencia y Su compasión. ¡Cesad de perseguir a esta criatura! Ella no desea
dañaros. ¿No veis cómo huye de vosotros aterrorizada por vuestra violencia?”
21. Y el león se acercó y se
tendió a los pies de Jesús y Le mostró su amor. Y el pueblo se maravilló
grandemente y decía: "ved, este hombre ama a todas las criaturas, tiene
poder incluso sobre los animales del desierto, y ellos Le obedecen”.
La
predicación de Juan sobre penitencia
1. En el decimoquinto año del
imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea -Caifás,
pontífice, y Anás, jefe del Sanedrín-, le fue
dada en el desierto la palabra de Dios a Juan, el hijo de Zacarías.
2. Y Juan fue por toda la
región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los
pecados, según está escrito en los libros proféticos: "he aquí que envío a
Mi mensajero delante de Ti para preparar Tu camino. Es una voz de uno que grita
en el desierto: ¡preparad el camino del Santo y allanad los senderos para el
Ungido!
3. "Todo barranco debe ser
rellenado, y todo monte y colina deben ser allanados; lo que está torcido debe
enderezarse, y los caminos abruptos deben igualarse. Y toda carne verá la
Redención hecha por Dios”.
4. Juan iba vestido con una túnica hecha
de pelo de camello y llevaba un cinturón del mismo material en torno a la
cintura, y se alimentaba de los frutos del guisantal y miel silvestre. E iban a él de Jerusalén y de toda Judea y
todos los de la región a lo largo del Jordán, y eran por él bautizados en el
río Jordán, y confesaban sus pecados.
5. Entonces habló, diciendo a
las muchedumbres que acudían para ser bautizadas por él: "¡oh tú, generación desobediente! ¿Quién os ha advertido,
para que huyáis de la ira que vendrá? Haced pues dignos frutos de penitencia y
no empecéis a deciros: tenemos por padre a Abraham.
6. "Porque yo os digo que
Dios puede despertar hijos para Abraham de estas piedras. Y ya está puesta el
hacha a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buenos frutos será cortado y
arrojado al fuego”.
7. Y los ricos le preguntaron y
dijeron: "¿qué hemos de hacer entonces”? El respondó
y les dijo:"el que tenga dos túnicas, que dé al que no tiene, y el que
tenga alimentos, que haga lo mismo”.
8. Fueron también publicanos a bautizarse y le dijeron: "maestro, ¿qué
hemos de hacer?” Y él les contestó: "no exijáis más allá de lo que se os
ha prescrito, y sed indulgentes de acuerdo con vuestro criterio”.
9. Le preguntaron también los
hombres de armas: "¿qué hemos de hacer?” Y él les respondió: "no
hagáis violencia o injusticia a nadie y contentaos con vuestra soldada”.
10. Y él se dirigió a todos diciéndoles:
"absteneos de la sangre de los estrangulados, de los cuerpos muertos de
las aves y otros animales, y guardaos de toda acción cruel y de toda
injusticia. Pues ¿creéis que la sangre de pájaros y otros animales puede lavar
pecados? ¡Os digo que no! Decid la verdad. Sed justos, sed misericordiosos con
vuestro prójimo y con todas las criaturas que aquí viven, y andad humildemente
con vuestro Dios”.
11. Hallábase
el pueblo expectante y todos pensaban en sus corazones si Juan sería o no el
Cristo. Juan respondió diciéndoles a todos: "yo os bautizo con agua, pero
tras de mí viene otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar las
correas de las sandalias.
12. "El os bautizará con agua y con fuego. En Su mano tiene el
bieldo para aventar la era y almacenar el trigo en Su granero, mientras la paja
la quemará con fuego inextinguible”. Y muchas otras cosas dijo al pueblo en su
predicación sobre penitencia.
El bautismo
de Jesús, el Cristo
1. Y era pleno verano, el
décimo mes. Vino entonces Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan
para ser bautizado por él, pero Juan se oponía, diciendo: "soy yo quien
necesita ser bautizado por Ti, y ¿vienes Tú a mí?” Jesús respondió diciéndole:
"acéptalo ahora así, pues nos corresponde cumplir toda justicia”. Entonces
Juan accedió.
2.
Bautizado Jesús, salió en seguida del agua. Y he aquí que los cielos se
abrieron sobre El, y sobre El había una nube luminosa, y tras la nube doce
rayos de luz, y de ahí descendió sobre El el Espíritu
de Dios como una paloma y Le envolvió en luz. Y he aquí que una voz del Cielo
dijo: "Este es Mi Hijo amado, en quien Me complazco; y en este día Lo he
engendrado”.
3.
Y Juan dio testimonio de El diciendo: "Este es de quien os he dicho que ha
de venir después de mí y que está delante de mí, porque era primero que yo. Y
de Su plenitud hemos recibido todos, gracia sobre gracia. Porque sólo una parte
de la ley fue dada por Moisés, mientras que la gracia y la verdad vino por
Jesucristo, en plenitud”.
4. "A Dios nadie Lo ha
visto nunca; sólo en el Unigénito, que viene del seno del Eterno, está Dios
manifestado”. Y este es el testimonio de Juan cuando los judíos, desde
Jerusalén, le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿quién eres
tú”? Y él no negó, sino reconoció: "no soy Cristo”.
5. Y le preguntaron:
"entonces, ¿quién? ¿Eres Elías?” El dijo: "no lo soy”. "¿Eres el
profeta del que habló Moisés?” Y contestó: "no”. Entonces le dijeron:
"¿quién eres, pues, para que podamos dar respuesta a los que nos han
enviado? ¿Qué dices de ti mismo?” Y él dijo: "soy la voz de uno que clama
en el desierto; preparad el camino del Santo, según dijo el profeta Isaías”.
6. Y, los que habían sido
enviados, eran de los fariseos y le preguntaron: "entonces, ¿por qué
bautizas, si no eres Cristo, ni Elías, ni el profeta del que habló Moisés?”
7. Juan les contestó diciendo:
"yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros se halla Uno a quien
vosotros no conocéis. El bautizará con agua y con fuego. El es quien vendrá
después de mí y, sin embargo, caminará delante de mí. Y no soy digno de desatar
la correa de Sus sandalias”.
8. Esto sucedió en Betabara, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Y
Jesús tenía en esta época treinta años, siendo según la carne realmente el hijo
de José y María, pero, según el espíritu, Cristo, el Hijo de Dios, del Padre
eterno, tal como con poder estaba anunciado por el Espíritu de santidad.
9. Y José era el hijo de Jacob y de Eliseba,
y María era la hija de Elí (llamado Joaquín) y de
Ana, que eran los hijos de David y Batseba, de Judá y Shela, de Jacob y Lea, de
Isaac y Rebeca, de Abraham y Sara, de Set y Mat, de Adán y Eva, que eran los hijos de Dios.
Las cuatro
tentaciones
1.
Jesús
fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y los animales
salvajes del desierto estaban a Su alrededor y Le servían. Y por haber ayunado cuarenta días y
cuarenta noches, tuvo hambre.
2. Y el tentador se acercó y
dijo: "si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan;
pues está escrito: Te alimentaré con el mejor trigo y con miel, y de la roca
quiero saciarte”.
3. Pero El respondió
diciéndole: "está escrito que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra que viene de la boca de Dios”.
4. Entonces el diablo Le puso
delante una mujer de extraordinaria belleza y gran atractivo, de inteligencia
sutil y rápida comprensión y Le dijo: "tómala si quieres, pues ella Te
desea y difrutarás de amor y felicidad toda tu vida y
verás a los hijos de Tus hijos; pues ¿no está escrito que no es bueno que el
hombre esté solo?”
5. Y Jesús dijo:
"¡apártate de Mí!, porque está escrito: no te dejes seducir por la belleza
de la mujer, ya que toda carne es como hierba y como las flores del campo; la
hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra del Eterno perdura
por siempre. Mi misión es enseñar y sanar a los hijos humanos, y el que ha
nacido de Dios guarda su semilla dentro de sí”.
6. Y el diablo Le condujo a la
ciudad santa, Le puso sobre el pináculo del templo y Le dijo: "si eres
Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues escrito está: a Sus ángeles ordenará
que Te protejan y Te tomen en sus manos, para que ni siquiera tropiece Tu pie
contra una piedra”.
7. Y Jesús contestó diciéndole:
"también está escrito: no tentarás al Señor tu Dios”.
8. Luego Le condujo el diablo a
un monte muy elevado en medio de una gran llanura, rodeada de doce ciudades con
sus habitantes, y desde allí Le mostró en un instante todos los reinos del
mundo. Y el diablo Le dijo: "Te daré todo ese poder y la gloria de ellos;
pues me han sido entregados y los daré a quien quiera, ya que está escrito:
dominarás de un lado a otro de los mares, gobernarás a Tu pueblo con justicia y
a los pobres con misericordia y terminarás con toda opresión. Todo esto será
Tuyo si me adoras”.
9. Y Jesús respondió
diciéndole: "apártate de Mí, Satanás, porque está escrito que a Dios
adorarás y a El sólo servirás. Sin el poder de Dios, el mal no puede llegar a
su fin”.
10. Y como el
diablo había probado todas las tentaciones, se fue de El por un tiempo. Y he
aquí que vinieron ángeles de Dios y Le servían.
José y María
preparan
una fiesta para Jesús.
Andrés y Pedro encuentran a Jesús
1. El mismo día que Jesús
regresó del desierto, Sus padres Le prepararon una fiesta y Le entregaron los
dones que los sabios Le habían traído en Su infancia. Y María dijo: "hemos
guardado para Ti estos dones hasta el día de hoy”. Y Le dieron el oro, el
incienso y la mirra. Y tomó parte del incienso, pero regaló el oro a Sus padres
y a los pobres, y de la mirra dio a María, llamada Magdalena.
2. Esta María era de la ciudad
de Magdala en Galilea. Y era una gran pecadora, y
había seducido a muchos con su hermosura y encanto. Y fue de noche a Jesús y Le
confesó sus pecados, y Jesús, extendiendo Su mano, la sanó y expulsó de ella
siete demonios y le dijo: "ve en paz, pues tus pecados te son perdonados”.
Y ella se levantó, lo dejó todo y Le siguió y Le sirvió con sus bienes mientras
El obró en Israel.
3. Al día siguiente Juan vio
venir a Jesús hacia él y dijo: "he aquí el Cordero de Dios, que con la
justicia quita los pecados del mundo. Este es Aquel del que dije: El era antes
que yo. Y yo no Lo conocía; mas para que El fuese manifiesto ante Israel, para
eso he venido a bautizar con agua”.
4. Y Juan dio testimonio
diciendo: "yo he visto al Espíritu descender del cielo, semejante a una
paloma y quedarse sobre El. Y yo no Lo conocía, pero Aquel que me envió a
bautizar con agua, me dijo: sobre quien veas descender y quedarse el Espíritu,
Este es el que bautizará con agua y con fuego y con el espíritu. Y yo vi esto y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.
5. Al día siguiente, estaba
Juan junto al Jordán con dos de sus discípulos, y al ver pasar a Jesús dijo:
"he aquí el Cristo, el Cordero de Dios”. Y los dos discípulos le oyeron
decirlo y siguieron a Jesús.
6. Jesús se volvió, vio que Lo
seguían y les dijo: "¿qué buscáis?” Y ellos Le dijeron: "Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde Te albergas”? El
les dijo: "venid y ved”. Fueron y vieron donde vivía, y permanecieron con
El aquel día; y era sobre la hora décima.
7. Uno de los dos que oyeron a
Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Hallando a su
hermano Simón, le dijo: "hemos encontrado al Mesías (lo que quiere decir,
el Cristo)”. Y lo condujo a Jesús, que al verlo dijo: "tú eres Simón Bar Jona; tú serás llamado Cefas (es decir, una roca)”.
8. Al día siguiente, Jesús fue
a Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Hallando Felipe a Natanael, llamado Bartolomé, le dijo: "hemos
encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron
los profetas, a Jesús de Nazaret, hijo de José y
María”. Y Natanael le dijo: "¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe le dijo: "ven
y verás”.
9. Viendo Jesús a Natanael, que venía hacia El, dijo de él: "he aquí un
verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Natanael
Le dijo: "¿de dónde me conoces?” Jesús respondió diciéndole: "antes
de que Felipe te llamase, cuando estabas bajo la higuera, te vi”. Natanael respondió
diciéndole: "Rabbí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú
eres el Rey de Israel. Sí, bajo la higuera Te encontré”.
10. Jesús respondió diciéndole:
"Natanael Bartolomé: crees porque te he dicho
que te vi bajo la higuera. Verás aún cosas más
grandes que ésta”. Y le dijo: "en verdad, en verdad os digo, que desde
ahora veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios, subiendo y bajando,
sobre el Hijo del hombre”.
Jesús,
ungido por María Magdalena
1. Y uno de los fariseos Le
pidió que comiera con él, y entrando en su casa se sentó a la mesa.
2. Y he aquí que estaba en la
ciudad una mujer de Magdala, que era conocida como
pecadora. Al enterarse de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo,
llevó una vasija de alabastro con ungüento y se puso detrás de El. Llorando
humedeció Sus pies con lágrimas, los secó con los cabellos de su cabeza, besó
Sus pies y los ungió con ungüento.
3. Sin embargo, cuando el
fariseo que Le había invitado vio esto, pensó para sí: "si éste fuera un
profeta, sabría quién y qué clase de mujer es ésta que Le toca; pues es una
pecadora”.
4. Jesús le dijo: "Simón,
tengo algo que decirte”. El dijo: "Maestro, habla”.
5. "Un acreedor tenía dos
deudores: uno debía quinientas monedas; el otro, cincuenta. Y como no podían
pagar, condonó a ambos su deuda. ¿Quién de los dos le amará más?”
6. Simón contestó: "pienso
que aquel a quien regaló más”. Y El le dijo: "has juzgado bien”.
7. Y dijo a Simón: "¿ves a
esta mujer? Entré en tu casa y no Me diste agua para Mis pies; mas ella ha
humedecido Mis pies con lágrimas y los ha secado con los cabellos de su cabeza.
No Me besaste; pero esta mujer, desde que entré, no ha cesado de besar Mis
pies. No ungiste Mi cabeza con óleo, mas ella ha ungido Mis pies con ungüento.
8. "Por eso te digo que le
son perdonados muchos pecados, porque amó mucho, no sólo a los hombres sino
también a los animales, a los pájaros del aire e incluso a los peces del mar.
Mas a quien poco se le perdone, amará poco”.
9. Y a ella le dijo: "a ti
te son perdonados tus pecados”. Y los que estaban sentados con El a la mesa
comenzaron a decir para sí: "¿quién es éste, que incluso perdona pecados?
10.
"Aunque El no dijo: te perdono; sino, tus pecados te son perdonados,
porque se dio cuenta de que en su corazón había realmente fe y
arrepentimiento”. Jesús no necesitaba que alguien diera testimonio de otro,
pues El mismo sabía lo que había en el hombre.
Las bodas de
Caná. La sanación en Cafarnaúm
1. Y al día siguiente hubo una
boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba
presente. Y Jesús y María Magdalena estaban allí, y Sus discípulos.
2. Y al faltar vino, dijo Su
madre a Jesús: "no tienen vino”. Jesús le dijo: "mujer, ¿qué nos
incumbe esto a ti y a Mí? Aún no ha llegado Mi hora”. Y Su madre dijo a los
servidores: "haced todo aquello que El os diga”.
3. Había allí seis tinajas de
piedra, según la costumbre de la purificación judía, en cada una de las cuales
cabían de dos a tres medidas. Y Jesús les dijo: "llenad de agua las
tinajas”. Y las llenaron hasta el borde, y El les dijo: "sacad ahora y
llevadlo al jefe de cocina”. Y se lo llevaron.
4. Cuando el jefe de cocina
probó esa agua, se había convertido en vino. El no sabía de dónde venía, y
llamó al novio y le dijo: "todos dan al comienzo buen vino, y cuando los
invitados han bebido abundantemente, el de menor calidad; pero tú has guardado
el buen vino hasta el final”.
5. Este inicio de los milagros
lo realizó Jesús en Caná de Galilea, manifestando Su
gloria; y muchos de Sus discípulos creyeron en El.
6. Después de esto bajó a Cafarnaúm: El, Su madre y María Magdalena, Sus hermanos y
Sus discípulos, y permanecieron allí muchos días.
7. Y se suscitó una discusión
entre algunos discípulos de Juan y los judíos, acerca de la purificación. Y
fueron a Juan y le dijeron: "maestro, he aquí que el que estaba contigo al
otro lado del Jordán, del que diste testimonio, está bautizando, y todos van a
El”.
8. Juan respondió: "un
hombre no podría recibir nada, si no le fuera dado del Cielo. Vosotros mismos
sois testigos de que dije que no soy el Cristo, sino que he sido enviado antes
que El.
9.
"Quien tiene la novia, es el novio; pero el amigo del novio está con él,
le escucha y se alegra mucho de la voz del novio. O sea que este, mi gozo, se
ha cumplido. El ha de crecer, mas yo he de menguar. El que es de la Tierra es
terrenal y habla de cosas terrenales, pero el que viene del Cielo está por
encima de todo”.
10. Y se acercaron algunos de
los fariseos y preguntaron a Jesús, diciendo: "¿cómo dijiste Tú que Dios
condenaría al mundo?” Y Jesús respondió diciendo: "de tal modo ha amado
Dios al mundo, que le ha dado a Su Hijo unigénito, enviándolo al mundo para que
todos los que crean en El no perezcan, sino tengan la vida eterna; pues Dios no
ha enviado a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo
sea salvado por El.
11."Aquellos
que crean en El no se condenarán, pero aquellos que no crean ya están
condenados, porque no han creído en el nombre del Hijo de Dios unigénito. Y
esta es la condenación: que la luz haya venido al mundo, y los hombres hayan
amado más a las tinieblas que a la luz, porque sus obras eran malas.
12.
"Todos los que hagan el mal odiarán a la luz, y no irán a la luz, para que
sus actos no sean condenados; pero los que actúen correctamente irán a la luz,
para que sus obras sean manifiestas, pues están hechas en Dios”.
13. Y había allí un noble, cuyo
hijo yacía enfermo en Cafarnaúm. Cuando oyó que Jesús
había llegado a Galilea, fue a El y Le rogó que bajase y curara a su hijo, pues
yacía a punto de morir.
14. Y Jesús le dijo: "si
no vierais señales y milagros, no creeríais”. El noble Le dijo: "Señor,
baja antes de que mi hijo muera”.
15. Jesús le dijo: "ve, tu
hijo vive”. Y el hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se puso en
camino. Y, mientras bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, diciéndole:
"tu hijo vive”.
16.
Les preguntó por la hora en que se había puesto mejor, y le dijeron:
"ayer, hacia la hora séptima, le dejó la fiebre”. Entonces supo el padre
que eso había sido a la misma hora en que Jesús le había dicho: "tu hijo
vive”. Y entonces creyó, y con él toda su casa.
El primer
sermón en la sinagoga
1. Y Jesús fue a Nazaret, donde Se había criado y, según Su costumbre, entró
el día de sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. Le
entregaron el pergamino del profeta Isaías.
2.
Cuando abrió el pergamino dio con el lugar donde está escrito: "el
Espíritu del Señor está conmigo, porque me ungió para anunciar el evangelio a
los pobres; me envió a sanar los corazones desgarrados, a predicar a los
cautivos que serán libres, a devolver la vista a los ciegos y a liberar a los
que están atados, para anunciar el año de gracia del Señor”.
3. Y enrollando el pergamino se
lo devolvió al servidor y se sentó. Y los ojos de cuantos había en la sinagoga
estaban fijos en El, y comenzó a decirles: "hoy se cumple esta escritura
que acabáis de oír”. Y asentían a ello, y se maravillaban de las palabras
llenas de amor que salían de Su boca, y decían: "¿no es éste el hijo de
José?”
4. Y algunos Le trajeron a un
ciego para probar Su poder y Le dijeron: "Maestro, aquí hay un hijo de
Abraham, ciego de nacimiento: sánalo, como sanaste a los paganos en Egipto”. Y
El, mirándolo, notó su incredulidad y la de los que le habían traído, y su
intención de tenderle una trampa. Y no pudo en este lugar realizar ninguna obra
poderosa a causa de su incredulidad.
5. Y Le dijeron: "lo que
hemos oído de Tus obras en Egipto, hazlo también en Tu propia tierra”. Y El les
dijo: "en verdad os digo que ningún profeta es reconocido en su casa o en
su propia tierra; tan poco como puede curar un médico a los que le conocen.
6. "Sin embargo, os voy a
narrar una historia verdadera: había muchas viudas en Israel en los días de
Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y reinaba una gran
hambre en todo el país; mas Elías fue enviado sólo a Sarepta,
una ciudad de Sidón, a una mujer que era viuda.
7. "Y había muchos
leprosos en Israel en el tiempo en que vivía Eliseo, el profeta, y ningún otro
fue limpiado, sino sólo Naimán, el sirio”.
8. Y cuando ellos escucharon
esto, en la sinagoga todos se llenaron de cólera. Levantándose, Lo arrojaron
fuera de la ciudad y Lo llevaron a un precipicio del monte sobre el que estaba
edificada su ciudad, para precipitarle; pero El, atravesando por medio de
ellos, siguió su camino, escapándoseles.
Llamamiento
de Andrés y Pedro.
El hombre
adiestrador de perros. Los ricos
1. Herodes, el tetrarca, a
todas las demás maldades que ya había cometido añadió ésta: hizo encarcelar a
Juan el Bautista, tras haberle éste reprendido a causa de Herodías,
la mujer de su hermano Filipo.
2. Jesús comenzó a predicar; y
decía: "haced penitencia, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Y
mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón, llamado Pedro, y a
Andrés, su hermano, mientras echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Y
les dijo: "seguidme y os haré pescadores de hombres”. Ellos dejaron sus
redes y Lo siguieron.
3. Continuando Su camino, encontró a otros dos hermanos -Jacobo, el hijo de Zebedeo,
y Juan, su hermano-, y en un barco a Zebedeo,
su padre, reparando redes. Y los llamó. Y dejaron inmediatamente sus redes y el
barco y a su padre, y Lo siguieron.
4.
Y Jesús andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el
evangelio del Reino de Dios y sanando en el pueblo toda clase de mal epidémico
y muchas enfermedades. Y la fama de Sus milagros se expandió por toda Siria, y
Le traían muchos enfermos, atacados por enfermedades, dolencias y dolores de
todo tipo; y había lunáticos y paralíticos, y a todos los curaba.
5. Y Le seguían grandes
multitudes de Galilea, de la Decápolis y de
Jerusalén, de Judea y de la tierra del Jordán.
6. Mientras Jesús caminaba con algunos
discípulos, se encontró con un hombre que adiestraba perros para la caza de
otros animales. Y dijo al hombre: "¿por qué haces esto?” Y el hombre
contestó: "porque vivo de ello; pues, ¿qué utilidad tienen estos animales?
Estos animales son débiles, en cambio los perros son fuertes”. Y Jesús le dijo:
"te falta sabiduría y amor. He aquí que cada criatura que Dios ha creado
tiene su sentido y finalidad. Y ¿quién puede decir qué hay de bueno en ellas y
qué utilidad tienen para ti o para la humanidad?
7. "Y para tu sustento:
¡contempla los campos, cómo crecen y son fértiles, y los árboles que dan fruto
y las hierbas! ¿Qué más quieres que lo que te da el honesto
trabajo de tus manos? ¡Ay de los fuertes que hagan mal uso de su fuerza! ¡Ay
del astuto que dañe a las criaturas de Dios! ¡Ay de los cazadores!, pues ellos
mismos serán cazados”.
8. Y el hombre quedó muy
admirado y abandonó el adiestramiento de los perros para la caza y les enseñó a
salvar la vida, mas no a destruirla. Y aceptó las
enseñanzas de Jesús y se convirtió en discípulo Suyo.
9. Y he aquí que fueron a El
dos ricos, y uno Le dijo: "¡buen Maestro!” Pero El le dijo: "no Me
llames bueno, pues sólo Uno es todo bondad, y ése es Dios”.
10. Y el otro Le dijo:
"Maestro, ¿qué obra buena he de hacer para que yo viva?” Jesús dijo:
"cumple la Ley y los Profetas”. El respondió: "los he cumplido”.
Jesús respondió diciendo: "ve y vende cuanto tienes, compártelo con los
pobres y sígueme”. Mas estas palabras no le gustaron.
11. Y el Señor le dijo:
"¿por qué has dicho que has cumplido la Ley y los Profetas? Mira cuántos
de tus hermanos van vestidos con sucios harapos; se mueren de hambre, mientras tu
casa está llena de abundancia, sin que ellos reciban nada de ésta”.
12. Y dijo a
Simón: "es difícil para los ricos entrar en el Reino de los Cielos; pues
los ricos sólo se preocupan de ellos mismos y desprecian a aquellos otros que
nada tienen”.
Sanación de un leproso, de un paralítico
y de un sordo
1. Sucedió que, estando Jesús
en una ciudad, un leproso se arrojó ante El y Le dijo: "¡Señor, si
quieres, puedes limpiarme!” Y Jesús, extendiendo Su mano, le tocó y dijo:
"bendito eres tú, que crees; quiero, sé limpio”. E inmediatamente le
abandonó la lepra.
2. Y Jesús le recomendó
encarecidamente, diciendo: "no se lo digas a nadie, sino ve y muéstrate al
sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que prescribió Moisés, para que le sirva
de testimonio”. No obstante, Su fama se extendía cada vez más y acudían
muchedumbres para oírle y ser curados de sus dolencias. El se retiraba al
desierto y oraba.
3. Sucedió un día que, mientras
enseñaba, los fariseos y escribas estaban allí sentados para verlo. Habían venido
de todas las ciudades de Galilea, de Judea y de Jerusalén, y la fuerza de Dios
estaba presente y los sanaba.
4. Y he aquí que trajeron a un
hombre que era paralítico, en una camilla, e intentaban entrarlo y tenderlo
ante El. Y no pudiendo abrirse paso a causa de la muchedumbre del pueblo,
subieron a la azotea y bajándolo por el techo lo dejaron en medio con la
camilla, delante de Jesús. Y viendo la fe de ellos, le dijo: "hombre, tus
pecados te son perdonados”.
5. Y los escribas y fariseos
comenzaron a reflexionar, diciendo: "¿quién es éste, que dice tales
blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?” Al percibir
Jesús sus pensamientos, respondió diciéndoles: "¿qué pensáis en vuestros
corazones? ¿Acaso puede Dios perdonar pecados si el hombre no se arrepiente de
ellos? ¿Quién ha dicho: te perdono tus pecados? ¿No he dicho más bien: tus
pecados te son perdonados?
6. "¿Qué es más fácil,
decir: tus pecados te son perdonados; o decir: levántate y anda? Pues para que
sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la Tierra para discernir y
proclamar el perdón de los pecados: "a ti te digo -dijo al paralítico-, levántate,
toma tu camilla y vete a casa”.
7. E inmediatamente él se
levantó ante ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a casa alabando a
Dios. Y todos se maravillaban y alababan a Dios, y llenos de profundo respeto
decían: "hoy hemos visto maravillas”.
8. Y al entrar Jesús en un
pueblo, se encontró con un hombre que era sordo de nacimiento. Y no creía en el
murmullo del viento, o en el trueno, o en los gritos de los animales o en el
piar de los pájaros cuando se quejan hambrientos o porque están heridos, o en
que otros oyeran esto.
9. Y Jesús sopló en sus oídos,
y se abrieron y oyó. Y se regocijó con infinita alegría en los sonidos que
antes negaba. Y dijo: "¡ahora lo oigo todo!”.
10. Pero Jesús
le dijo: "¿por qué dices que lo oyes todo? ¿Puedes acaso oír el suspiro
del prisionero o el lenguaje de los pájaros o de los animales cuando hablan
unos con otros, o las voces de los ángeles y de los espíritus? Piensa cuánto no
puedes oír y sé humilde en tu falta de saber”.
CAPITULO 16
Llamamiento
de Mateo.
Vino nuevo
en odres viejos
1. Y después siguió Su camino y
vio a un publicano, de nombre Leví, sentado al
telonio. Y le dijo: "sígueme”. Y él, dejándolo todo, se levantó y Lo
siguió.
2. Y Leví
Le dio un gran banquete festivo en su casa. Había gran número de publicanos y de otros invitados, sentados a la mesa con El.
Pero los escribas y fariseos murmuraban, y dijeron a Sus discípulos: "¿por
qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?”
3. Y Jesús respondió
diciéndoles: "los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos. No he
venido a llamar a penitencia a los justos, sino a los pecadores”.
4. Y ellos Le dijeron:
"¿por qué los discípulos de Juan ayunan con tanta frecuencia y oran tanto,
y asimismo los discípulos de los fariseos, pero Tus discípulos comen y beben?”
5. El les dijo: "¿con qué
compararé a los hombres de esta generación, y a quién se parecen? ¿No son como
niños sentados en la plaza del mercado, llamándose unos a otros y diciendo:
hemos tocado la flauta para vosotros y no habéis danzado, nos hemos afligido
ante vosotros y no os habéis lamentado?
6. "Porque Juan el Bautista vino, y no
comía ni bebía, y dijisteis: ¡está poseído por el diablo! El Hijo del hombre
come y bebe los frutos de la tierra y la leche de los rebaños y el fruto de la
vid y decís: ¡he aquí un glotón y bebedor, un amigo de los publicanos
y los pecadores!
7.
"¿Podéis hacer ayunar a los convidados a la boda mientras el novio está
con ellos? Vendrá no obstante el tiempo en que el novio les será arrebatado.
Entonces ayunarán, en esos días”.
8. Y les dijo esta parábola:
"nadie pone un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo; pues el nuevo
no viene bien con el viejo, y el vestido ha quedado con ello peor que antes.
9. "Y nadie echa vino
nuevo en odres viejos, pues el vino nuevo romperá los odres, se derramará y los
odres se habrán echado a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos
y así ambos se conservan.
10. "Y no hay nadie que
haya bebido del vino añejo y desee luego el nuevo, porque dirá que el añejo es
mejor. Pero llegará el día en que el nuevo se habrá vuelto añejo, y entonces se
pedirá el vino nuevo; pues del mismo modo que se cambian los vestidos viejos
por los nuevos, así también se cambiará el cuerpo muerto por el cuerpo vivo, y
lo pasado por lo venidero”.
CAPITULO 17
Jesús envía
a los Doce
1. Y Jesús fue a una montaña para
orar. Y tras haber llamado a sí a Sus doce discípulos, les dio el poder de
expulsar a espíritus impuros y de sanar toda clase de enfermedades y plagas. Y
los nombres de los doce apóstoles que representan a las doce tribus de Israel
son:
2. Pedro, llamado Cefas, por la tribu de Rubén; Santiago, por la tribu de Neftalí; Tomás, llamado Dídimo, por la tribu de Zabulón; Mateo, llamado Leví, por
la tribu de Gad; Juan, por la tribu de Efraín; Simón,
por la tribu de Isacar.
3.
Andrés, por la tribu de José; Natanael, por la tribu
de Simeón; Tadeo, por la tribu de Zabulón*; Santiago, por la tribu de Benjamín;
Judas, por la tribu de Dan; Felipe, por la tribu de Aser.
Y Judas Iscariote, un levita, que Lo traicionó,
también estaba entre ellos (pero no era uno de ellos), y Mateo y Barsabás también estaban presentes.
4. Y llamó a otros doce, del
mismo modo, para ser profetas, para ser hombres de la luz junto a los
apóstoles, y les mostró los misterios de Dios. Y sus nombres eran: Hermes,
Aristóbulo, Selenio, Nerco, Apolo y Barsabás; Andrónico, Lucio,
Apeles, Zaqueo, Urbano y Clementos.
Y luego escogió a otros doce como evangelistas y a doce más como pastores.
Llamó a cuatro veces doce, enviando cuatro a cada una de las doce tribus de
Israel.
5.
Y, en pie alrededor del Maestro, vestían blancas túnicas de lino, llamados para
formar un sagrado sacerdocio de Dios al servicio de las doce tribus, a las que
serían enviados.
6.
A estos cuatro veces doce, Jesús los envió y les confió la misión, diciéndoles:
"quiero que seáis Mis doce apóstoles, junto con vuestros compañeros, para
dar testimonio a Israel. Id a las ciudades de Israel
y a las ovejas perdidas de Israel. Y cuando allí vayáis, predicad diciendo: el
Reino de los Cielos está cerca. Así como os he bautizado con agua, bautizad a
todos los que crean.
7.
"Ungid y sanad a
los enfermos, limpiad a los leprosos, resucitad a los muertos, expulsad a los
diablos. Lo habéis recibido gratuitamente; dadlo, pues, gratuitamente. No
llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestra bolsa; tampoco toméis alforja para
el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; pues el obrero es merecedor
de su sustento. Comed lo que os pongan delante, pero no toquéis lo que haya
costado vidas, porque esto no es legítimo para vosotros.
8."Y en cualquier ciudad
en que entréis, informaos de quién hay en ella que lo merezca, y quedaos ahí
hasta que partáis. Y donde entréis en una casa, saludadla. Y si la casa fuera
digna, que venga sobre ella vuestra paz; mas si no
fuese digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.
9. "Sed astutos como
serpientes y sin doblez como palomas. Sed inocentes y puros. El Hijo del hombre
no ha venido para destruir sino para salvar, no para quitar la vida sino para
darla, tanto al cuerpo como al alma.
10.
"Y no temáis a aquellos que matan el cuerpo pero que no pueden matar al
alma; temed más bien al que puede echar a perder cuerpo y alma en el infierno
11. "¿No se compran dos
gorriones por un céntimo? Sin embargo, ni uno de ellos cae en la tierra sin la
voluntad del Altísimo. Incluso todos los cabellos de vuestra cabeza están
contados. Por eso no temáis, pues si Dios cuida de los gorriones, ¿no cuidará
también de vosotros?
12. "Bástale al discípulo
ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al cabeza de familia le
llamaron Belcebú, ¡cuánto más llamarán así a los miembros de la casa! No los
temáis, pues; nada hay oculto que no llegue a ser manifiesto, y nada secreto
que no llegue a saberse.
13. "Lo que os digo en
secreto, habladlo a la luz cuando llegue el tiempo para ello; y, lo que oís al
oído, predicadlo sobre los terrados. Por eso, a quien atestigüe la verdad ante
los hombres, también lo atestiguaré ante Mi Padre, que está en los Cielos. A
quien, en cambio, niegue la verdad ante los hombres, también lo negaré ante Mi
Padre, que está en los Cielos.
14.
"En verdad he venido a transmitir la paz a la Tierra, pero he aquí que a
Mi hablar sigue una espada. He venido a unir, pero he aquí que el hijo estará
contra su padre y la hija contra su madre y la nuera contra su suegra. Y los
enemigos del hombre serán los miembros de su casa, pues los injustos no pueden
estar con los justos.
15. "Y los
que no cargan con su cruz y Me siguen, no son dignos de Mí. El que halle su
vida, la perderá, y el que la pierda por amor a Mí, la hallará”.
CAPITULO 18
Los Setenta
y dos son enviados
1. Después de esto, el Señor
llamó aún a sí a setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos,
precediéndole, a todas aquellas ciudades y lugares de las tribus a los que El
mismo quería ir.
2. Por eso les dijo: "la
mies es en verdad abundante, y, los obreros, pocos; rogad, por eso, al dueño de
la mies que mande obreros a Su mies.
3. "Poneos en camino; he
aquí que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni alforja
ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino.
4.
"Y en cualquier casa que entréis, decid primero: ¡la paz sea con esta
casa! Y si allí hay paz de espíritu, descansará sobre ella vuestra paz; si no,
se volverá a vosotros.
5. "Y en cualquier ciudad que entréis
y os acojan, comed lo que os pongan delante, que no haya sido muerto, y cuidad
a los enfermos que en ella haya, y decidles: el Reino de Dios se ha acercado.
6.
"Y permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvan, que no
implique derramamiento de sangre, pues el obrero es merecedor de su sustento. No vayáis de casa en casa.
7.
"Y en cualquier ciudad en que no seáis acogidos, salid a las calles y
decid: "hasta el polvo que de vuestra ciudad se nos ha pegado a los pies, nos
sacudimos sobre vosotros; no obstante, tened la certeza de que el Reino de Dios
ha llegado hasta cerca de vosotros.
8. "¡Ay de ti, Corazeín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si
en Tiro y en Sidón hubieran acontecido las obras
poderosas que en vosotras han acontecido, hace tiempo que en saco y en ceniza
habrían hecho penitencia. Pero les irá mejor que a vosotras en el día del
juicio.
9. "Y tú, Cafarnaúm, que has sido levantada hasta el Cielo, hasta el
infierno serás abatida. Los que os oigan, también Me estarán oyendo a Mí; y los
que os desprecien, también Me estarán despreciando a Mí y al que Me envió. Sin
embargo, dejad que todos lleguen a comprender en su fuero interno”.
10. Y de nuevo les habló Jesús:
"sed misericordiosos, y obtendréis misericordia. Perdonad a los otros, y a
vosotros también os será perdonado. Con la medida con que midáis, seréis
también medidos.
11. "Y tal como hagáis con
los otros, así será hecho con vosotros. Y tal como deis, así os será dado. Y
del modo que juzguéis, seréis también juzgados. Y como a otros sirváis, seréis
también servidos.
12. "Pues
Dios es justo y recompensa a cada uno según sus obras. Lo que sembréis, es lo
que cosecharéis”.
CAPITULO 19
Jesús enseña a
orar
1. Hallándose Jesús en una
montaña, para orar, se Le acercaron algunos de Sus discípulos, y uno de ellos
dijo: "Señor, enséñanos a orar”. Y Jesús le dijo: "cuando ores, entra
en tu cámara tranquila y, habiendo cerrado la puerta, ora al Padre, que está
por encima de ti y en ti. Y tu Padre, que también ve lo recóndito, te responderá
abiertamente.
2. "Pero cuando os reunáis
y oréis juntos, no uséis vacuas repeticiones; pues vuestro Padre celestial sabe
lo que necesitáis antes de que se lo hayáis pedido. Por eso, deberéis orar así:
3. "Padre nuestro, que
estás por encima de nosotros y en nosotros, santificado sea Tu nombre. Venga a
todos Tu Reino, en sabiduría, amor y justicia. Hágase Tu voluntad; como en el
Cielo, así en la Tierra. Déjanos participar día a día de Tu pan sagrado y danos
el fruto de la vid viva. Y como Tú nos perdonas nuestras culpas, perdonemos
también nosotros a todos los que lleguen a hacerce
culpables para con nosotros. Vierte Tu bondad sobre nosotros, para que también
lo hagamos así con los demás. En la hora de la tentación, líbranos del mal.
4.
"Pues Tuyos son el Reino, la fuerza y la gloria, de eternidad a eternidad;
ahora y por toda la eternidad. Amén.
5. "Y dondequiera que se
encuentren siete reunidos en Mi nombre, Yo estoy en medio de ellos; sí, aunque sean
solamente tres o dos; y si sólo uno ora en silencio, Yo estoy con ese uno.
6. "Levantad la piedra, y
Me encontraréis. Partid la leña, y allí estaré; pues en el fuego y en el agua,
así como en toda forma de vida, está Dios manifiesto como vida y sustancia”.
7. Y el Señor dijo: "si tu
hermano ha pecado de palabra siete veces al día, y siete veces al día se ha
arrepentido, acógelo”. Simón Le preguntó: "¿siete veces al día?”
8. El Señor respondió
diciéndole: "y te digo que también siete veces siete; pues incluso a los
profetas, después de haber sido ungidos por el Espíritu Santo, se les
encontraron aún palabras de pecado.
9.
"Sed por eso
considerados, bondadosos, compasivos y amables, no solamente con vuestros
semejantes sino también con todas las criaturas a vuestro cuidado; pues para
ellas sois como dioses a los que alzan la vista en sus necesidades. Guardaos de la ira, porque muchos pecan
cuando están airados, arrepintiéndose de ello cuando su ira ha pasado”.
10. Había un hombre, con una
mano seca, que se acercó a Jesús y dijo: "Señor, yo era albañil y ganaba
mi sustento con mis manos. Te suplico que me devuelvas la salud a fin de que no
haya de pedir limosna vergonzosamente para obtener mi pan”. Y Jesús le sanó y
le dijo: "hay una casa que no ha sido construida con las manos; procura
habitar también tú en ella”.
CAPITULO 20
Regreso de
los Setenta y dos
1. Después de algún tiempo
volvieron los Setenta y dos, con alegría, diciendo: "Señor, hasta los
diablos nos están sometidos en Tu nombre”.
2. Y El les dijo: "Vi Yo al Satanás caer del cielo como rayo.
3. "He aquí que os he dado
poder para andar sobre serpientes y escorpiones y sobre toda violencia del
enemigo; y nada os dañará. Mas no os alegréis por que los espíritus os estén
sometidos; alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el
Cielo”.
4. En aquella hora se alegró
Jesús en el espíritu y dijo: "Te doy gracias, Padre santo del Cielo y de
la Tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y las
has revelado a los sencillos. Sí, Santísimo, porque así es bueno a Tus ojos.
5. "Todo Me ha sido
entregado por Mi Padre. Y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni quién es el
Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelárselo”.
6.
Y volviéndose hacia Sus discípulos, les dijo confidencialmente:
"bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis, pues Yo os digo
que muchos profetas y reyes querían ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y
querían oír lo que oís, y no lo oyeron.
7. "Benditos vosotros los del círculo
interior, vosotros los que oís Mi palabra, a los que son revelados los
misterios, vosotros los que no encerráis o matáis a criatura inocente alguna,
sino buscáis lo bueno en todo, porque a tales pertenece eterna vida.
8. "Benditos serán los que se abstengan
de todo lo obtenido con derramamiento de sangre y muerte y practiquen el
derecho y la justicia.
Benditos vosotros, porque obtendréis bienaventuranza”.
CAPITULO 21
Jesús
reprende la crueldad para con un caballo
1. Aconteció que el Señor salió de la
ciudad, e iba por la montaña con Sus discípulos. Y llegaron a un monte de
caminos muy escarpados. Allí encontraron a un hombre con un animal de carga.
2. El caballo se había
desplomado a causa de la sobrecarga, y el hombre lo golpeaba hasta hacerle
sangrar. Y Jesús se le acercó y dijo: "tú, hijo de la crueldad, ¿por qué
golpeas a tu animal? ¿No ves acaso que es demasiado débil para su carga, y no
sabes que sufre?”
3. Pero el hombre respondió:
"¿qué tienes que ver Tú con esto? Puedo golpear a mi animal cuanto me
plazca; pues me pertenece y lo compré por una buena suma de dinero. Pregunta a
los que están contigo, pues son de mi vecindario y lo saben”.
4.
Y algunos de los discípulos respondieron diciendo: "sí, Señor, es tal como
dice; estábamos presentes mientras compraba el caballo”. Y el Señor respondió:
"¿no veis acaso cómo sangra y no oís cómo gime y se lamenta?” Pero ellos
respondieron diciendo: "¡no, Señor, no oímos que gima y se lamente!”
5.
Y el Señor se entristeció y dijo: "¡ay de vosotros, que por la
insensibilidad de vuestro corazón no oís cómo se lamenta y clama piedad al
Creador celestial, y tres veces ay de aquel contra el que clama y se lamenta en
su tortura!”
6. Se acercó y tocó al
caballo, y el animal se levantó, y sus heridas estaban curadas. Dijo al hombre:
"prosigue ahora tu camino y en adelante no lo golpees más, si es que
también esperas hallar piedad”.
7.
Y viendo a la muchedumbre que venía hacia El, dijo Jesús a Sus discípulos:
"por los enfermos estoy enfermo, por los hambrientos sufro hambre, por los
sedientos sufro sed”.
8. Y dijo también: "he venido para
terminar con los sacrificios y las fiestas de sangre. Si no cesáis de
sacrificar y comer carne y sangre de animales, la ira de Dios no cesará de
venir sobre vosotros, tal como en el desierto vino sobre vuestros padres, los
cuales, ávidos del disfrute de la carne, se llenaron de podredumbre y fueron
destrozados por plagas.
9. "Y os digo que aunque
estéis reunidos en Mi seno, si no cumplís Mis mandamientos, os repudiaré; pues
si no queréis cumplir el conocimiento oculto en las cosas pequeñas, ¿cómo podré
daros el conocimiento mayor?
10. "Quien sea fiel en lo
más pequeño, también será fiel en lo grande. Y quien sea injusto en lo más
pequeño, también será injusto en lo grande.
11.
"Y si no habéis sido fieles en los pecaminosos bienes terrenales, ¿quién
os confiará las verdaderas riquezas? Y si no habéis sido fieles en lo que es
del otro, ¿quién os dará lo vuestro?
12. "Nadie puede servir a
dos señores; pues, o bien odiará al uno y amará al otro, o bien, adhiriéndose
al uno, menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammon
[la riqueza], al mismo tiempo”. Y los fariseos, que eran codiciosos, oyeron
todas estas palabras y se burlaron de El.
13.
Y El les dijo: "vosotros sois los que se justifican ante los hombres; pero
Dios conoce vuestros corazones; pues lo que es muy apreciado entre los hombres,
es una atrocidad ante la faz de Dios.
14.
"La Ley y los Profetas estuvieron vigentes hasta Juan; y desde entonces el
Reino de Dios es predicado, y todos se apresuran a entrar en él. Es más fácil
que el Cielo y la Tierra pasen que que no se cumpla
una tilde de la Ley”.
15. Y se Le acercaron varias
mujeres, llevándole a sus hijitos, a los que todavía
amamantaban, para que los bendijese. Pero algunos dijeron: "¿por qué
molestáis al Maestro?”
16. Sin embargo, Jesús les
amonestó diciendo: "de ellos saldrán aquellos que Me anunciarán ante los
hombres”. Y los tomó en Sus brazos y los bendijo.
CAPITULO 22
La resurrección
de la hija de Jairo
1. Y he aquí que llegó uno de
los superiores de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo cayó a Sus pies y Le
suplicaba diciendo: "mi pequeña hija está a punto de morir. Te ruego, ven,
pon Tus manos sobre ella para que sane y viva”. Y Jesús fue con él, y una
muchedumbre Le seguía y se agolpaba en torno a El.
2. Y había una mujer que tenía
hemorragias desde hacía doce años, había sufrido grandemente de muchos médicos
y había gastado en ello todo lo que poseía; y no mejoraba, sino incluso
empeoraba.
3. Como había oído hablar de
Jesús, empujando se puso detrás de El y tocó Su túnica, diciéndose: "con
sólo que toque Su túnica, seré sana”. Y en seguida cesó el flujo de sangre, y
sintió en su cuerpo que había sido sanada de su mal.
4. Y Jesús mismo notó
inmediatamente que una fuerza había salido de El, y se dirigió a la muchedumbre
diciendo: "¿quién ha tocado Mi túnica?” Y los discípulos Le dijeron:
"ves que la muchedumbre se agolpa, y dices: ¿quién Me ha tocado?”
5. Y miró hacia atrás, para ver
a la que lo había hecho. La mujer, llena de temor y temblorosa, pues sabía lo
que había sucedido, se acercó y, postrándose ante El, Le dijo toda la verdad.
Pero El le dijo: "hija Mía, tu fe te ha sanado. Ve en paz y sé sanada de
tu enfermedad”.
6. Aún estaba El hablando,
cuando llegaron algunos de los siervos de la casa del superior de la sinagoga,
diciendo: "tu hija ha muerto, ¿por qué seguir molestando al Maestro?”
7. Pero en cuanto Jesús oyó las
palabras que fueron dichas, habló al superior de la sinagoga: "¡no temas,
ten sólo fe!” Y no permitió que nadie Lo siguiera, a excepción de Pedro,
Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
8. Y entrando en la casa del
superior de la sinagoga, vio el gran alboroto y los cantores del templo, y
todos lloraban y se lamentaban a gritos.
9. Y cuando hubo entrado les
dijo: "¿por qué alborotáis y lloráis así? La muchacha no ha muerto, tan
sólo duerme”. Y se burlaban de El, pues pensaban que estaba muerta y no Le
creyeron; pero después que hubo echado fuera a todos, tomó consigo a dos de Sus
discípulos, y entró donde yacía la muchacha.
10. Y tomando a la muchacha de
la mano, le dijo: "¡talitha, qumi!”,
que quiere decir: "¡muchacha, a ti te lo digo, levántate!”
11. Y se levantó la muchacha, y
empezó a andar. Tenía doce años. Y se maravillaron sobremanera.
12. Y les
ordenó severamente que nadie diera esto a conocer, y mandó que a ella le diesen
algo de comer.
CAPITULO 23
Jesús y la
samaritana
1. Jesús llegó a una ciudad de
Samaria, llamada Sicar, cerca del campo que Jacob dio
a su hijo José.
2. Allí mismo estaba el pozo de
Jacob. Como Jesús estaba fatigado del viaje, se sentó al borde del pozo. Era
sobre la hora sexta.
3. Y al llegar una mujer de
Samaria a sacar agua, Jesús le dice: "dame de beber”. (Pues Sus discípulos
habían ido a la ciudad a comprar provisiones).
4. Le dice la mujer samaritana:
"¿cómo es que Tú, un judío, me pides un trago de agua a mí, a una mujer de
Samaria?” (Pues los judíos no se relacionan con los samaritanos).
5. Jesús respondió diciéndole:
"si reconocieras el regalo de Dios y quién es el que te dice, 'dame de
beber', pedirías a Dios que te diera agua viva”.
6. Entonces la mujer Le dijo:
"Señor, no tienes con qué sacar el agua, y el pozo es hondo; ¿de dónde
tienes, pues, el agua viva? ¿Acaso eres Tú más grande que nuestro padre Jacob,
que nos dio este pozo, y de él bebió él mismo, sus hijos y sus camellos, bueyes
y ovejas?”
7.
Jesús respondió diciéndole: "quien beba de esta agua volverá a tener sed;
pero quien beba del agua que Yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua
que Yo le dé, brotará como un manantial de agua que correrá hacia la vida
eterna”.
8. Le dijo la mujer:
"Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed ni tenga que venir
aquí a sacar agua”. Jesús le dijo: "ve, llama a tu marido y ven acá”. La
mujer respondió: "no tengo marido”.
9. Jesús, mirándola, le dijo:
"bien has dicho, no tengo marido; porque cinco tuviste, y el que ahora
tienes no es tu marido. Has dicho la verdad”.
10. Le dijo la mujer: "Señor,
veo que eres profeta. Nuestros padres oraron en este monte, y vosotros decís
que es Jerusalén el sitio donde hay que adorar”.
11. Jesús le dijo:
"créeme, mujer, que llegará el tiempo en que ni en este monte ni en
Jerusalén adoraréis a Dios. No sabéis lo que adoráis; mas nosotros sabemos lo
que adoramos, porque la salvación viene de Israel.
12. "Pero llega el tiempo,
y ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre universal,
en el espíritu y en la verdad; pues tales adoradores quiere tener el Santísimo.
Dios es espíritu, y los que Le adoran han de adorarle en el espíritu y en la
verdad”.
13. Le dice la mujer: "sé
que vendrá el Mesías, el que se llama Cristo. Cuando venga nos lo hará saber
todo”. Jesús le dijo: "Yo Soy, el que a ti te habla”.
14. Y en esto llegaron los
discípulos y se extrañaron de que hablase con la mujer. Pero ninguno preguntó:
"¿qué buscas tú?” O, "¿por qué conversas Tú con ella?”
15. Entonces dejó la mujer su
cántaro, se encaminó a la ciudad y dijo a la gente: "venid a ver a un
hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?”
16. Entonces
fueron y llegaron a El, y muchos samaritanos creyeron en El y Le rogaron que se
quedase con ellos. Y permaneció allí dos días.
CAPITULO 24
Jesús condena
la crueldad.
Sana a
enfermos y expulsa a demonios
1. Al pasar Jesús por un pueblo, vio a un
grupo de haraganes, que atormentaban a un gato que habían encontrado y lo
maltrataban de forma ignominiosa. Y Jesús les mandó que cesaran y empezó a
reprenderles, pero ellos no hacían caso de Sus palabras y Lo insultaron.
3.
Pero uno, aún peor que los otros, retornó y Lo amenazó. Y Jesús extendió Su
mano, y el brazo del joven se secó. Un gran temor sobrevino a todos, y uno
dijo: "es un brujo”.
4. Al día siguiente la madre
del joven vino a Jesús rogándole que restableciera la salud a su brazo. Y Jesús
les habló sobre la ley del amor y la unidad de toda vida en la familia de Dios. Entonces dijo: "tal como hagáis en
esta vida con vuestros semejantes, así os irá a vosotros en la vida venidera”.
5. Y el joven creyó y confesó
sus pecados. Y Jesús extendió Su mano, y el brazo seco quedó tan sano como el
otro. Y la gente glorificó a Dios por haber dado tal poder a un hombre.
6. Cuando Jesús partió de allí,
he aquí que Le seguían dos ciegos, que gritaban diciendo: "¡Señor, Hijo de
David, ten piedad de nosotros!” Y cuando hubo entrado en la casa, se Le
acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: "¿creéis que puedo hacer esto?”
7.
Y Le dijeron: "sí, Señor”. Y Jesús tocó sus ojos, diciendo: "hágase
en vosotros según vuestra fe”. Y en seguida se abrieron sus ojos. Jesús les
mandó severamente: "mirad de no contar esto a nadie”; pero ellos, después
de marcharse, difundieron Su fama por toda aquella tierra.
8.
Cuando éstos se hubieron marchado, he aquí que Le llevaron a un hombre que era
mudo y estaba poseído por un demonio. Y cuando el demonio hubo sido expulsado,
habló el mudo. Y la gente se asombró y dijo: "jamás fue vista tal cosa en
Israel”. Pero los fariseos decían: "El expulsa a los diablos por medio del
superior de los diablos”.
9. Y Jesús recorría todas las
ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del
Reino de Dios y sanando toda epidemia y toda enfermedad en el pueblo.
10.
Y viendo a la muchedumbre, Le inundó la compasión; pues estaban apáticos y
dispersos, como ovejas que no tienen pastor.
11. Entonces dijo a Sus
discípulos: "la mies es en verdad enorme, pero hay pocos obreros. Rogad,
pues, al Señor de la mies que envíe obreros a Su mies”.
12. Y Sus discípulos Le
trajeron dos pequeñas cestas llenas de pan y fruta y una jarra llena de agua. Y
Jesús colocó el pan y la fruta delante de ellos, y también el agua. Y comieron
y bebieron todos hasta que se saciaron.
13. Y se
maravillaron; pues cada uno tuvo suficiente y aun se quedó con sobras, y eran
en número de unos cuatro mil. Y se marcharon bendiciendo a Dios por todo lo que
habían oído y visto.
CAPITULO 25
Sermón de la
Montaña (1ª parte)
1. Viendo Jesús a la
muchedumbre, subió a un monte. Y cuando se hubo sentado, se Le acercaron los
Doce; y levantando los ojos hacia Sus discípulos, dijo:
2. "Bienaventurados en el
espíritu los pobres, porque suyo es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los
que sufren, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque
ellos poseerán la Tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
justicia, porque ellos serán saciados.
3. "Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de
corazón puro, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen
persecución por su adhesión a lo que es justo, porque suyo es el Reino de Dios.
4.
"Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien y os expulsen de su
colectividad y con mentira digan contra vosotros todo género de males y
desprecien vuestro nombre por vuestro amor al Hijo del hombre. Alegraos en
aquel día y saltad de alegría, pues he aquí que grande será en los Cielos
vuestra recompensa, pues igual hicieron sus padres con los profetas.
5.
"¡Ay de vosotros los ricos!, porque habéis recibido en esta vida vuestro
consuelo. Ay de vosotros los que ahora estáis saciados, porque tendréis hambre.
Ay de vosotros los que ahora reís, porque entristeceréis y lloraréis. Ay de
vosotros cuando todos los hombres hablen bien de vosotros, porque así hicieron
sus padres con los falsos profetas.
6.
"Vosotros sois la sal de la Tierra, pues todo lo sacrificado debe salarse
con sal; pero si la sal ha perdido su sabor, ¿con qué se salará? Para nada
servirá ya, sino para tirarla y que la pisoteen bajo los pies.
7.
"Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad levantada sobre un monte no
puede ocultarse. Tampoco se enciende una luz y se la pone bajo el celemín, sino
sobre el candelero, y da luz a todos los que están en la casa. Haced por tanto
que vuestra luz brille ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y
glorifiquen a vuestro Padre en el Cielo.
8.
"No penséis que he venido a destruir la Ley o los Profetas; no he venido a
destruir, sino a cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que Cielo y Tierra
pasen, no pasará ni la más pequeña letra ni una tilde de la Ley y los Profetas,
hasta que todo se haya cumplido. Pues ved que hay aquí Uno más grande que
Moisés, y ése os dará la ley superior, incluso la ley perfecta, y esta ley
obedeceréis.
9. "Quien quebrante uno de
estos mandamientos que El dará, y enseñe a la gente a hacer lo mismo, será
llamado el más pequeño en el Reino de los Cielos; pero el que los guarde y
enseñe, será llamado grande en el Reino de los Cielos.
10. "En verdad, los que
crean y obedezcan salvarán su alma, y los que no obedezcan la perderán; porque
os digo que si vuesta justicia no es mayor que la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
11.
"Si vas, pues, a presentar tu ofrenda sobre el altar, y te acuerdas de que
tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve primero a
reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda.
12. "Llega lo antes
posible a un acuerdo con tu adversario, mientras aún vas con él de camino, para
que tu adversario no te entregue en su día al juez y el juez te entregue al
alguacil, y no salgas hasta que hayas pagado el último céntimo.
13.
"Habéis oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pero
Yo os digo a vosotros que escucháis: amad a vuestros enemigos, haced el bien a
los que os odian.
14. "Bendecid a los que os
maldicen y orad por los que por maldad abusan de vosotros, para que seáis hijos
de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir el sol sobre malos y
sobre buenos y envía lluvia sobre los justos y los injustos.
15. "Pues si amáis a los
que os aman, ¿qué recompensa tendréis?; pues también los pecadores aman a los
que les aman. Y si hacéis el bien a los que os hacen el bien, ¿qué recompensa
tendréis?; pues también hay pecadores que hacen lo mismo. Y si saludáis
solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más, que los otros no hagan? ¿No
hacen así también los publicanos?
16.
"Y si deseas algo tanto como tu vida, pero que te desvía de la verdad,
renuncia a ello, pues es mejor entrar en la vida y poseer la verdad, que
perderla y ser arrojado a las tinieblas exteriores.
17. "Y si deseas algo que
causa pena y preocupación a otro, arráncalo de tu corazón. Sólo así obtendrás
paz. Pues mejor es padecer preocupación que ocasionar preocupación a aquellos
que son más débiles que vosotros.
18. "Sed,
pues, perfectos, como perfecto es vuestro Padre en el Cielo”.
CAPITULO 26
Sermón de la
Montaña
(2ª parte)
1. "Estad
atentos a no dar vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos por
los hombres. De otra manera, no tendréis recompensa en vuestro Padre en los
Cielos. Cuando des limosna, no vayas pregonándolo, como hacen los hipócritas en
las sinagogas y en las calles para ser alabados por los hombres. En verdad os
digo que ya tienen su recompensa.
2. "Cuando des limosna, no
dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu mano derecha, para que tu
limosna permanezca oculta; y el Uno, que ve lo oculto, te recompensará
abiertamente. 3. "Y cuando ores, no seas como los hipócritas, que gustan
de orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por
los hombres. En verdad os digo que ya tienen su recompensa.
4.
"Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cuando hayas cerrado la puerta,
ora a tu Padre celestial, que está en lo oculto; y el oculto Uno, que ve en lo
oculto, te recompensará abiertamente.
5. "Y cuando oréis en
común, no utilicéis vanas repeticiones como los paganos, que piensan ser
escuchados por su mucho hablar. No lo hagáis, pues, igual que ellos; porque
vuestro Padre en el Cielo sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis... .
"... Por eso, cuando
estéis reunidos, debéis rezar así:
6. "Padre nuestro que
estás en los Cielos, santificado sea Tu nombre. Tu Reino viene. Hágase Tu
voluntad, como en el Cielo, así en la Tierra. El pan nuestro de cada día dánoslo
día a día, y el fruto de la vid viva. Y tal como Tú nos perdonas nuestros
pecados, perdonemos nosotros los pecados de otros. No nos abandones en la
tentación, y líbranos del mal, porque Tuyos son el Reino y el Poder y la Gloria
por toda la eternidad. Amén.
7. "Porque si perdonáis a
otros hombres su culpa, también os perdonará a vosotros vuestro Padre
celestial. Pero si no perdonáis a los hombres su culpa, tampoco vuestro Padre
en el Cielo os perdonará vuestra culpa.
8. "Igualmente cuando
ayunéis, no parezcáis tristes como los hipócritas, pues ellos desfiguran sus
rostros para tener la apariencia de hombres que ayunan. En verdad os digo, ya
tienen su recompensa.
9.
"Yo os digo que jamás encontraréis el Reino de los Cielos, a no ser que os
guardéis del mundo y de su malicia. Y jamás veréis al Padre en el Cielo, a no
ser que guardéis el sábado y ceséis en vuestro afán de acumular riquezas. Tú,
cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara, para
no darte importancia ante los hombres con tu ayuno. Y el Uno santo, que ve en
lo oculto, te recompensará abiertamente
10. "Deberíais hacer de
igual modo cuando os lamentéis por los muertos y estéis de luto, porque vuestra
pérdida es su ganancia. No hagáis como aquellos que lloran delante de los
hombres y se lamentan públicamente y desgarran sus vestidos, para que los demás
vean su luto; pues todas las almas están puestas en las manos de Dios y todos
aquellos que hayan hecho el bien reposarán con sus antepasados en el seno del
Eterno.
11.
"Orad, más bien, por su reposo y su ascenso, y considerad que están en la
tierra del reposo que el Eterno les ha preparado y que recibirán la justa
recompensa por sus actos. Y no os lamentéis como los que no tienen esperanza.
12. "No acumuléis para
vosotros tesoros en la tierra, que la polilla y el orín corroen y los ladrones
desentierran y roban. Acumulad tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni el
orín los corroen, y donde los ladrones no excavan ni roban; pues donde esté
vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
13. "Las luces del cuerpo
son los ojos. Por eso, si ves con claridad, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
Pero si te faltan los ojos o si ellos están nublados, todo tu cuerpo estará en
tinieblas. Si, pues, la luz que hay en ti es tiniebla, ¡cuán grandes serán las
tinieblas!
14.
"Nadie puede servir a dos señores. O bien odiará al uno y amará al otro; o
bien, adhiriéndose al uno, despreciará al otro. No podéis servir al mismo
tiempo a Dios y a Mammon [la riqueza].
15. "Por esto os digo: no
os inquietéis por vuestra vida, sobre qué comeréis y beberéis, ni por vuestro
cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo
más que el vestido? ¿Y de qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde
su vida?
16. "Mirad las aves del cielo:
no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros y, sin embargo, vuestro Padre
celestial las alimenta. ¿No estáis vosotros mucho más cobijados que ellas?
¿Quién podría entre vosotros añadir a su estatura un solo codo, si lo quisiera?
¿Y por qué os preocupáis tanto por vuestras vestiduras? Mirad los lirios en el
campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan. Y en cambio os digo que Salomón, en
todo su esplendor y gloria, no estaba tan bien ataviado como ellos.
17. "Pues, si a la hierba
del campo, que hoy es y mañana es arrojada al fuego, Dios así viste, ¿no os
vestirá mucho más a vosotros, oh hombres de poca fe?
18. "No os
preocupéis pues, preguntándoos: ¿qué comeremos, qué beberemos o qué vestiremos?
(Como hacen los paganos). Pues vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todo
eso. Aspirad primero al Reino de Dios y a Su justicia, y todo lo demás se os
dará por añadidura. No os inquietéis, pues, por el mal de mañana; basta con que
cada día tenga sus propios males”.
Sermón de la
Montaña
(3ª parte)
1.
"No juzguéis, para que no seáis juzgados; pues con el juicio con que
juzguéis, seréis juzgados, y con la medida con que midáis, se os medirá. Como
hagáis a los otros, así se hará con vosotros.
2.
"¿Cómo ves la paja en el ojo de tu hermano y no te percatas de la viga en
el tuyo? O ¿cómo osas decir a tu hermano: quiero quitar la paja de tu ojo?; y
he aquí que hay una viga en tu ojo. Hipócrita, quita primero la viga de tu
propio ojo, y sólo entonces verás con claridad, para poder quitar la paja del ojo
de tu hermano.
3. "No deis lo sagrado a
los perros, ni arrojéis vuestras perlas a las cerdas, no sea que las aplasten
con los pies y, dándose vuelta, os destrocen.
4. "Pedid, y se os dará;
buscad, y hallaréis; llamad a la puerta, y se os abrirá. Porque todo el que
pida, recibirá, y quien busque, hallará, y a los que llamen, se les abrirá.
5. "Pues ¿quién de
vosotros es el que, si su hijo le pide pan, le da una piedra, o si le pide un
pez, le da una serpiente? Si vosotros, a pesar de ser malos, sabéis dar dones
buenos a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre, que está en los Cielos,
dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
6.
"Cuanto queráis que los hombres os hagan a vosotros, hacedlo vosotros a
ellos; y lo que no queráis que ellos os hagan, tampoco lo hagáis vosotros a
ellos; porque esta es la Ley y los Profetas
7.
"Entrad por la puerta estrecha; pues angosta es la senda y estrecha es la
puerta que llevan a la vida, y son pocos los que las encuentran. Pero ancha es
la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que
van por él.
8. "Guardaos de los falsos
profetas, que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, mas por dentro son
lobos feroces. Por sus frutos los reconoceréis. ¿Pueden cogerse racimos de los
espinos o higos de los abrojos?
9.
"De igual modo, todo árbol bueno da frutos buenos, pero un árbol malo, da
frutos malos. El árbol que no da buenos frutos, sólo sirve para ser talado y
arrojado al fuego. Por los frutos, pues, distinguiréis lo bueno de lo malo.
10.
"No todos los que Me digan: ¡Señor, Señor!, entrarán en el Reino de los
Cielos, sino los que hagan la voluntad de Mi Padre que está en el Cielo. Muchos
Me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor!, ¿no profetizamos en Tu nombre? ¿No
expulsamos a diablos en Tu nombre? ¿No hicimos muchos milagros en Tu nombre? Yo
entonces les diré: nunca os conocí; apartaos de Mí, los que ocasionáis cosas
malas.
11. "Así pues, a quien
escuche Mis palabras y las ponga por obra, lo compararé con el varón prudente,
que edificó su casa firmemente sobre roca. Y cayó la lluvia, vinieron las aguas
y soplaron los vientos sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba
fundada sobre roca.
12. "Pero a quien escuche
estas palabras y no las ponga por obra, se le comparará con un necio, que
edificó su casa sobre arena. Y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y
soplaron los vientos y dieron sobre la casa, y se derrumbó, y grande fue su
desplome. Pero una ciudad que ha sido edificada firmemente, rodeada por firme
muralla circular o en la cima de un monte, y fundada sobre una roca, no puede
caer jamás, ni estar oculta”.
13. Y sucedió
que, habiendo Jesús acabado estos discursos, se maravillaban de Su enseñanza
las muchedumbres; pues les enseñaba hablando a la cabeza y al corazón, y no
hablaba como los escribas, que sólo enseñaban en razón de su oficio.
CAPITULO 28
Jesús libera
a los animales
y confirma a Juan el Bautista
1. Aconteció un día, al terminar Jesús Su
predicación, que en un lugar cerca de Tiberíades,
donde hay siete fuentes, un joven trajo conejos vivos y palomas, para que El
los comiera con Sus discípulos.
2. Y Jesús miró al joven con
amor y le dijo: "tienes buen corazón y Dios te iluminará, pero ¿no sabes
que Dios en el principio dio al hombre para alimento los frutos de la tierra y no
por eso lo creó inferior al mono o al buey, al caballo o a la oveja, para que
matara a las demás criaturas y consumiera su carne y su sangre?
3. "Vosotros creéis que
Moisés ordenó justificadamente que tales criaturas fuesen sacrificadas y
comidas, y así hacéis en el templo; pero ved que hay aquí -y viene- alguien más grande
que Moisés, para terminar con los sacrificios de sangre de la Ley y los
festines y para restaurar la ofrenda pura y el sacrificio incruento, como era
al principio, es decir los granos y los frutos de la tierra.
4.
"De lo que ofrezcáis a Dios en pureza, comeréis, pero de lo que no
ofrezcáis en pureza no comeréis, pues llegará la hora en que terminen vuestros
sacrificios y fiestas sangrientos y adoréis a Dios en santa adoración y en ofrenda
pura.
5. "Poned, pues, en
libertad a estas criaturas, para que se alegren en Dios y no traigan culpa a
los hombres”. El joven las liberó y Jesús rompió sus jaulas y sus cuerdas.
6. Sin embargo, he aquí que
temían ser cautivadas de nuevo y no querían irse de Su lado; pero El les habló
y les dijo que se fueran, y obedeciendo Sus palabras se marcharon llenas de
alegría.
7. Mientras aún estaban
sentados al lado del pozo, que se hallaba en medio de los otros seis, Jesús se
levantó y exclamó: "dejad que aquellos que tienen sed vengan a Mí y beban,
porque Yo les daré del agua de la vida.
8. "De los corazones de
los que crean en Mí, manarán ríos de agua, y ellos hablarán con poder de lo que
les ha sido dado, y su enseñanza será como agua viva.
9. (Esto dijo El acerca del
Espíritu que habían de recibir los que creyeran en El, pues aún no se había
vertido la plenitud del Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado).
10. "Quienesquiera que
beban del agua que Yo daré, nunca más tendrán sed; mas el agua que viene de
Dios será en ellos como un manantial que manará hasta la vida eterna”.
11. En aquellos días Juan envió
a dos discípulos, para preguntarle: "¿eres Tú el que ha de venir, o hemos
de esperar a otro?” Y en esa hora El curó muchas enfermedades y pestilencias,
expulsó a diablos y a muchos ciegos les devolvió la vista.
12. Jesús respondió
diciéndoles: "volveos y referid a Juan lo que habéis visto y oído: que los
ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen,
los muertos resucitan y el evangelio es predicado a los pobres. Y bendito el
que no se escandalice de Mí”.
13. Cuando los mensajeros de
Juan se hubieron ido, comenzó Jesús a hablar de Juan a la muchedumbre:
"¿qué habéis ido a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿A un
hombre en blandas vestiduras? He aquí que los que se engalanan ricamente están
en los palacios de los reyes.
14. "¿O qué habéis ido a
ver? ¿A un profeta? Os digo que sí; y el más grande de los profetas.
15. "Este es, pues, de
quien está escrito: he aquí que Yo envío a Mi mensajero delante de Ti, a
preparar Tus caminos delante de Ti. Pero Yo os digo que, entre los nacidos de
mujer, no hay profeta más grande que Juan el Bautista”.
16. Y todo el
pueblo que Le escuchaba y los publicanos alabaron a
Dios y recibieron el bautismo de Juan; pero los fariseos y los doctores de la
Ley rechazaron el plan de Dios para con ellos, no haciéndose bautizar por él.
CAPITULO 29
Da de comer
a cinco mil.
Jesús camina
sobre el agua
1. Estaba cerca la Pascua y los
apóstoles y sus acompañantes se reunieron alrededor de Jesús y Le contaron
cuanto habían hecho y enseñado. Y El les dijo: "venid, retirémonos a un
lugar apartado y descansad un poco”; pues muchos hombres iban y venían, y ellos
ni siquiera podían comer en paz.
2. Y se fueron sigilosamente en
una barca a un sitio solitario. Pero la gente les vio marcharse. Muchos lo
conocían e iban allí a pie, de todas las ciudades. Se les adelantaron,
reuniéndose donde El iba.
3. Y Jesús, al desembarcar, vio
una gran muchedumbre; y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin
pastor.
4. Habiendo el día casi
concluido, se Le acercaron Sus discípulos y dijeron: "este es un lugar
apartado y avanza la hora. Despídelos, para que vayan a las aldeas del contorno
y se compren pan, pues no tienen qué comer”.
5. Pero Jesús respondió
diciéndoles: "dadles vosotros de comer”. Y Le dijeron: "¿vamos
nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?”
6. El, sin embargo, les dijo:
"¿cuántos panes tenéis? Id a ver”. Y habiéndose
informado, dijeron: "seis panes y siete racimos de uva”. Y les mandó que
hicieran recostarse a todos, por grupos de cincuenta, sobre la hierba. Y se
sentaron en filas de cien y de cincuenta.
7. Y El, tomando los seis panes
y los siete racimos de uva, alzando los ojos al cielo, bendijo y partió los
panes e igualmente los racimos y se los entregó a los discípulos, para que los
sirvieran a la gente, y ellos los repartieron entre la muchedumbre.
8. Y comieron todos y se
saciaron. Y recogieron doce canastos llenos de pedazos que sobraron. Y los que
comieron de los panes y de los frutos eran cinco mil hombres, mujeres y niños.
Y les enseñó muchas cosas.
9. Cuando la gente hubo visto y
oído, se llenó de alegría y decía: "en verdad este es el profeta que ha de
venir al mundo”. Y dándose El cuenta de que querían hacerle rey a la fuerza,
apremió a Sus discípulos a que subieran a la barca y Le precedieran a la otra
orilla, a Betsaida, hasta que El hubiera despedido a
la gente.
10. Y después de haberlos
despedido se fue a un monte, para orar. Llegado el anochecer, estaba allí
totalmente solo. La barca estaba ya en medio del lago, llevada de un lado a
otro por las olas, pues el viento era contrario.
11. En la tercera vigilia de la
noche, Jesús fue a ellos andando sobre el lago. Viéndole los discípulos andar
sobre el mar, se asustaron y decían: es un fantasma. Y gritaban de miedo. Pero
al instante les habló, diciendo: "tened confianza. Soy Yo, no temáis”.
12. Y Pedro Le respondió diciendo:
"Señor, si eres Tú, haz que vaya a Ti sobre las aguas”. El dijo:
"¡ven!” Y bajando Pedro de la barca, anduvo sobre las aguas yendo hacia
Jesús. Sin embargo, viendo el fuerte viento, se asustó y, comenzando a
hundirse, gritó: "¡Señor, sálvame!”
13.
Y al instante Jesús le tendió la mano y le cogió, diciéndole: "hombre de
poca fe, ¿por qué has dudado? ¿No te he llamado?”
14.
Y fue a los que estaban en la barca y se calmó el viento. Y se maravillaron y asombraron
sobremanera; pues su entendimiento no se había ampliado gracias al milagro de
los panes y de la fruta: es decir, su corazón estaba endurecido.
15. Y cuando hubieron subido a
la barca reinó un gran silencio. Se acercaron y se postraron ante El, diciendo:
"verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios”.
16. Terminada la travesía,
llegando a la región de Genesaret, tocaron tierra en
la orilla. Al desembarcar ellos, fue al instante reconocido. Y recorrieron toda
la comarca, y allí donde oyeron que era El, empezaron a traerle los enfermos en
camillas.
17. Y adondequiera que llegaba,
en las aldeas o en las ciudades o en las alquerías, colocaban a los enfermos en
las calles y Le rogaban que les permitiera tocar siquiera la orla de Su
vestido; y cuantos Le tocaban, quedaban sanos.
18. Después de
eso, Jesús fue con Sus discípulos a Judea, donde se quedó y bautizó a muchos
que se Le acercaban y aceptaban Su enseñanza.
CAPITULO 30
El pan de la
vida
y la vid viva
1. Al otro día, la gente que estaba
al otro lado del lago vio que no había más que la barca en la que Sus
discípulos habían entrado, y que Jesús no estaba en la barca con Sus
discípulos, sino que Sus discípulos habían partido solos. Y cuando las gentes
vieron que Jesús no estaba allí, y que Sus discípulos tampoco, tomaron
igualmente una barca y fueron a Cafarnaúm en busca de
Jesús.
2. Al encontrarle al otro lado
del mar, Le dijeron: "Rabbí, ¿cómo has venido
aquí?” Jesús les contestó diciendo: "en verdad, en verdad os digo,
vosotros Me buscáis no porque habéis visto milagros, sino porque habéis comido
los panes y la fruta y os habéis saciado; procuraos no el alimento perecedero,
sino aquel alimento que permanece hasta la vida eterna, el que os dará el Hijo
del hombre, que es también el Hijo de Dios; pues Dios, el Padre universal, Le
ha investido”.
3. Le preguntaron: "¿qué
haremos para hacer obras de Dios?” Jesús respondió diciéndoles: "la obra
de Dios es que creáis en Aquel que El ha enviado, y que os da la verdad y la
vida”.
4. Ellos, a su vez, Le dijeron:
"pues Tú, ¿qué signos haces para que podamos ver y Te creamos? ¿Qué haces?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: les dio a
comer pan del Cielo”.
5.
Díjoles, pues, Jesús: "en verdad, en verdad os
digo: Moisés no os dio el verdadero pan del Cielo, sino Mi Padre os da el
verdadero pan del Cielo y el fruto de la vid viva; pues éste es el alimento de
Dios, que viene del Cielo y da la vida al mundo”.
6. Dijéronle,
pues, ellos: "Señor, danos siempre de tal pan y de tal fruta”. Y Jesús les
dijo: "Yo Soy el verdadero pan y la vid viva, y el que venga a Mí, nunca
más tendrá hambre, y el que crea en Mí, nunca más tendrá sed. Y en verdad os
digo: si no coméis la carne y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida.
Sin embargo, vosotros Me habéis visto y no Me creéis.
7.
"Todos los que Mi Padre Me ha dado, vendrán a Mí, y a quien venga a Mí, no
le repudiaré; pues he bajado del Cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la
voluntad de Dios, que Me envió. Y esta es la voluntad de Dios, que Me ha
enviado: que Yo no pierda ninguno de todos los que Me han sido dados, sino que
los resucite en el día del juicio final”.
8. Murmuraban los judíos,
porque El había dicho: "Yo Soy el pan que ha bajado del Cielo”. Y decían:
"¿no es éste Jesús, el hijo de José y María, cuyos padres conocemos? Pues
¿cómo dice ahora: he bajado del Cielo?”
9. A ello respondió Jesús
diciéndoles: "no murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a Mí si el
amor santo y la sabiduría no le traen. Y ésos resucitarán en el día del juicio
final. En los profetas está escrito: todos serán enseñados por Dios. Todo el
que oiga y haya captado la verdad, vendrá a Mí.
10. "No es que alguno haya
visto lo Santísimo, excepto aquellos que son de lo Santísimo: sólo ellos ven lo
Santísimo. En verdad, en verdad os digo: quien crea en la verdad, tendrá la
vida eterna”.
CAPITULO 31
El pan de la
vida. La confesión de Pedro.
El camellero
1. Y dijo Jesús de nuevo:
"Yo Soy el verdadero pan y la vid viva. Vuestros padres comieron el maná
en el desierto, y murieron. Este es el alimento de Dios, que baja del Cielo,
para que quien lo coma no muera. Yo Soy el alimento vivo bajado del Cielo.
Quien coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que daré, es Mi verdad; y
el vino que daré, es Mi vida”.
2. Disputaban entre sí los
judíos, diciendo: "¿cómo puede éste darse como alimento a nosotros?” Jesús
les dijo: "¿pensáis que estoy hablando de comer carne, como vosotros
hacéis en ignorancia en el templo de Dios?
3. "En verdad, Mi cuerpo es sustancia
divina, y éste es el verdadero alimento; y Mi sangre es la vida de Dios, y ésta
es la verdadera bebida. No como vuestros antepasados, que exigían carne, y Dios
en Su ira les dio carne, y ellos la comieron en su depravación, hasta que
apestó en sus narices. Cayeron a miles, a causa de la plaga, y sus cadáveres
yacieron en el desierto.
4.
"Pues sobre esto está escrito: andarán durante cuarenta y nueve años por
el desierto hasta que queden purificados de sus avideces,
antes de entrar en la tierra del reposo; sí, siete veces siete años andarán,
porque no han conocido Mis caminos, ni cumplido Mis mandamientos.
5. "Sin embargo, quien
come esta carne y bebe esta sangre, está en Mí y Yo en él. Así como Me envió el
Padre viviente, del que vivo, igualmente vivirán de Mí los que Me coman a Mí,
que Soy la Verdad y la Vida.
6. "Este es el pan vivo
bajado del Cielo, que da vida al mundo. No como vuestros antepasados, que
comieron maná y murieron. Quien coma este pan y este fruto, vivirá eternamente”.
Esto lo dijo enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.
Luego de haberlo oído, muchos de Sus discípulos dijeron: "este es un
lenguaje duro, ¿quién puede aceptarlo?”
7. Conociendo Jesús que Sus
discípulos murmuraban de esto, les dijo: "¿esto os irrita? Pues, ¿qué
sería si vierais al Hijo del hombre subir allí donde estaba antes? El Espíritu
es el que da vida, la carne y la sangre no logran nada. Las palabras que os
digo son espíritu y son vida.
8. "Pero hay algunos entre
vosotros que no creen”. Pues Jesús sabía desde el principio quiénes eran los
que no creían y quién Le traicionaría. Y por eso les dijo: "nadie puede
venir a Mí si no le es dado por Mi Padre”.
9. Desde entonces muchos de Sus
discípulos se marcharon y ya no Le acompañaban. Entonces dijo Jesús a los Doce:
"¿queréis dejarme también vosotros?”
10. Le respondió Simón Pedro:
"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros
hemos creído y tenemos la certeza de que Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviviente”.
11. Jesús les respondió:
"¿no os he elegido Yo, a los Doce, y uno es un traidor?” Hablaba de Judas Iscariote, el hijo de Simón el levita; pues ése fue el que
más tarde Le traicionó.
12. Iba Jesús hacia Jerusalén y se encontró
con un camello, pesadamente cargado con madera. El camello no la podía arrastar monte arriba, y el camellero le golpeaba y
maltrataba cruelmente, pero no podía hacer avanzar al animal.
13. Y viéndolo Jesús, le
dijo: "¿por qué pegas a tu hermano?” El hombre replicó: "no sabía que
fuera mi hermano. ¿No es un animal de carga, hecho para servirme?”
14. Y Jesús dijo: "¿no
ha creado el mismo Dios de igual sustancia a este animal y a tus hijos que te
sirven?, y ¿no tenéis vosotros el mismo aliento de vida que todos habéis
recibido de Dios?”
15. Y el hombre se maravilló
mucho de estas palabras. Cesó de golpear al camello y lo liberó de una parte de
su carga. Así el camello caminó monte arriba -precediéndole Jesús-, sin detenerse hasta el
fin de ese día de viaje.
16. Reconoció
el camello a Jesús, por sentir el amor de Dios en El. Y el hombre quiso saber
más sobre las enseñanzas, y Jesús le enseñó con gusto, haciéndose él discípulo
Suyo.
CAPITULO 32
Dios, como
alimento y bebida.
Significado
de la carne y la sangre
1. Y sucedió que, hallándose sentado
con Sus discípulos para la cena, uno de ellos Le dijo: "Maestro, ¿por qué
has dicho que quieres darnos Tu carne a comer y Tu sangre a beber?; pues es muy
difícil de comprender para muchos”.
2. Y Jesús respondió diciendo:
"las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. Al ignorante y al
que está orientado a la carne le suenan a sangre
derramada y muerte; pero benditos los que las comprendan.
3. "Mirad el cereal, cómo
crece hasta la madurez y es segado y molido en el molino, y cocido al fuego se
convierte en pan. De este pan está hecho Mi cuerpo, al cual veis. Y contemplad
los racimos de uva que crecen en la vid hasta la madurez, que son recogidos y
van al lagar y regalan el fruto de la cepa. De este fruto de la vid, y de agua,
está hecha Mi sangre.
4. "Pues Yo solamente tomo los frutos
de los árboles y las semillas de las plantas, y éstos son transformados por el
Espíritu en Mi carne y en Mi sangre. Solamente de esto y de similares cosas
comeréis vosotros, que creéis en Mí y sois Mis discípulos, pues de esto, en el
Espíritu, vienen a los hombres vida, salud y sanación.
5. "En verdad, Mi
presencia estará con vosotros en la sustancia y la vida de Dios, Mi presencia
manifestada en este cuerpo y en esta sangre; y de ellos comeréis y beberéis
todos los que creéis en Mí.
6. "Pues en todos los
lugares resucitaré y seré la vida del mundo, tal como está escrito en los
profetas. Desde la salida del sol hasta su ocaso, se ofrecerá en todo lugar en
Mi nombre una ofrenda pura con incienso.
7. "Así como es en lo
corporal, así es también en lo espiritual. Mis enseñanzas y Mi vida serán
comida y bebida para vosotros, el pan de vida y el vino de la salvación.
8.
"Igual que el cereal y la uva se convierten en pan y sangre, así también
vuestros pensamientos terrenales deben transformarse en pensamientos
espirituales. Aspirad a la transformación de lo corporal en lo espiritual.
9. "En verdad os digo que
en el principio todas las criaturas de Dios hallaban sustento sólo en las
plantas y en los frutos de la tierra, hasta que la ignorancia y el egoísmo de
los hombres apartó a muchos de esto y les hizo volverse hacia lo que
contradecía el orden original, dado por Dios. Pero también éstos retornarán a
la alimentación natural, tal como está escrito en los profetas, pues sus
palabras no deben ser puestas en duda.
10. "En verdad, Dios da
eternamente de la vida eterna y de la sustancia eterna, para que las formas del
Universo siempre se renueven. Por eso, todos vosotros tenéis parte en la carne
y la sangre y la sustancia y la vida del Eterno, y Mis palabras son el espíritu
y la vida.
11. "Y si guardáis Mis
mandamientos y vivís la vida de la justicia, seréis felices en esta vida y en
la vida venidera. No os extrañéis por lo que os he dicho. Si no coméis la carne
y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida en vosotros”.
12. Y los
discípulos respondieron: "Señor, danos siempre a comer de este pan y a
beber de este cáliz, pues Tus palabras son verdaderamente alimento y bebida.
Mediante Tu vida y mediante Tu sustancia viviremos por siempre”.
CAPITULO 33
Acerca de
los sacrificios de sangre y del perdón de los pecados. Sanación
en el estanque de Betzata
1. Jesús enseñaba a Sus discípulos en el
atrio exterior del templo, y uno de ellos Le dijo: "Maestro, los sacerdotes
dicen que sin derramamiento de sangre no hay perdón de los pecados. ¿Pueden,
pues, los sacrificios de sangre, hechos según la Ley, quitar los pecados?”
2. Y Jesús respondió:
"ningún sacrificio de sangre, de animal o ave u hombre, puede quitar pecados;
porque ¿cómo se puede quitar una culpa mediante el derramamiento de sangre
inocente? No, la culpa se hará más grande.
3.
"Los sacerdotes ciertamente reciben tales sacrificios de los fieles como
expiación por las faltas contra le Ley de Moisés, pero para los pecados contra
la ley de Dios no hay perdón, si no es por el arrepentimiento y la enmienda.
4. "¿No está escrito en
los profetas?: ¡cesad vuestros sacrificios de sangre y vuestros holocaustos!
Dejad de comer carne, pues no hablé de ello a vuestros padres ni se lo ordené,
cuando les saqué de Egipto. En cambio, esto les ordené:
5. "Obedeced Mi voz y
andad por los caminos que os he mandado y seguiréis siendo Mi pueblo y os irá
bien. Pero ellos no estaban dispuestos y no obedecieron.
6. "Y ¿qué os ordena el
Eterno sino que practiquéis la justicia y la misericordia y andéis humildemente
con vuestro Dios? ¿No está escrito que al principio Dios determinó los frutos
de los árboles, las semillas y las hierbas para alimento de toda carne?
7. "Pero ellos han convertido
la casa de orar en una casa de ladrones y, en vez de hacer una ofrenda pura con
incienso, han manchado Mis altares con sangre y comido la carne de los animales
sacrificados.
8. "Pero Yo os digo: no
derraméis sangre inocente ni comáis carne. Sed rectos, amad la misericordia y
haced justicia, y vuestros días perdurarán largamente en la tierra que habitéis.
9. "El trigo que crece en
la tierra, junto con los cereales, ¿no es transformado, por el espíritu, en Mi
carne? Las uvas de la viña y los otros frutos, ¿no son transformados, por el
espíritu, en Mi sangre? Que ellos sean, junto con vuestros cuerpos y almas,
vuestro monumento al Eterno.
10. "En ellos se
manifiesta la presencia de Dios como sustancia y como la vida del mundo. De
ellos comeréis y beberéis todos, para el perdón de los pecados y para la vida
eterna de todos los que obedecen Mis palabras”.
11. Hay en Jerusalén, junto al
mercado de ovejas, un estanque llamado Betzata. En
cinco pórticos yacía una multitud de gente achacosa; ciegos, paralíticos,
mancos, que esperaban que el agua se moviera.
12. Porque un ángel descendía
de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua. El primero que bajaba al
agua después de haber sido agitada, quedaba sano de cualquier enfermedad que
tuviera. Había allí también un hombre que era paralítico de nacimiento.
13. Y Jesús le dijo: "¿no
te curan las aguas?” El Le dijo: "sí, Señor, pero no tengo a nadie que, al
moverse el agua, me meta en el estanque. Y mientras intento llegar, baja otro
antes de mí”. Y Jesús le dijo: "levántate, toma tu camilla y anda”. Al
instante se levantó y se fue. Y era día de sábado.
14. Y los judíos le dijeron:
"es sábado, es contrario a la Ley que lleves tu camilla”. El que había
sido curado, no sabía que era Jesús. Y Jesús se había marchado, pues en ese
sitio había mucha gente.
CAPITULO 34
El amor de
Jesús a todas las criaturas
1. Cuando Jesús se dio cuenta
de que los fariseos murmuraban y se escandalizaban porque bautizaba y hacía más
discípulos que Juan, dejó Judea y se marchó de nuevo a Galilea.
2. Y Jesús llegó junto a un
árbol, bajo el que permaneció varios días. Y llegaron también María Magdalena y
otras mujeres, y Le servían con sus bienes, y enseñaba diariamente a todos los
que iban a El.
3. Y los pájaros se agrupaban en torno a El
y Le saludaban con sus cantos, y otros animales se acercaban a Sus pies, y El
los alimentaba, y comían de Sus manos.
4. Y cuando partió, bendijo a
las mujeres que Le habían dado testimonio de su amor, y volviéndose hacia la
higuera también la bendijo, diciendo: "Me has cobijado y dado sombra
frente al calor sofocante, y además Me has dado alimento.
5. "Bendita seas, crece y
fructifica y que todos los que se te aproximen encuentren reposo, sombra y
alimento, y que los pájaros del aire encuentren su alegría en tus ramas”.
6.
Y he aquí que el árbol creció y fructificó sobremanera, y sus ramas se
extendieron poderosamente hacia arriba y hacia abajo, de modo que no se hallaba
ningún árbol parecido de tal tamaño y belleza, ni ninguno de tal abundancia y
de tal calidad de los frutos.
7. Jesús entró en un pueblo y vio a un
gatito que no tenía dueño, y tenía hambre y Le gemía. El lo levantó, lo puso
dentro de Su túnica, dejándolo reposar en Su pecho.
8. Y mientras pasaba por el
pueblo dio de comer y de beber al gato, que comió y bebió y Le mostró su
agradecimiento. Y El lo dio a una de Sus discípulas, a una viuda llamada
Lorenza, que cuidó de él.
9. Y algunos de entre la
gente decían: "este hombre se ocupa de todos los animales. ¿Son Sus
hermanos y hermanas, para que les ame tanto?”. Y El les dijo: "en verdad,
estos son vuestros hermanos de la gran familia de Dios; vuestros hermanos y
hermanas, que tienen el mismo aliento de vida del Eterno.
10. "Y quienquiera
que se preocupe por uno de los más pequeños de ellos, y le dé de comer y beber
cuando pase necesidades, Me está haciendo esto a Mí; y quien intencionadamente
permite que uno de ellos sufra necesidades y no lo protege cuando es
maltratado, está permitiendo este mal como si Me lo hicieran a Mí; pues tal
como hayáis hecho en esta vida, así se hará con vosotros en la vida venidera”.
CAPITULO 35
La parábola
del buen samaritano. María y Marta
1. Un escriba Le salió al paso,
queriendo ponerle en evidencia: "Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la
vida eterna?” El le dijo: "¿qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?”
2. Le contestó diciendo:
"no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Amarás a Dios, tu
Señor, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Harás a otros
lo que quieras que otros te hagan a ti”.
3. Y Jesús le dijo: "bien
has respondido. Haz esto y vivirás. De estos tres mandamientos penden toda la
Ley y los Profetas, pues quien ame a Dios, también amará a su prójimo”.
4. El, queriéndose justificar,
dijo a Jesús: "¿y quién es mi prójimo?” Jesús respondió diciendo:
"había un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en poder de
ladrones, que le quitaron su túnica, le hirieron y se fueron dejándole medio muerto.
5. "Sin embargo, sucedió
que bajó un sacerdote por el mismo camino y, viéndole, pasó de largo. Asimismo
bajó un levita y, viéndole, también pasó de largo, por el otro lado del camino.
6. "Pero también un
samaritano, que iba de camino, llegó a donde él yacía y, viéndole, se
compadeció de él, se acercó y, derramando en las heridas aceite y vino, se las
vendó. Luego le hizo montar sobre su propia cabalgadura, le llevó a un mesón y
cuidó de él.
7. "A la mañana, al
proseguir su camino, sacando dos monedas, se las dio al mesonero y dijo: 'cuida
de él; y, lo que necesites de más, a la vuelta te lo pagaré'.
8.
"¿Quién de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en
poder de ladrones?” El dijo: "el que hizo con él misericordia”. Entonces
Jesús le dijo: "ve y haz tú lo mismo”.
9. Aconteció que, yendo de
camino, entró en una aldea. Una mujer, Marta de nombre, Le recibió en su casa.
Y tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies de Jesús, escuchaba
Su palabra.
10. Marta andaba afanada en
muchas cosas para servirle y, acercándose, dijo: "Señor, ¿te da igual que
mi hermana me deje a mí sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude”.
11.
Y Jesús respondió diciéndole : "Marta, Marta, tú
te inquietas y te afanas por muchas cosas; pero sólo una es necesaria. Y María
ha escogido esta parte buena, que no le será quitada”.
12. De nuevo, estando Jesús en
una ciudad, sentado a la mesa para cenar con Sus discípulos, les dijo:
"como una mesa colocada sobre doce pilares, así estoy Yo en medio de
vosotros.
13. "En verdad os digo: la
Sabiduría edifica su casa y talla sus doce pilares. Prepara su pan y su aceite
y mezcla su vino. Prepara su mesa.
14. "Está en los lugares
altos de la ciudad, y llama a los hijos e hijas de los hombres: a quienquiera
que lo desee, haced que le conduzcan aquí, y que coma de Mi pan y tome de Mi
aceite y beba de Mi vino.
15.
"Apártate de los necios, y vive y camina por el camino del reconocimiento
y del cambio. La veneración de Dios es el principio de la sabiduría, y el
conocimiento de lo sagrado es comprensión. Por Mí se multiplicarán vuestros
días y aumentarán los años de vuestra vida”.
CAPITULO 36
La mujer
adúltera. El fariseo y el publicano
1. Un día por la mañana fue
Jesús otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y El se sentó y les
enseñaba.
2. Y los escribas y fariseos Le
trajeron a una mujer cogida en adulterio y, poniéndola en medio, Le dijeron:
"Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio.
Moisés en la Ley nos ordena apedrear a tales. Pero Tú, ¿qué dices?”
3. Esto Le decían para
tentarle, para encontrar una acusación contra El. Pero Jesús, inclinándose, con
el dedo escribía en la tierra, como si no les escuchara.
4. Como continuaban
preguntándole, se incorporó y les dijo: "quien de vosotros esté sin
pecado, que le arroje la primera piedra”.
5. E inclinándose de nuevo,
siguió escribiendo en la tierra. Y en los que esto oyeron, la propia conciencia
les hizo evidente su culpa, y fueron saliendo, uno tras otro, comenzando por
los más ancianos, hasta el último; y dejaron a Jesús solo, quedando allí
solamente la mujer.
6.
Y al incorporarse Jesús y no ver a nadie más que a la mujer, le dijo:
"mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?” Dijo ella:
"nadie, oh Señor”. Y Jesús le dijo: "tampoco
Yo te condeno. En adelante no peques más, vete en paz”.
7. Esta parábola la dijo a
algunos que se tenían por honestos y despreciaban a otros: "dos hombres
subieron al templo a orar; uno, un rico fariseo docto en la Ley, y, el otro, un
publicano pecador.
8. "El fariseo, en pie,
oraba para sí de esta manera: 'Dios, Te doy gracias porque no soy como otras
personas son: usureros, injustos, adúlteros, ni como este publicano. Ayuno dos
veces a la semana, y doy el diezmo de cuanto poseo'.
9. "Y el publicano se
quedó allá lejos y no quería levantar los ojos al cielo, sino se golpeaba el
pecho, diciendo: 'que Dios se apiade de mí, pecador'.
10. "Yo os
digo: éste bajó a su casa más justificado que aquél; pues el que se ensalce será
rebajado, y el que se rebaje será ensalzado”.
CAPITULO 37
El
renacimiento del alma
1. Jesús estaba sentado en el
pórtico del templo y se Le acercaron muchos para conocer Su enseñanza. Y uno Le
preguntó: "Señor, ¿qué enseñas sobre la vida?”
2. Y El les dijo:
"benditos los que tienen que soportar muchas experiencias, pues a través
del sufrimiento llegarán a ser perfectos. Serán como los ángeles de Dios en el
Cielo, y ya no morirán, ni tampoco renacerán; pues muerte y nacimiento ya no
dominarán sobre ellos.
3. "Los que hayan sufrido
y vencido serán hechos pilares del templo de Mi Dios, y nunca más lo
abandonarán. En verdad os digo que si no nacéis de nuevo del agua y del fuego,
no veréis el Reino de Dios”.
4. Y un rabí (Nicodemo) vino a El de noche por miedo a los judíos, y Le
preguntó: "¿cómo puede un hombre nacer de nuevo, siendo viejo? ¿Puede
entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?”
5. Jesús respondió: "en
verdad te digo que si alguien no vuelve a nacer de la carne y del espíritu, no
podrá entrar en el Reino de Dios. El viento sopla donde quiere, y bien oyes su
voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
6. "La luz brilla desde el
este hasta el oeste; el sol se levanta de las tinieblas y desciende de nuevo a
las tinieblas. Así le ocurre al hombre de vida en vida.
7. "Cuando viene de las
tinieblas, ya estuvo antes aquí, y cuando desciende de nuevo a las tinieblas,
es para demorarse un poco y después volver a estar aquí.
8. "Así, atravesando
muchos cambios, debéis volveros perfectos, tal como está escrito en el libro de
Job: soy un peregrino, cambiando de sitio en sitio y de casa en casa, hasta que
llegue a la ciudad y a la mansión eternas”.
9. Y Nicodemo
Le preguntó: "¿cómo puede suceder esto?” Y Jesús respondió diciendo:
"¿eres maestro en Israel y no lo entiendes? En verdad, nosotros decimos lo
que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis
nuestro testimonio”.
10. "Si os
hablo de cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeríais si os hablase de cosas
celestiales? Nadie ha subido al Cielo; pero ha bajado del Cielo el que está en
el Cielo, es decir el Hijo del hombre”.
CAPITULO 38
Acerca del
matar animales. Resurrección
del joven de Naín
1. Y algunos de Sus discípulos vinieron a
El y Le hablaron acerca de un egipcio, hijo de Belial,
que enseñaba que no es contrario a la ley atormentar a los animales, cuando sus
sufrimientos son de provecho para los hombres.
2.
Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que quien saca ventajas del perjuicio
ocasionado a una criatura de Dios, no puede ser honesto. Tampoco pueden cuidar
de las cosas santas o enseñar los misterios del Cielo, aquellos cuyas manos
están manchadas con sangre o cuya boca está ensuciada con carne”.
3.
"Dios da los granos y los frutos de la tierra para alimento; y para el
hombre honesto no hay ningún otro alimento legítimo para el cuerpo”.
4.
"El ladrón que penetra en una casa hecha por el hombre es culpable, pero
hasta los más pequeños de los que penetran en una casa construida por Dios, son
los más grandes pecadores. Por eso digo a todos los que quieren ser Mis
discípulos: mantened vuestras manos libres del derramamiento de sangre y no
permitáis que carne alguna entre a través de vuestros labios, pues Dios es
justo y bondadoso y ha mandado que los hombres deben vivir sólo de los frutos y
semillas de la tierra.
5.
"Pero si un animal está sufriendo mucho, de manera que su vida le resulte
una tortura, o cuando se vuelva peligroso para vosotros, liberadle de su vida
del modo más rápido y con el mínimo dolor posibles. Enviadlo al más allá con
amor y misericordia, y no le atormentéis, y Dios, vuestro Padre, mostrará
misericordia con vosotros, igual que vosotros habéis mostrado misericordia con
los que están en vuestras manos.
6. "Y todo cuanto hagáis
al más humilde de Mis hijos, Me lo estáis haciendo a Mí, pues Yo estoy en
ellos, y ellos están en Mí. Sí, Yo estoy en todas las criaturas, y todas las
criaturas están en Mí. En todas sus alegrías, también Yo Me regocijo; en todos
sus dolores, también Yo sufro. Por eso os digo: sed amables los unos con los
otros, y con todas las criaturas de Dios”.
7. Aconteció, al día siguiente,
que fue a una ciudad llamada Naín. Y muchos de Sus
discípulos iban con El, y mucha gente.
8. Mientras se acercaban al
portal de la ciudad, he aquí que estaban llevando afuera a un muerto, hijo
único de su madre, que era viuda. Y muchas personas de la ciudad la
acompañaban.
9. Viéndola el Señor, se
compadeció de ella y le dijo: "no llores; tu hijo duerme”. Y acercándose
tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. El dijo: "joven, a
ti te hablo, levántate”.
10. Y el que
era dado por muerto, se incorporó y comenzó a hablar; y Jesús se lo entregó a
su madre. Se apoderó de todos el temor, y loaban a
Dios, diciendo: "un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y Dios ha
visitado a Su pueblo”.
CAPITULO 39
Siete
parábolas del Reino de los Cielos
1. Se hallaba Jesús de nuevo
sentado bajo la higuera y Sus discípulos reunidos a Su alrededor, y también una
gran muchedumbre que quería escucharle. El les dijo: "¿con qué compararé
el Reino de los Cielos?”
2. Y les contó esta parábola:
"el Reino de los Cielos es semejante a una semilla, a una pequeña semilla,
que un hombre toma y siembra en su campo. Cuando ha crecido, sin embargo, se vuelve
un árbol grande, que extiende sus ramas. Y sus esquejes se inclinan hacia la
tierra, echan raíces y crecen hasta que el campo está cubierto por el árbol. Y
los pájaros del cielo vienen y anidan en sus ramas y las criaturas de la tierra
se cobijan bajo su sombra”.
3. Les dio otra parábola,
diciendo: "el Reino de los Cielos es igual a un gran tesoro enterrado en
un campo. Un hombre lo encuentra y lo esconde, y lleno de alegría va, vende
cuanto tiene y compra aquel campo, pues sabe lo grande que de ello será su
fortuna.
4. "El Reino de los Cielos
es igual a una perla de gran valor, que un mercader encuentra cuando buscaba
buenas perlas. Y el mercader, al encontrarla, vendió todo lo que poseía y la
compró: pues comprendió que vale mucho más que lo que dio por ella”.
5. Y habló una vez más:
"el Reino de los Cielos es igual a la levadura que una mujer tomó y puso
en tres medidas de harina. Cuando todo hubo fermentado y cocido al fuego, se
convirtió en pan. O también es igual a un hombre que toma una medida de zumo de
uva puro y lo vierte en dos o cuatro medidas de agua hasta que toda la mezcla
se convierte en el fruto de la vid.
6.
"El Reino de los Cielos es igual a una ciudad edificada cuidadosamente en
la cima de un alto monte y construida sobre la roca, rodeada de un fuerte muro
y con torres y portales situados al norte y al sur, al este y al oeste. Una
ciudad tal no caerá, ni tampoco puede permanecer oculta, y sus portales están
abiertos a todos, y todos los que tengan las llaves entrarán”.
7. Y les expuso otra parábola,
diciendo: "el Reino de los Cielos es igual a la buena semilla que un
hombre sembró en su campo. De noche, sin embargo, mientras la gente dormía,
vino su enemigo y sembró malas hierbas entre el trigo y se fue. Cuando los
tallos crecieron y las espigas formaron el fruto, también se hicieron visibles
las malas hierbas.
8. "Acercándose los
criados al amo, dijeron: señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo? ¿De
dónde viene, pues, que tenga malas hierbas? Y él les dijo: eso lo ha hecho un
enemigo.
9. "Dijeron los criados:
¿no quieres que vayamos y las arranquemos? El contestó:no, no sea que al arrancar las malas hierbas
arranquéis al mismo tiempo el buen trigo.
10 "Dejad que crezcan juntas
hasta la siega. Y en el tiempo de la siega diré a los segadores: recoged
primero las malas hierbas y atadlas en haces para quemarlas y que hagan fértil
la tierra; pero el trigo recogedlo en mi granero”.
11. Y habló una vez más:
"el Reino de los Cielos es igual a la siembra. He aquí que salió un
sembrador a sembrar. Y, mientras sembraba, parte de la simiente cayó junto al
camino; y vinieron las aves y la comieron.
12. "Y otra parte cayó en
suelo pedregoso, donde no había mucha tierra, y pronto brotó, porque la tierra
era poco profunda; pero al brillar el sol, la agostó y, como no tenía raíz, se
secó.
13. "Otra
parte cayó entre cardos, y los cardos crecieron y la ahogaron. Y otra cayó
sobre buen suelo, que estaba bien preparado, y dio fruto, una el céntuplo, otra
sesenta, otra treinta. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Jesús revela
las parábolas del Reino de los Cielos
1. Y acercándose los discípulos
Le dijeron: "¿por qué hablas a la muchedumbre en parábolas?" El les
respondió diciendo: "porque a vosotros os ha sido dado saber los misterios
del Reino de los Cielos; pero a ésos no.
2. "Porque al que tiene,
se le dará más, para que tenga mayor plenitud; pero al que nada tiene, también
le será quitado lo que aparentemente tiene.
3. "Por eso a ellos les
hablo en parábolas, pues no ven, ni oyen ni entienden.
4. "Pues en ellos se
cumple la profecía de Isaías, que dice: 'oiréis pero no entenderéis, veréis
pero no percibiréis; pues se ha endurecido el corazón de este pueblo, y se han
hecho duros de oído, y han cerrado sus ojos, hasta el tiempo en que verán con
sus ojos y oirán con sus oídos y entenderán en su corazón y se convertirán y Yo
los sanaré'.
5. "Pero dichosos vuestros
ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen, y vuestros corazones, porque
entienden; pues en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo
que vosotros véis, y no lo vieron, y desearon oír lo
que vosotros oís, y no lo oyeron”.
6. Entonces Jesús despidió a la
muchedumbre, y Sus discípulos se acercaron, diciendo: "explícanos qué
significa la parábola del campo”. Y les respondió diciendo: "el que
siembra buena simiente, es el Hijo del hombre; el campo es el mundo, la buena
simiente son los hijos del Reino de los Cielos y las malas hierbas son los
hijos del mal. El enemigo que sembró las malas hierbas, es el diablo; la
cosecha es el fin del mundo, y los recolectores son los ángeles.
7.
"Al igual que las malas hierbas son juntadas y quemadas en el fuego, así
sucederá en el fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a Sus ángeles, que
juntarán y echarán fuera de Su Reino todas las ofensas y a todos los que hacen
el mal, arrojándolos a un horno ardiente donde los que no sean purificados
serán totalmente consumidos. Entonces los justos brillarán como el sol en el
Reino de los Cielos.
8.
"Escuchad también la parábola del sembrador: la semilla que cayó a lo
largo del camino se asemeja a los que oyen la palabra del Reino de los Cielos,
pero no la entienden; entonces viene el enemigo y roba lo que se sembró en su
corazón. Estos son los que recibieron la semilla a la orilla del camino.
9.
"Y los que han recibido las semillas en suelo pedregoso, son aquellos que
oyen la palabra y en seguida la acogen con alegría; pero no echa raíces en su
interior, durando poco tiempo, pues, tan pronto como por causa de la palabra se
levanten el sufrimiento y la persecución, caerán poco a poco.
10. "Y, asimismo, los que
reciben la simiente entre cardos son aquellos que oyen la palabra, pero las preocupaciones
de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y no llegan a dar
fruto.
11. "Los que reciben la
simiente en buen suelo son los que oyen la palabra y la entienden, los que
hacen surgir y dan fruto, unos treinta, unos sesenta, y otros el céntuplo.
12. "Os he explicado estas
cosas a vosotros los del círculo íntimo; a los demás, a los de fuera, sólo en
parábolas. Los que tengan oídos, que oigan”.
CAPITULO 41
La
conversión del enjaulador de pájaros.
Sanación de un ciego
1. Y yendo Jesús hacia Jericó, se encontró
con un hombre con palomas jóvenes y una jaula llena de pájaros que había
capturado. Y vio la aflicción de éstos por haber perdido su libertad, además de
sufrir hambre y sed.
2. Y dijo al hombre:
"¿qué haces con ellos?” Y el hombre respondió: "vivo de la venta de
los pájaros que capturo”.
3. Y Jesús le dijo:
"¿qué pensarías si alguien más fuerte o más astuto que tú te atrapara y
encadenara a ti, o a tu mujer o a tus hijos, y te arrojara en prisión para
venderte en su propio provecho y para ganarse con ello su sustento?
4. "¿No son estas
criaturas tu prójimo, sólo que más débiles que tú? ¿Y no cuida el mismo Dios,
Padre y Madre, de ellos, lo mismo que de ti? Deja en libertad a estos tus
pequeños hermanos y hermanas y procura no hacer tal cosa nunca más, sino gana
honradamente tu pan”.
5. Y se maravillaba el hombre
de estas palabras y de Su poder, y dejó a los pájaros en libertad. Al verse
libres volaron hacia Jesús y se posaron en Sus hombros y Le cantaban.
6. Y el hombre continuó preguntando
acerca de Su enseñanza, y siguió su camino, aprendiendo el oficio de canastero.
Con su trabajo ganó su pan y rompió sus jaulas y trampas y se hizo discípulo de
Jesús.
7. Y Jesús vio a un hombre que
trabajaba en sábado y le dijo: "hombre, si sabes lo que estás haciendo,
bendito seas, pues en espíritu no estarás quebrantando la Ley; pero si no lo
sabes, serás condenado y transgresor de la Ley”.
8. Y otra vez dijo Jesús a Sus
discípulos: "¿qué sucederá con aquellos siervos que conociendo la voluntad
de su Señor no se preparan para Su venida y tampoco actúan según Su voluntad?
9. "En verdad os digo que
aquellos que conocen la voluntad de su Maestro y no la cumplen serán castigados
con muchos azotes, pero aquellos que no conocen la voluntad de su Maestro y por
ello no la hacen, serán castigados con menos azotes. A quien mucho se le haya
dado, mucho se le exigirá, pero a quien poco se le haya dado, poco se le
exigirá”.
10. Y había un hombre ciego de
nacimiento que negaba que hubiera tales cosas como el sol, la luna y las
estrellas, o que hubiera colores. E intentaban en vano convencerle de que otra
gente los veía. Y le llevaron a Jesús, y El, ungiéndole los ojos, hizo que
viera.
11. Y se regocijó, lleno de
admiración y temor, y confesó que antes estaba ciego. "Y ahora, después de
esto -dijo-, lo
veo todo, lo sé todo, distingo todas las cosas, soy un Dios”.
12. Y Jesús le dijo:
"¿cómo puedes saberlo todo? No puedes ver a través de las paredes de tu
casa, ni leer los pensamientos de tus semejantes ni entender el lenguaje de los
pájaros o de los animales salvajes. Ni siquiera puedes acordarte de los
acontecimientos de tu vida hasta la fecha, de tu concepción o nacimiento.
13. "Recuerda con humildad cuánto permanece desconocido para
ti, es decir invisible; y si lo haces así, verás más claramente”.
1. Después de estas palabras,
se alejó Jesús de Galilea y fue a las orillas del Jordán, a Judea. Y Le siguió
una gran muchedumbre, y allí sanó a muchos.
2. También fariseos vinieron a
El para tentarle y Le dijeron: "¿es lícito, según la Ley, que un hombre
repudie a su mujer por cualquier motivo?”
3. Y El respondió diciéndoles:
"en algunos pueblos un hombre tiene muchas mujeres y repudia a quien
quiere, por causa justa. Y en otros pueblos la mujer tiene muchos esposos y
repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos el hombre está
unido a una única mujer en amor mutuo, y este es el mejor y más elevado camino.
4. "¿No habéis, pues,
leído que Dios al principio creó al ser humano para que fueran un hombre y una
mujer, y dijo: por esto dejará el hombre o la mujer a su padre y a su madre y
se juntará a su mujer o marido y serán los dos una sola carne?
5. "De manera que ya no
son dos, sino una carne. Lo que Dios, pues, unió, no lo separe el hombre”.
6. Y Le replicaron: "¿por
qué, pues, ha mandado Moisés escribir el libelo de repudio?” Y El les dijo:
"por la dureza de vuestros corazones sufrió Moisés que os separéis de
vuestras mujeres, igual que en muchos casos os permitió comer carne; pero en el
principio no era así.
7. "Y os digo que
quienquiera que repudie a su mujer, a no ser por un motivo justificado, y se
case con otra, comete adulterio”. Sus discípulos Le dijeron: "si esta es
la situación del hombre para con la mujer, no es bueno casarse”.
8. El les dijo: "las
palabras no las captan todos, sino sólo aquellos a quienes ha sido dado. Porque
hay algunos célibes que nacieron así del vientre de su madre, y hay célibes que
fueron hechos por los hombres, y hay célibes que a sí mismos se han hecho tales
por amor del Reino de los Cielos. El que pueda captarlo, que lo capte”.
9. Entonces vinieron a El unos
niños para que les impusiera las manos y les bendijera; pero los discípulos los
apartaban.
10. Jesús, sin embargo, dijo:
"dejad a los niños venir a Mí, y no se lo prohibáis, pues de ellos es el
Reino de los Cielos”. Les impuso las manos y los bendijo.
11. Entrando en una ciudad se
encontró a diez leprosos, que estaban algo apartados del camino. Y, levantando
la voz, decían: "¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!”
12. Y al verlos, les dijo:
"id y mostraos a los sacerdotes”. Y sucedió que
al marcharse quedaron limpios. Y uno de ellos, viéndose curado, volvió loando a
Dios a grandes voces; y cayendo a Sus pies, rostro en tierra, Le daba las
gracias. Y éste era un samaritano.
13. Y Jesús dijo: "¿no han
sido diez, los limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? Esos no han vuelto y
loado a Dios, como este extranjero”. Y le dijo: "levántate y sigue tu
camino; tu fe te ha sanado”.
CAPITULO 42
Jesús enseña
sobre el matrimonio. Sanación de los diez leprosos
1. Después de estas palabras,
se alejó Jesús de Galilea y fue a las orillas del Jordán, a Judea. Y Le siguió
una gran muchedumbre, y allí sanó a muchos.
2. También fariseos vinieron a
El para tentarle y Le dijeron: "¿es lícito, según la Ley, que un hombre
repudie a su mujer por cualquier motivo?”
3. Y El respondió diciéndoles:
"en algunos pueblos un hombre tiene muchas mujeres y repudia a quien
quiere, por causa justa. Y en otros pueblos la mujer tiene muchos esposos y
repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos el hombre está
unido a una única mujer en amor mutuo, y este es el mejor y más elevado camino.
4. "¿No habéis, pues,
leído que Dios al principio creó al ser humano para que fueran un hombre y una
mujer, y dijo: por esto dejará el hombre o la mujer a su padre y a su madre y
se juntará a su mujer o marido y serán los dos una sola carne?
5. "De manera que ya no
son dos, sino una carne. Lo que Dios, pues, unió, no lo separe el hombre”. Y Le
replicaron: "¿por qué, pues, ha mandado Moisés escribir el libelo de
repudio?” Y El les dijo: "por la dureza de vuestros corazones sufrió
Moisés que os separéis de vuestras mujeres, igual que en muchos casos os
permitió comer carne; pero en el principio no era así.
7. "Y os digo que
quienquiera que repudie a su mujer, a no ser por un motivo justificado, y se
case con otra, comete adulterio”. Sus discípulos Le dijeron: "si esta es
la situación del hombre para con la mujer, no es bueno casarse”.
8. El les dijo: "las
palabras no las captan todos, sino sólo aquellos a quienes ha sido dado. Porque
hay algunos célibes que nacieron así del vientre de su madre, y hay célibes que
fueron hechos por los hombres, y hay célibes que a sí mismos se han hecho tales
por amor del Reino de los Cielos. El que pueda captarlo, que lo capte”.
9. Entonces vinieron a El unos
niños para que les impusiera las manos y les bendijera; pero los discípulos los
apartaban.
10. Jesús, sin embargo, dijo:
"dejad a los niños venir a Mí, y no se lo prohibáis, pues de ellos es el
Reino de los Cielos”. Les impuso las manos y los bendijo.
11. Entrando en una ciudad se
encontró a diez leprosos, que estaban algo apartados del camino. Y, levantando
la voz, decían: "¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!”
12. Y al verlos, les dijo:
"id y mostraos a los sacerdotes”. Y sucedió que
al marcharse quedaron limpios. Y uno de ellos, viéndose curado, volvió loando a
Dios a grandes voces; y cayendo a Sus pies, rostro en tierra, Le daba las
gracias. Y éste era un samaritano.
13. Y Jesús dijo: "¿no han
sido diez, los limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? Esos no han vuelto y
loado a Dios, como este extranjero”. Y le dijo: "levántate y sigue tu
camino; tu fe te ha sanado”.
CAPITULO 43
El rico y el
Reino de los Cielos.
Los
mandamientos de la purificación
1. Y he aquí que uno dijo:
"buen Maestro, ¿qué de bueno haré yo para alcanzar la vida eterna?” El le
dijo: "¿por qué Me llamas bueno? Nadie es bueno sino Dios; pero si quieres
entrar en la vida, guarda los mandamientos". El Le dijo: "¿cuáles
son?”
2. Jesús dijo: "¿qué
enseña Moisés? No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no levantarás falso
testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama a tu prójimo como a ti mismo”. El
joven Le dijo: "todo eso lo he guardado desde mi niñez. ¿qué me queda aún?”
3. Jesús le dijo: "si
quieres ser perfecto, ve, vende cuanto te sobra, dalo a los que nada tienen y
tendrás un tesoro en el Cielo, y ven y sígueme”.
4.
Al oír el joven estas palabras, se fue afligido, pues tenía muchos bienes; sí,
más de lo que necesitaba.
5. Entonces dijo Jesús a Sus
discípulos: "en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino
de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal
del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”.
6.
Oyendo esto Sus discípulos se asombraron mucho y dijeron: "¿quién, pues,
podrá ganar el Cielo?” Mirándolos, Jesús les dijo: "para los sentidos
físicos es imposible, pero para los espirituales todas las cosas son posibles”.
7.
"Y Yo os digo que no os hagáis amigos del Mammon
de la injusticia, para que cuando muráis no os aprisione en sus moradas
terrenales. Haceos mejor amigos de la verdadera riqueza, que es la sabiduría de
Dios, para que podáis ser recibidos en las viviendas que perduran eternamente”.
8. Entonces Le dijo Pedro:
"mira, nosotros lo hemos dejado todo y Te hemos seguido”. Y Jesús les
dijo: "en verdad os digo que vosotros, los que Me habéis seguido, al
renacer, cuando el Hijo del hombre se siente en Su trono de gloria, os
sentaréis también, sobre doce tronos, y juzgaréis a las doce tribus de Israel;
pero el dar las cosas de este mundo no es asunto Mío.
9.
"Y quien deje bienes, casas o amigos por causa del Reino de los Cielos y
Su justicia, recibirá el céntuplo en la vida venidera y heredará la vida
eterna. Pero muchos, que son los primeros, serán los últimos, y los últimos
serán los primeros”.
10. Y se acercaron a El
fariseos y escribas que habían visto a uno de Sus discípulos comer sin lavarse
las manos.
11. Y se enojaron por ello,
pues los judíos no comen antes de haber lavado sus manos, y además observan
otras muchas costumbres al lavar los vasos, las vasijas y las mesas.
12. Y dijeron: "¿por qué
no todos Tus discípulos siguen la tradición de los antiguos? Hemos visto que
comían sin haberse lavado las manos”.
13. Y Jesús dijo:
"ciertamente os ordenó Moisés limpiaros y mantener vuestro cuerpo limpio y
vuestras vasijas limpias, pero vosotros habéis añadido cosas que no pueden ser
observadas por todos, en todo tiempo y en todo lugar.
14. "Oídme pues: no
solamente las cosas impuras que entran en el cuerpo manchan al hombre, sino
mucho más los pensamientos malos e impuros que surgen de su corazón manchan
interiormente y también manchan a otros. Cuidad por eso vuestros pensamientos y
limpiad vuestros corazones y que vuestro alimento sea puro.
15. "Esto debéis hacer,
sin dejar las otras leyes. Quien quebranta la ley de la purificación porque
ello es inevitable, está libre de censura, pues no lo hace ni por voluntad
personal ni por despreciar la ley, que es justa y buena; pues la limpieza en
todo, es un gran beneficio.
16. "No
adoptéis las malas costumbres del mundo, ni tan sólo aparentemente; pues muchos
son conducidos al mal por la apariencia externa y por el disfraz del mal”.
CAPITULO 44
La
declaración de los Doce.
Los pilares
básicos de la Comunidad
1. Jesús se sentó una vez más
junto al mar, en medio de doce palmeras, donde a menudo descansaba, y se Le
acercaron los Doce y sus acompañantes, que se sentaron a la sombra de los
árboles, y el Santo les enseñaba en medio de ellos.
2. Y Jesús les dijo:
"habéis oído lo que dicen de Mí los hombres; pero vosotros, ¿quién decís
que Soy?” Pedro se levantó con Andrés, su hermano, y dijo: "Tú eres
Cristo, el Hijo del Dios vivo, que ha bajado del Cielo y habita en el corazón
de los que creen y Le obedecen por amor a la justicia”. Y los restantes se
levantaron y dijeron, cada uno a su manera: "estas palabras son verdad,
también así creemos”.
3.
Y Jesús les respondió diciendo: "benditos sois vosotros Mis Doce, que
creéis; pues la carne y la sangre no os han revelado eso, sino el Espíritu de
Dios, que habita en vosotros. En verdad, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida;
Y la Verdad sabe todas las cosas.
4. "Toda la verdad está en
Dios y Yo doy testimonio de la verdad. Yo Soy la verdadera roca, y sobre esta
roca edificaré Mi Comunidad, y las puertas del infierno no la subyugarán, y de
esta roca fluirán ríos de agua viva, para dar vida a los pueblos de esta
Tierra.
5. "Vosotros sois mis Doce
elegidos. Sobre Mí, la Cabeza y piedra angular, están edificados sobre la roca
los doce pilares de Mi casa; y sobre vosotros, en Mí, se edificará Mi
Comunidad, y Mi Comunidad se establecerá en la verdad y la justicia.
6.
"Y os sentaréis en doce tronos y enviaréis la luz y la verdad a las doce
tribus de Israel a través del Espíritu. Y Yo quiero estar con vosotros hasta el
fin del mundo.
7. "Después de vosotros
vendrán hombres de mente perversa que, por ignorancia o violencia, reprimirán
muchas de las cosas que os he dicho y Me atribuirán palabras que nunca he
hablado, arrojando así malas hierbas entre el trigo bueno que os he dado para
que lo sembréis en el mundo.
8. "Entonces la verdad de
Dios tendrá que soportar el ser contradicha por los pecadores; pues así ha sido
y así será. Pero llegará el tiempo en que todo lo que han ocultado será
revelado y dado a conocer, y la verdad hará libres a todos los que estaban
atados.
9. "Uno es vuestro Maestro,
y todos vosotros sois hermanos, y ninguno es más grande que el otro, en el
lugar que a cada uno he asignado; pues tenéis un Maestro, es decir, Cristo, que
está por encima de vosotros, y con vosotros y en vosotros; y no hay desigualdad
alguna entre Mis Doce o entre sus alumnos.
10. "Todos están cerca de
Mí por igual. No os esforcéis, pues, por el primer lugar, porque todos sois
primeros, por ser las piedras angulares y los pilares de la Comunidad que está
edificada sobre la verdad, y que está en Mí y en vosotros. Y erigiréis la
verdad y la ley tal como os ha sido dada, para todos.
11. "En verdad que, cuando
vosotros y vuestros hermanos acordéis empezar algo en Mi nombre, Yo estaré en
medio de vosotros y con vosotros.
12. "¡Ay del tiempo en que
el espíritu del mundo entre en la Comunidad y Mis enseñanzas y mandamientos se
invaliden, por la perversidad de los hombres y las mujeres! ¡Ay del mundo
cuando la luz sea escondida! ¡Ay del mundo cuando esto suceda!”
13. Entonces Jesús alzó la voz
diciendo: "Yo te doy gracias, oh Padre justo,
Creador del Cielo y de la Tierra. Tú ocultaste todo esto a los sabios y listos,
pero lo revelas a los niños.
14. "Nadie Te conoce, sino
Tu Hijo que es el Hijo del hombre. Nadie conoce al Hijo, sino aquellos a
quienes el Cristo sea revelado.
15. "Venid
a Mí todos los que estéis fatigados y cargados, y Yo os daré paz. Tomad sobre
vosotros Mi yugo y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y
hallaréis paz en vuestras almas; pues Mi yugo es equilibrado y ligero, y Mi carga
pequeña, sin que pese desequilibradamente”.
CAPITULO 45
La búsqueda
de signos. El espíritu impuro.
Los padres y
hermanos de Jesús. Riqueza terrenal
1. Varios escribas y fariseos
Le dijeron: "Maestro, quisiéramos ver un signo Tuyo”. Pero El respondió diciéndoles:
"una generación mala y corrompida busca un signo, y no le será dado signo
alguno, a excepción del signo del profeta Jonás.
2. "Igual que Jonás estuvo
en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del
hombre tres días y tres noches en el corazón de la Tierra, y después
resucitará.
3. "Los hombres de Nínive resucitarán y juzgarán a esta generación y la
condenarán; pues se arrepintieron ante la predicación de Jonás, y mirad que
aquí hay uno más grande que Jonás.
4. "La reina del sur
resucitará y juzgará y condenará a esta generación, pues vino de las zonas más
lejanas de la Tierra para oír la sabiduría de Salomón, y mirad que aquí hay uno
más grande que Salomón”.
5. Y El dijo además:
"cuando el espíritu impuro ha salido de un hombre, discurre por lugares
áridos, para encontrar reposo; y al no hallarlo, se dice: 'volveré a mi casa,
de la que salí'. Y al llegar allí la encuentra vacía, barrida y adornada, pues
no pidieron al espíritu bueno que habitara en ella y que fuera su huésped
eterno.
6.
"Entonces va, toma consigo a otros siete espíritus peores que él y,
entrando, habitan allí, y este último estado de todos los que son así es peor
que el primero. Así le ocurrirá a aquella generación mala que rehúse la entrada
al Espíritu de Dios.
7. "Pues os digo que el
que blasfeme contra el Hijo del hombre será perdonado. Pero quien blasfeme
contra el Espíritu Santo, no será perdonado ni en esta ni en la próxima vida;
pues ellos resisten a la Luz de Dios, a causa de las cosas falsas que los
hombres han transmitido”.
8. Mientras El aún hablaba al
pueblo, he aquí que Sus padres y Sus hermanos y hermanas estaban fuera y
querían hablar con El. Alguien Le dijo: "mira, Tu padre y Tu madre y Tus
hermanos y hermanas están fuera y quieren hablar contigo”.
9. Pero El respondió
diciéndole: "¿quién es Mi padre y quién es Mi madre? ¿Y quiénes son Mis
hermanos y hermanas?”
10.
Y señalando con Su mano a Sus discípulos, dijo: "he aquí a Mi padre y a Mi
madre, a Mis hermanos y hermanas y a Mis hijos. Quien hace la voluntad de Mi
Padre que está en los Cielos, ése es Mi padre y Mi madre, Mi hermano y Mi
hermana, Mi hijo y Mi hija”.
11. Y había algunos fariseos
orgullosos de sus riquezas, y El les dijo: "tened cuidado y guardaos de la
codicia; pues la vida del hombre no consiste en la abundancia de las cosas que
posee”.
12. Y les habló en una
parábola: "las tierras de un hombre rico produjeron en abundancia, y él
pensó para sí, diciendo: ¿qué haré?, pues no tengo sitio donde guardar mi
cosecha.
13. "Y dijo: esto haré,
derribaré mis graneros y construiré otros más grandes. Y en ellos guardaré
todos mis frutos y mercancías.
14. "Y diré a mi alma: has
reunido muchos bienes, para muchos años; vive bien, come, bebe y sé alegre.
15. "Pero Dios le dijo:
necio, esta noche se te exigirá la vida. ¿De quién serán estas cosas que has
atesorado?
16. "Así les ocurre a los
que acumulan tesoros para ellos mismos, pero no son ricos en buenas obras en
favor de los que sufren necesidades y escasez”.
La transfiguración
de Jesús. Los doce Mandamientos
1. Seis días después, estando
cerca la fiesta de los Tabernáculos, Jesús tomó a los Doce y los llevó consigo
a un monte alto. Y mientras oraba cambió la apariencia de Su figura y se
transfiguró ante ellos, y brilló Su rostro como el sol, y Sus vestidos eran
blancos como la luz.
2. Y he aquí que se Le
aparecieron Moisés y Elías, y hablaban con El sobre la Ley y sobre Su muerte,
que había de acontecer en Jerusalén.
3. Y Moisés dijo: "Este es
de quien os predije: un profeta de en medio de tus hermanos, parecido a mí, os
enviará el Eterno, y lo que el Eterno Le diga os lo dirá El a vosotros, y a El
escucharéis, y quienes no quieran obedecerle se prepararán su propia ruina”.
4. Pedro dijo a Jesús:
"¡Señor, es bueno estar aquí! Si quieres construiremos aquí tres tiendas;
una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
5. Y mientras aún estaba él
hablando, he aquí que les cubrió una nube resplandeciente, y doce rayos de luz
semejantes al sol despuntaron tras las nubes, y salió de la nube una voz que
decía: "Este es Mi Hijo amado, en quien tengo Mi complacencia;
escuchadle”.
6. Al oír esto los discípulos,
cayeron sobre su rostro, sobrecogidos de gran temor. Jesús se acercó y,
tocándolos, les dijo: "levantaos, no temáis”. Alzando ellos los ojos, no
vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Y los seis rayos de luz se veían sobre El.
7. Y Jesús les dijo: "he
aquí que os doy una nueva ley, que sin embargo no es nueva, sino antigua. Igual
que Moisés dio los Diez Mandamientos al pueblo de Israel, según la carne, así
también os daré Yo los doce Mandamientos para el reino de Israel, según el
Espíritu Santo.
8. "¿Quién es este Israel
de Dios? Todos los que en cada pueblo y en cada tribu practican la justicia, el
amor y la misericordia y guardan Mis mandamientos, son el verdadero Israel de
Dios”. Y levantándose, Jesús dijo:
9. "Escucha, oh Israel; Jehová, tu Dios, es el Uno. Tengo muchos
videntes y profetas. En Mí viven y se mueven todos y tienen su existencia.
10. "No quitaréis la vida
a ninguna criatura por diversión o para vuestro beneficio, ni la atormentaréis.
11. "No robaréis los
bienes de otros, ni acumularéis para vosotros mismos tierras y riquezas, más
que las que necesitéis.
12. "No comeréis la carne
ni beberéis la sangre de ninguna criatura matada, ni otras cosas que dañen
vuestra salud o vuestra consciencia.
13. "No contraeréis
matrimonios impuros, en que no haya amor y pureza, ni os corromperéis a
vosotros mismos o a cualquier criatura que ha sido creada pura por el Santo.
14. "No daréis falso
testimonio contra vuestro prójimo ni engañaréis intencionadamente a alguien con
mentira, para perjudicarle.
15. "No haréis a nadie lo
que no queráis que se os haga a vosotros.
16. "Adoraréis al Uno, el
Padre en el Cielo, del que vienen todas las cosas, y honraréis Su santo nombre.
17. "Honraréis a vuestro
padre y a vuestra madre, que se ocupan de vosotros, y a todos los maestros
justos.
18. "Amaréis y protegeréis
a los débiles y a los oprimidos y a todas las criaturas que sufran injusticia.
19. "Ganaréis con vuestras
manos todo lo bueno y necesario. Así, comeréis los frutos de la tierra, para
que tengáis larga vida en la tierra que habitáis.
20. "Os limpiaréis todos
los días y al séptimo día descansaréis de vuestro trabajo y santificaréis el
sábado y las fiestas de vuestro Dios.
21.
"Haréis a los otros lo que queréis que los otros os hagan a vosotros”.
22. Y al oír los discípulos
estas palabras se golpeaban el pecho, diciendo: "perdónanos, oh Dios, si hemos pecado; y que Tu sabiduría, Tu amor y
verdad, que están en nosotros, hagan inclinarse nuestros corazones a amar y
cumplir Tus mandamientos sagrados”.
23. Y Jesús les dijo: "Mi
yugo es equilibrado y Mi carga es pequeña, y si queréis llevarla os será
ligera. No pongáis a los que entran en el Reino de Dios más cargas que las que
son necesarias.
24. "Esta es la nueva ley
para el Israel de Dios, y la ley está en El; pues es la ley del amor y no es
nueva, sino antigua. Guardaos bien de añadir algo nuevo a esta ley y de
quitarle algo. En verdad os digo que los que crean y cumplan esta ley se
salvarán, y los que la conozcan y no la cumplan estarán perdidos.
25.
"Pues, así como todos mueren en Adán, así todos serán vivificados en
Cristo. Y los desobedientes serán purificados mediante muchos fuegos; y los que
permanezcan obstinados, descenderán y estarán perdidos durante un eón”.
26. Y al bajar del monte, Jesús
les mandó, diciendo: "no habléis a nadie de esta visión, hasta que el Hijo
del hombre haya resucitado de entre los muertos”.
27. Y Sus discípulos Le
preguntaron: ¿"por qué, pues, dicen los escribas que Elías tiene que venir
primero?” Y Jesús respondió diciéndoles: "Elías, en verdad, ha de venir
primero y restablecer todo.
28. "Sin
embargo, Yo os digo: Elías ha venido ya, y no le reconocieron, sino que
hicieron con él lo que quisieron. De la misma manera, el Hijo del hombre tiene
que sufrir de parte de ellos”. Entonces los discípulos entendieron que les
había hablado de Juan el Bautista.
CAPITULO 47
El correcto entendimiento
de los mandamientos. Parábola del hombre rico y del mendigo Lázaro
1. Y habiendo descendido del
monte, uno de Sus discípulos Le preguntó: "Maestro, ¿entrará un hombre en
la vida si no guarda todos los mandamientos?” Y El dijo: "la ley es buena
según la letra, pero es mejor aún según el espíritu; pues la letra sin el
espíritu está muerta, pero el espíritu vivifica la letra.
2. "Procurad obedecer de
corazón y en el espíritu del amor todos los mandamientos que os he dado.
3. "Está escrito: no matarás. Pero Yo
os digo que los que odian y desean matar, son culpables ante la ley. Sí, si
ocasionan dolor o torturas a criaturas inocentes, son culpables. Sin embargo,
si matan tan sólo para dar fin a sufrimientos que no se pueden remediar, no son
culpables, si hacen esto de manera rápida y con amor.
6. "Y os digo de nuevo:
todo aquel que trata de poseer el cuerpo de cualquier criatura para alimento,
diversión o beneficio, se mancha con ello.
7.
"Y cuando un hombre dice la verdad a su prójimo con intención de dañarle,
es culpable aunque eso sea literalmente verdad.
8. "Andad en el espíritu y
así cumpliréis la ley y maduraréis para el Reino de Dios. Dejad mejor que la
ley esté en vuestros corazones, en vez de ponerla en placas conmemorativas,
cosa que, no obstante, tenéis que hacer, y no dejar pendiente; pues la ley que
os he dado es santa, justa y buena, y benditos sean todos los que la obedezcan
y caminen en la ley.
9.
"Dios es espíritu, y los que adoran a Dios deben adorarlo en espíritu y en
verdad, en todo tiempo y en todo lugar”.
10. Y a los ricos les dijo esta
parábola: "había un hombre rico que se vestía con púrpura y lino fino y se
regalaba todos los días espléndidamente.
11. "Había también un
pobre, de nombre Lázaro, que estaba echado en su portal, cubierto de úlceras, y
deseaba hartarse de las migas que caían de la mesa del rico. Pero los perros
venían a lamerle las úlceras.
12. "Sucedió, pues, que
murió el pobre, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también
el rico, y fue sepultado con gran pompa. En el infierno, en medio de sus
tormentos, al levantar sus ojos vio a Abraham desde lejos y a Lázaro en su
seno.
13. "Y gritando, dijo:
padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que, con la punta del
dedo mojada en agua, refresque mi lengua; pues sufro penas en este lugar.
14. "Pero Abraham dijo:
hijo, acuérdate de que recibiste ya tus bienes en tu vida y, Lázaro, por el
contrario, recibió males. Ahora, en cambio, él es consolado, y tú eres
atormentado. Y así, los cambios en la vida son para purificar el alma. Además,
entre nosotros y vosotros hay un gran abismo, de manera que los que quieren
bajar de aquí a vosotros no pueden, e igualmente pocos de vosotros pasan de
vosotros a nosotros, hasta que su tiempo sea cumplido.
15. "Y dijo: te ruego,
padre, que siquiera le envíes a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos,
para que les dé testimonio, a fin de que no vengan también ellos a este lugar
de tormento.
16. "Abraham le dijo:
tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen. Pero él dijo: no, padre
Abraham; pero si uno de los muertos fuese a ellos, harían penitencia.
17.
"Abraham le dijo: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco creerán si
alguien resucita de entre los muertos”.
CAPITULO 48
Jesús
alimenta a mil personas
y sana en sábado
1. Y mientras Jesús enseñaba a
las muchedumbres, que tenían hambre y sufrían el calor del día, sucedió que
pasó por allí una mujer con un camello cargado de melones y otras frutas.
2. Y Jesús alzó Su voz
exclamando: "oh vosotros, que tenéis sed, buscad
el agua viva que viene del Cielo; pues ésta es el agua de la vida, y quien la
beba nunca más tendrá sed”.
3. Y tomó cinco melones y los
repartió entre el pueblo, y comieron y su sed se apagó. Y les dijo: "si
Dios hace brillar el sol y que el agua llene estos frutos de la tierra, ¿no
será El mismo el sol de vuestras almas y os llenará con el agua de la vida?
4. "Buscad la verdad y
contentad a vuestras almas. La verdad de Dios es el agua que viene del Cielo, sin
dinero y sin precio, y los que la beban serán saciados”. Y los que sació eran
mil personas -hombres,
mujeres y niños-, y nadie se marchó a casa hambriento o sediento. Y
muchos que tenían fiebre fueron sanados.
5. Por aquel tiempo iba Jesús
un sábado por los campos de trigo -y Sus discípulos estaban hambrientos y comenzaron a arrancar
espigas y comerlas.
6. Pero al ver esto los
fariseos Le dijeron: "mira que Tus discípulos hacen algo que según la Ley
no es lícito hacer en sábado”.
7. Y Jesús respondió diciéndoles:
"¿no habéis leído lo que hizo David cuando tuvieron hambre él y los que le
acompañaban? ¿Que él entró en la casa de Dios y comió los panes de la
proposición, que sólo debían comer los sacerdotes, pero no David y los que
estaban con él?
8. "¿Ni habéis leído en la
Ley, que en los días de sábado los sacerdotes trabajan impunemente en el
templo? Pero Yo os digo que aquí hay uno que es más grande que el templo.
9.
"Mas si comprendierais lo que esto significa: quiero compasión y no
sacrificio, no habríais condenado a los inocentes. El Hijo del hombre es
también Señor del sábado”.
10. Continuando Su camino,
entró en su sinagoga; y allí había un hombre que tenía una mano seca. Y los
escribas y fariseos Le preguntaron para poder acusarle. "¿es lícito sanar
en sábado?”
11. Y El les dijo: "¿hay
uno entre vosotros que, teniendo una sola oveja, si cae en un pozo en día de
sábado, la deje ahí tirada y no la saque? Y si ayudáis a una oveja, ¿por qué no
ayudaréis a un hombre que está necesitado?
12. "Por eso está en la
ley hacer el bien en sábado”. Entonces dijo a aquel hombre: "extiende tu
mano”; y él la extendió, y volvió a estar como la otra.
13.
Y los fariseos, saliendo, se reunieron en consejo contra El para ver cómo
aniquilarle. Sin embargo, dándose cuenta Jesús, siguió Su camino, con Sus
discípulos; y una gran muchedumbre Le seguía, y sanó a sus enfermos y tullidos,
encargándoles que no dieran a conocer esto.
14. Y se cumplió lo que había
dicho Isaías: "he aquí a Mi siervo, a quien elegí; Mi amado, en quien Mi
alma* se complace.
Derramaré Mi espíritu sobre El, y llevará la justicia a los infieles.
15. "No
llamará ni gritará, ni habrá nadie que oiga Su voz en las calles. No quebrará
una caña doblada y no apagará el lino ardiente, hasta haber difundido la justicia
y la victoria. Y los paganos confiarán en Su nombre”.
CAPITULO 49
El verdadero
templo de Dios
1. La fiesta de la Pascua
estaba cerca. Y sucedió que algunos de los discípulos, que eran albañiles,
repararon las salas del templo. Jesús pasó por allí, y Le dijeron:
"Maestro, ¿ves estas grandes construcciones, y qué clases de piedras hay
aquí, y qué maravillosa es la obra de nuestros antepasados?”
2. Y Jesús dijo: "sí, es
hermoso, y bien colocadas están las piedras, pero vendrá el tiempo en que no
quedará piedra sobre piedra; pues el enemigo avasallará la ciudad y el templo.
3.
"Pero el verdadero templo es el cuerpo del hombre, en el que habita Dios
por el Espíritu; y cuando este templo sea destruido, Dios construirá en tres
días un templo aún más hermoso, que el ojo del hombre natural no podrá
percibir.
4.
"¿Acaso no sabéis que sois templos del Espítitu
Santo? Y quien destruya uno de esos templos, será él mismo destruido”.
5. Y algunos de los escribas,
oyéndole, buscaban tenderle una trampa sirviéndose de lo que decía, y dijeron: "si repruebas los sacrificios de
ovejas y bueyes, y de pájaros, ¿con qué finalidad fue pues construido por
Salomón, para Dios, este templo que se está reformando desde hace cuarenta y
seis años?”
6. Y Jesús respondió diciendo: "está escrito en los Profetas: Mi
casa debe ser casa de oración para todos los pueblos, para el sacrificio de
alabanza y acción de gracias; pero vosotros la habéis convertido en casa de
matanza, llenándola de atrocidad.
7.
"Y también está
escrito: desde la salida del sol hasta su ocaso, Mi nombre será grande entre
los paganos y se Me ofrecerá incienso junto con una ofrenda pura. Pero vosotros
lo habéis convertido en un lugar de desolación con vuestros sacrificios de
sangre y utilizando el dulce incienso sólo para tapar el mal olor de la sangre.
He venido a cumplir la Ley, y no para abolirla.
8. "¿No sabéis lo que
está escrito? Mejor es la obediencia que los sacrificios, y, escuchar, mejor
que la grasa de los carneros. Yo, el Señor, estoy cansado de vuestros holocaustos
y vanas ofrendas, pues vuestras manos están llenas de sangre.
9. "¿Y no está escrito:
cuál es el verdadero sacrificio? Lavaos y limpiaos y alejad el mal de delante
de Mis ojos; cesad de hacer el mal y aprended a hacer el bien. Practicad la
justicia con los huérfanos y las viudas y con todos los que son oprimidos. De
este modo cumpliréis la ley.
10.
"Llegará el día en que todo lo que se encuentra en el patio exterior y
pertenece a los sacrificios de sangre será abolido, y los adoradores puros adorarán
al Eterno, en pureza y verdad”.
11. Y ellos replicaron: "¿quién eres Tú, que quieres
abolir los sacrificios y desprecias la simiente de Abraham? ¿Has aprendido esta
blasfemia de los griegos y de los egipcios?”
12. Y Jesús
dijo: "antes de que Abraham fuera, Soy Yo”. Y rehusaban escucharle, y
algunos decían: "está lleno del demonio”; y otros decían: "está
loco”. Y siguieron su camino y contaron todo a los sacerdotes y ancianos, que
se enfurecieron y dijeron: "ha blasfemado contra Dios”.
CAPITULO 50
Cristo, la
luz del mundo
1. Otra vez les habló Jesús,
diciendo: "Yo Soy la Luz del mundo; el que Me siga no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida”.
2. Pero los fariseos Le
dijeron: "Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es válido”.
3. Jesús respondió diciéndoles:
"aunque Yo dé testimonio de Mí mismo, Mi testimonio es válido; pues sé de
dónde he venido y a dónde voy, pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a
dónde voy.
4. "Vosotros juzgáis según
la carne; Yo no juzgo a nadie. Y si juzgo, Mi juicio es válido, pues no estoy
solo, sino vengo de Mi Padre, que Me ha enviado.
5. "También está escrito
en vuestra ley que el testimonio de dos hombres es válido. Yo Soy el que doy
testimonio de Mí mismo. Juan dio testimonio de Mí, y es un profeta. Y el
Espíritu de la verdad, que Me ha enviado, da testimonio de Mí”.
6. Entonces Le dijeron:
"¿dónde está Tu Padre?” Jesús respondió: "ni a Mí Me conocéis ni a Mi
Padre; si Me conocierais a Mí, conoceríais también a Mi Padre”.
7. Y uno dijo: "muéstranos
a Tu Padre, y Te creeremos”. Y El respondió diciendo: "si has reconocido a
tu hermano y sentido su amor, has visto al Padre, e igualmente si has
reconocido a tu hermana y has sentido su amor.
8. "El Santísimo conoce a
los Suyos, cercanos y lejanos; sí, en cada uno de vosotros puede reconocerse la
Paternidad, pues el Padre es el único Dios”.
9. Estas palabras las dijo
Jesús en la cámara del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie Le echó
mano, pues aún no había llegado Su hora. Una vez más les habló Jesús, diciendo:
"sigo Mi camino, y Me buscaréis y moriréis en vuestros pecados. A donde Yo
voy no podéis ir vosotros”.
10. Los judíos decían:
"¿acaso va a darse muerte, que dice: a donde Yo voy no podéis ir
vosotros?” Y El les dijo: "vosotros sois de abajo, Yo Soy de arriba;
vosotros sois de este mundo, Yo no Soy de este mundo.
11. "Por eso os he dicho
que moriríais en vuestros pecados, pues si no creéis que Yo Soy de Dios,
moriréis en vuestros pecados”.
12. Entonces Le dijeron:
"pues ¿quién eres Tú”? Y Jesús les dijo: "el mismo que os dije desde
el principio.
13. "Mucho tengo que
deciros, que os juzgará: el Uno santo, que Me ha enviado, es veraz, y Yo hablo
al mundo lo que he oído de arriba”.
14. Entonces Jesús les dijo:
"cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, conoceréis que Soy enviado
por Dios y que no hago nada por Mí mismo, sino que según Me enseñó el
Santísimo, así hablo. Y el que Me envió está conmigo: el Santísimo no Me ha
dejado solo; pues hago siempre lo que agrada al Eterno”.
15. Hablando El tales cosas,
muchos creyeron en El, y decían: "es un profeta que Dios ha enviado.
Escuchémosle”.
CAPITULO 51
La verdad
hace libre.
Acerca del
correcto entendimiento de
los mandamientos
1. Jesús dijo a los judíos que
creyeron en El: "si permanecéis en Mi palabra, seréis verdaderos
discípulos Míos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
2.
Ellos Le respondieron: "somos semilla de Abraham y de nadie hemos sido
jamás siervos. ¿Por qué dices: seréis libres?” Jesús les contestó: "en
verdad, en verdad os digo que quien peca es siervo del pecado. El siervo no
permanece eternamente en la casa: pero el hijo y la hija permanecen
eternamente.
3. "Si el Hijo os hace
libres, seréis verdaderamente libres. Sé que sois semilla de Abraham según la
carne, pero buscáis matarme, porque Mi palabra no halla lugar en vosotros.
4. "Yo hablo lo que he
visto de Mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis visto de vuestro padre”.
Respondieron diciéndole: "Abraham es nuestro padre”. Jesús les dijo:
"si fuerais hijos de Abraham, haríais las obras de Abraham.
5. "Pero ahora buscáis
matarme, a un hombre que os ha dicho la verdad, que Yo he oído de Dios. Eso
Abraham no lo hizo. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre”. Entonces Le
dijeron: "nosotros no somos hijos de ramera; tenemos un Padre, es decir,
Dios”.
6.
Jesús les dijo: "si Dios fuera vuestro padre, Me amaríais: pues Yo he
salido y vengo de Dios. No he venido de Mí mismo, sino que el Santísimo Me
envió. ¿Por qué no podéis, pues, entender Mi lenguaje? Porque no podéis
soportar Mi palabra.
7. "Vosotros tenéis por
padre al diablo, y queréis hacer lo que desea vuestro padre. El es homicida
desde el principio y no estaba en la verdad; pues la verdad no está en él.
8. "Cuando él habla la mentira,
habla de lo que es de él: pues es un mentiroso, y padre de la mentira. Y porque
os digo la verdad, no Me creéis.
9.
"Como Moisés elevó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser
elevado el Hijo del hombre, para que todos los que, creyendo, fijen su mirada
en El, no se pierdan, sino tengan la vida eterna.
10. "¿Quién de vosotros Me
puede condenar a causa de un pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no Me
creéis? El que es de Dios oye las palabras de Dios; vosotros no las oís, porque
no sois de Dios”.
11. Respondieron los judíos y
Le dijeron: "¿no decimos con razón que Tú eres samaritano y tienes el
diablo?” Jesús respondió: "Yo no tengo diablo alguno, sino que honro al
Santísimo, y vosotros Me deshonráis a Mí. Yo no busco Mi gloria, sino la gloria
de Dios, pero aquí hay Uno que juzga”.
12. Y algunos de los ancianos y escribas
del templo se Le acercaron, diciéndole: "¿por qué Tus discípulos enseñan a
los hombres que es contrario a la ley comer la carne de animales, siendo así
que son ofrecidos como sacrificio tal como mandó Moisés?
13. "Pues está escrito que Dios dijo a
Noé: temor y espanto ante vosotros sobrevendrán a cada animal del campo y a
cada pájaro del aire y a cada pez del agua, cuando caigan en vuestras manos”.
14. Y Jesús les dijo: "hipócritas,
bien habló Isaías de vosotros y de vuestros antepasados: este pueblo está cerca
de Mí con su boca y Me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de Mí,
pues en vano Me adoran, enseñando en Mi nombre, como enseñanzas divinas, lo que
son mandamientos de los hombres, para satisfacer sus propios apetitos.
15. "E igualmente Jeremías da testimonio
cuando acerca de los sacrificios de sangre dice: Yo, vuestro Dios, no os ordené
nada de ello en los días en que vinisteis de Egipto, sino que sólo os mandé ser
honestos, ateneros a las antiguas tradiciones, cuidar la justicia y andar
humildemente ante vuestro Dios.
16. "Pero vosotros no Me escuchasteis a
Mí, que desde el principio os di toda suerte de semillas, y frutos de los
árboles y granos, para el alimento y sanación del
hombre y del animal”. Y ellos replicaron: "Tú hablas contra la Ley”.
17. Y El habló una vez más
sobre Moisés: "en verdad, no hablo contra la Ley, sino contra los que han
corrompido su Ley, que él os permitió a causa de la dureza de vuestros
corazones.
18. "Pero
ved: ¡uno más grande que Moisés hay aquí!” Y se enfurecieron y tomaron piedras
para arrojárselas; pero Jesús, atravesando por en medio de ellos, quedó oculto
a su violencia.
CAPITULO 52
Jesús
explica Su pre-existencia.
Creer significa
entender
1.
En otra ocasión dijo Jesús: "en verdad, en verdad os digo: si alguno
guarda Mis palabras, jamás verá la muerte”. Entonces Le dijeron los judíos:
"ahora nos damos cuenta de que tienes un diablo.
2. "Abraham murió y
también los profetas, y Tú dices: si alguno guarda Mi palabra, no conocerá
nunca la muerte. ¿Acaso eres Tú más grande que nuestro padre Abraham, que
murió? Y los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser?”
3. Jesús respondió: "si Me
honro a Mí mismo, Mi honra no es nada; es Mi Padre quien Me honra, Aquel de
quien decís que es vuestro Dios. Y no Le conocéis, pero Yo Le conozco; y si
dijera que no Le conozco, sería un mentiroso, como vosotros. Mas
Yo conozco al Santísimo y Soy conocido por el Eterno.
4." Abraham, vuestro padre,
se regocijó por ver Mi día. Y lo vio y se alegró”. Entonces los judíos Le
dijeron: "¿no tienes aún cuarenta y cinco años y has visto a Abraham?”
5. Jesús les dijo: "en
verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham fuera, SOY YO”.
6. Y les dijo: "el Santísimo
os ha enviado muchos profetas, pero os levantasteis contra ellos, porque eran
contrarios a vuestras avideces, e insultasteis a unos
y matasteis a otros”.
7. Entonces tomaron piedras
para arrojárselas; pero Jesús fue ocultado, y salió del templo atraversando por en medio de ellos, y se alejó sin ser
visto por ellos.
8. Encontrándose de nuevo Sus
discípulos con El en un lugar solitario, uno de ellos Le preguntó sobre el
Reino de Dios, y Jesús les dijo:
9. "Tal como es arriba,
así es abajo. Tal como es dentro, así es fuera. Tal como a la derecha, así a la
izquierda. Tal como es delante, así es detrás. Tal como en lo grande, así en lo
pequeño. Tal como en el varón, así en la mujer. Cuando esto se comprenda,
veréis el Reino de Dios.
10. "Pues en Mí no hay
masculino ni femenino, sino que ambos son Uno perfecto en el Universo. La mujer
no es sin el hombre, ni el hombre es sin la mujer.
11. "La sabiduría no es
sin el amor, ni el amor es sin la sabiduría. La cabeza no es sin el corazón, ni
el corazón es sin la cabeza, en el Cristo, que reconcilia todo; pues Dios ha
creado todas las cosas conforme al número, peso y medida, concordando unas con
otras.
12. "Estas
cosas pueden creerlas aquellos que las captan. Si no las entienden, no son para
ellos; pues creer significa entender y no-creer es no-entender”.
CAPITULO 53
La sanación del ciego de nacimiento.
La pregunta
de los saduceos acerca
de la resurrección
1. Otro día encontró Jesús a un
hombre ciego de nacimiento. Y Sus discípulos Le preguntaron diciendo:
"Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?”
2.
Jesús contestó: "¿qué importa que haya pecado éste o sus padres, si las
obras de Dios se hacen manifiestas en él? Es preciso que Yo haga las obras de
Mi Padre, que Me envió, mientras sea de día; venida la noche ya nadie puede
obrar. Mientras estoy en el mundo, Soy la luz del mundo”.
3. Cuando hubo dicho esto,
escupió en el suelo y mezcló barro con la saliva y untó con esto los ojos del
ciego. Y le dijo: "ve y lávate en el estanque de Siloé”
(que quiere decir enviado). Fue pues, se lavó y volvió con vista.
4. Los vecinos y los que antes
habían visto que era ciego, decían: "¿no es éste el que estaba sentado
pidiendo limosna?” Unos decían: "es él”; pero otros: "se le parece”.
Pero él mismo dijo: "soy yo”.
5. Por eso le preguntaron:
"¿cómo se te han abierto los ojos?” El contestó: "un hombre, llamado
Jesús, hizo una pasta y untó mis ojos y dijo: ve y lávate en el estanque de Siloé. Fui y me lavé y obtuve la vista”.
6. Entonces le preguntaron:
"¿dónde está El?” El dijo: "no sé dónde está el que me ha curado”.
7. Luego se acercaron a Jesús
algunos saduceos, que negaban que haya una resurrección, y Le dijeron:
"Maestro, Moisés ha escrito que si el hermano de uno muere teniendo mujer
y sin dejar hijos, su hermano tomará a esta su mujer y despertará la simiente
de su hermano.
8. "Había seis hermanos, y
el primero tomó una mujer y murió sin tener hijos. Y el segundo tomó a ésta por
mujer y también murió sin tener hijos. Y del tercero al resto todos la tomaron,
sin dejar hijos. Por último, murió también la mujer.
9. "¿A quién pertenecerá
ella entonces en la resurrección? Pues seis la tuvieron por mujer”.
10. Jesús contestó diciéndoles:
"los hijos de este siglo, tomaron mujeres y maridos. Que una mujer tenga
seis maridos o un hombre seis mujeres, lo mismo da; pues los hijos de este
mundo se casan y son dados en casamiento.
11.
"Pero los que serán dignos de vivir la resurrección de los muertos, no se
casarán ni dejarán que se les case, ni pueden morir jamás, sino que son como
los ángeles y son los hijos de Dios, hijos de la resurrección.
12. "Sin embargo, que los
muertos resucitarán, el mismo Moisés lo testimonió junto a la zarza, cuando llamó
a Dios y Dios le dijo: Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dios no
es Dios de muertos, sino de vivos; pues por El todos viven”.
CAPITULO 54
El
interrogatorio del ciego de nacimiento.
Los
discípulos como cuerpo espiritual del Cristo
1. Entonces condujeron ante los
fariseos al que antes era ciego. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió
los ojos.
2. También le preguntaron los
fariseos cómo había obtenido la vista. Y les dijo: "El untó la pasta sobre
mis ojos, me lavé y ahora veo”.
3. Algunos fariseos dijeron:
"este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado”. Y otros decían:
"¿cómo puede un hombre pecador hacer tales milagros?” Y había desacuerdo
entre ellos.
4. Dijeron al ciego: "¿qué
dices tú del que te abrió los ojos?” El dijo: "es un profeta”.
5. Los judíos no creían que
hubiera sido ciego y obtenido la vista, y llamaron a los padres del que había
llegado a ver.
6. Y les preguntaron, diciendo:
"¿es éste vuestro hijo, de quien decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora
ve?” Sus padres les contestaron diciendo: "sabemos que éste es nuestro
hijo y que nació ciego; por qué ve ahora, no lo sabemos; y quién le abrió los
ojos, tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que edad tiene; que hable él por
sí mismo”.
7. Esto dijeron sus padres,
pues temían a los judíos; pues los judíos habían convenido en que si alguno
confesaba que El era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esto sus
padres dijeron: "es mayor de edad, preguntadle a él”.
8. Llamaron, pues, otra vez al
hombre que había sido ciego y le dijeron: "honra a Dios: sabemos que ese
hombre es pecador”. El contestó diciendo: "si es o no pecador, no lo sé;
una cosa sé, que yo era ciego, y ahora veo”.
9. Entonces volvieron a
preguntarle: "¿qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?” El les respondió:
"os lo he dicho ya y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra
vez? ¿Es que también queréis haceros discípulos Suyos?”.
10. E insultándole, dijeron:
"tú eres discípulo Suyo; pero nosotros somos discípulos de Moisés. Sabemos
que Dios habló con Moisés; pero de dónde es Este, no lo sabemos”.
11. El hombre respondió
diciéndoles: "eso es pues de maravillar, que vosotros no sepáis de dónde
viene, habiéndome abierto a mí los ojos. Sabido es, sin embargo, que Dios no
escucha a los pecadores.
12. "Pero si uno es
temeroso de Dios y hace Su voluntad, a éste le escucha. Desde el principio del
mundo no se ha oído que se haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si
este hombre no fuera de Dios, no podría hacer nada”.
13. Respondieron diciéndole:
"¿naciste del todo en pecado y quieres enseñarnos?” Y le echaron fuera.
14. Jesús oyó que le habían
echado fuera y, encontrándole, le dijo: "¿crees en el Hijo de Dios?”. El
respondió diciendo: "Señor, ¿quién es, para que crea en El?”
15. Jesús le dijo: "Le has
visto dos veces, y es el que habla contigo”. Y Le dijo: "Señor, creo”. Y
Le adoró.
16.
Y Jesús dijo: "Yo he venido al mundo para el juicio, para que los que no
ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos”. Y algunos fariseos, que estaban con
El, oyeron estas palabras y Le dijeron: "¿conque nosotros también somos
ciegos?”
17. Jesús llegó a un lugar
donde crecían siete palmeras, y reunió a Sus discípulos a Su alrededor y asignó
a cada uno de ellos un número y un nombre, que sólo conocía el que los recibía.
Y les dijo: "sed como pilares en la casa de Dios y ejecutad el orden según
las cifras que habéis recibido”.
18. Y estaban en pie en torno a
El, y formaron un cuadrado, y contaban las cifras; pero no lo conseguían, y
dijeron: "Señor, no lo conseguimos”. Y Jesús dijo: "haced que el más
grande de entre vosotros sea igual al más pequeño y que el signo del primero
iguale al signo del último”.
19. Y así lo hicieron, y de
todas las maneras había igualdad, aunque cada uno tenía un número diferente, y
un lado era como el otro, el superior era como el inferior y el interior era
como el exterior. Y el Señor dijo: "es suficiente. Así es la casa del
constructor sabio. Es cuadrada y perfecta. Hay muchas salas, pero sólo una casa.
20."Considerad también el
cuerpo del hombre, que es templo del Espíritu; pues el cuerpo es uno con la
cabeza, formando un solo cuerpo. Y tiene muchos miembros, pero todos juntos son
un cuerpo, y el Espíritu domina y gobierna sobre todo. Así también es el Reino
de Dios.
21. "Y la cabeza no dice
al pecho: no te necesito; ni la mano derecha a la izquierda: no te necesito; ni
el pie izquierdo al pie derecho: no te necesito; ni dicen los ojos a las
orejas: no os necesitamos; ni la boca a la nariz: no te necesito; pues Dios ha
puesto a cada miembro allí donde es más útil.
22. "Si todo fuera cabeza,
¿dónde estaría el pecho? Si los intestinos fueran lo más importante, ¿dónde
estarían los pies? Sí, a aquellos miembros que algunos consideran menos dignos,
Dios les ha otorgado más honor.
23. "Y a aquellas partes
que algunos no consideran bellas, se les ha dado tanta más gracia, para que
cuiden unas de otras, de manera que todos los miembros sufren aunque sólo sufra
uno de ellos, y si un miembro es honrado, todos los otros miembros se regocijan
por ello.
24. "Bien,
vosotros sois Mi cuerpo, y cada uno de vosotros es un miembro específico de Mí,
y a cada uno de vosotros le asigno el lugar a él adecuado, con una cabeza por
encima de todos y un corazón como centro de todos, para que en ninguna parte
haya un vacío, de modo que igual que vuestros cuerpos, vuestra alma y vuestro
espíritu, también vosotros loéis al Padre universal a través del Espíritu Santo,
que obra en todo y a través de todo”.
CAPITULO 55
Cristo, el
Buen Pastor. Uno con el Padre
1. Un día pasó por allí un pastor que
conducía su rebaño al redil. Jesús tomó a uno de los corderitos en Sus brazos y
le habló lleno de amor, abrazándole contra Su pecho. Y dijo a Sus discípulos:
2. "Yo Soy el buen
Pastor y conozco a Mis ovejas y ellas Me conocen. Tal como el Padre de todos Me
conoce, de igual modo conozco Yo a Mis ovejas y doy Mi vida por las ovejas. Y
tengo otras ovejas que no son de este aprisco; y a ésas tengo también que
traerlas, y oirán Mi voz, y habrá un rebaño y un Pastor.
3. "Yo doy Mi vida para
tomarla de nuevo. Nadie Me la quita, sino que Yo mismo la doy. Tengo el poder
para desprenderme de Mi cuerpo y tengo el poder para volver a tomarlo.
4. "Yo Soy el buen Pastor;
el buen Pastor apacienta a Su rebaño, toma a los corderos en Sus brazos y los
lleva en Su pecho y tiernamente conduce a las que están preñadas. Sí, el buen
Pastor da Su vida por las ovejas.
5. "Pero el asalariado -que no es el pastor-, al que no
pertenecen las ovejas, ve venir al lobo y deja a las ovejas y huye. Y el lobo
arrebata y dispersa a las ovejas. El asalariado huye, pues es asalariado y no
se preocupa por las ovejas.
6. "Yo Soy la puerta:
todos los que entren a través de Mí estarán seguros y entrarán y saldrán y
hallarán pasto. El malo no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he
venido para que tengan vida y tengan abundancia.
7. "El que entra por la
puerta, es Pastor de las ovejas, a quien el portero abre, y las ovejas oyen Su
voz, y El llama a Sus ovejas por su nombre y las conduce fuera, y conoce su
número.
8. "Y cuando las ha hecho
salir a todas, va delante de ellas y las ovejas Le siguen, pues conocen Su voz.
Pero no seguirán a un extraño, antes huirán de él, pues no conocen la voz de
los extraños”.
9. Les dijo Jesús esta
parábola, pero no entendieron qué era lo que les hablaba. De nuevo les dijo
Jesús: "Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco y ellas Me siguen. Y les
doy la vida eterna, y nunca más perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano.
10. "Mi Padre, que Me las
ha dado, es más grande que todo; y nadie podrá arrebatarlas de la mano de Mi
Padre. Yo y Mi Padre somos uno”.
11. Una vez más los judíos
cogieron piedras para apedrearle. Jesús les preguntó: "muchas buenas obras
os he hecho de parte de Mi Padre; ¿por cuál de estas obras Me apedreáis?”
12. Los judíos Le respondieron:
"por ninguna obra buena Te apedreamos, sino por la blasfemia. Y porque Tú,
siendo hombre, Te haces igual a Dios”. Jesús les contestó: "¿he dicho que
Soy igual a Dios? No, pero Soy uno con Dios. ¿No está escrito en la escritura:
Yo he dicho, dioses sois?
13. "Si El llama dioses a
aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y la escritura no puede ser
quebrantada, ¿cómo decís pues vosotros a Aquel a quien el Padre santificó y
envió al mundo: 'blasfemas', porque digo: Soy Hijo de Dios y por lo tanto uno
con el Padre universal?
14. "Si no hago las obras
de Mi Padre, no Me creáis; pero si las hago, creed por lo menos a las obras, ya
que a Mí no queréis creerme, para que comprendáis y creáis que el Espíritu del
gran Padre está en Mí, y Yo en Mi Padre”.
15. Por eso trataban otra vez
de cogerle, pero El se escapó de entre sus manos y partió de nuevo al otro lado
del Jordán, al sitio en que Juan había bautizado la primera vez, y permaneció
allí.
16. Y muchos
venían a El, y decían: "Juan no hizo milagros, pero todo cuanto dijo Juan
de este hombre es verdad. El es el profeta que ha de venir”. Y muchos creyeron
en El.
CAPITULO 56
La resurrección
de Lázaro
1. En Betania,
la aldea de María y de su hermana Marta, yacía un enfermo, de nombre Lázaro.
María era aquella que ungió al Señor con ungüento y Le enjugó los pies con sus
cabellos.
2. Por eso enviaron las
hermanas a decir a Jesús: "Señor, el que amas yace enfermo”. Oyendo esto
Jesús, dijo: "esta enfermedad no es de muerte, sino para que la gloria de
Dios se haga visible en él”. Jesús amaba a María, a su hermana y a Lázaro.
3. Aunque oyó que estaba
enfermo, permaneció dos días más en el lugar en que se hallaba. Luego dijo a
Sus discípulos: "vamos otra vez a Judea”.
4. Sus discípulos Le dijeron:
"Maestro, la última vez los judíos querían apedrearte, y ¿de nuevo quieres
ir allá?” Jesús respondió: "¿no son doce las horas del día? Quien camina
durante el día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
5. "Pero si camina de
noche, tropieza, pues no hay luz en él”. Dijo esto y después añadió:
"nuestro amigo Lázaro está dormido, pero Yo voy a despertarle de su
sueño”.
6. Entonces dijeron Sus discípulos:
"Señor, si él duerme, estará bien”. Pero llegó un mensajero diciendo:
"Lázaro ha muerto”.
7. Y cuando Jesús llegó, se
enteró de que llevaba ya cuatro días en el sepulcro (Betania
estaba cerca de Jerusalén, aproximadamente a una hora de camino). Y muchos
judíos habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano.
8. En cuanto oyó Marta que
Jesús llegaba, Le salió al encuentro; pero María se quedó sentada en casa.
Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi
hermano; pero sé que cuanto pidas a Dios, Dios Te lo dará”.
9. Jesús le dice: "tu
hermano duerme y resucitará”. Marta Le dice: "sé bien que resucitará en la
resurrección, en el último día”.
10. Jesús le dice: "Yo Soy
la Resurrección y la Vida; el que crea en Mí, aunque muera, vivirá; Yo Soy el
Camino, la Verdad y la Vida, y quien viva y crea en Mí jamás morirá”.
11. Ella Le dice: "sí,
Señor, creo que Tú eres Cristo, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo”.
Habiendo dicho esto, se fue y llamó a María, su hermana, diciéndole en secreto:
"el Maestro está aquí y te llama”. Cuando ella oyó esto, se levantó
presurosa y fue a El.
12. Pues Jesús aún no había
entrado en la aldea, sino que se hallaba en el sitio en que Marta Le había
encontrado. Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, viendo que
María se levantaba con prisa y salía, la siguieron y dijeron: "va al
sepulcro a llorar”.
13. Al ver María a Jesús y
llegar a El, se echó a Sus pies, diciéndole: "Señor, si hubieras estado
aquí, no hubiera muerto mi hermano”. Viéndola Jesús llorar a ella y a los
judíos que venían con ella, suspiró en espíritu y se entristeció. Y dijo:
"¿dónde lo habéis puesto?” Le dijeron: "Señor, ven y ve”. Y Jesús
lloró.
14. Los judíos decían:
"¡mirad cómo lo amaba!”. Pero algunos de ellos dijeron: "¿no pudo El,
que abrió los ojos del ciego, hacer que este hombre no tuviera que morir?”
Jesús suspiró otra vez y fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.
15. Jesús dijo: "quitad la
piedra”. Marta, la hermana, lo creía muerto y dijo: "Señor, ya hiede, pues
lleva cuatro días muerto”. Jesús le dice: "¿no te he dicho que, si crees,
verás la gloria de Dios?” Quitaron, pues, la piedra, de donde Lázaro yacía.
16. Y Jesús alzó los ojos al Cielo
e invocó en alta voz al gran nombre diciendo: "Padre Mío, Te doy gracias
porque Me has escuchado; Yo sé que siempre Me escuchas, pero por la gente que
Me rodea Te llamo, para que crean que Tú Me has enviado”. Habiendo dicho esto,
gritó con fuerte voz: "¡Lázaro, sal fuera!”
17. Y el muerto salió, ligados
con fajas pies y manos y el rostro envuelto en un sudario.
18. Jesús les dijo:
"soltadle y dejadle ir. Cuando el hilo de la vida se ha cortado, la vida
no vuelve; pero cuando está entero hay todavía esperanza”. Muchos de los judíos
que habían venido a María y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en El.
CAPITULO 57
Acerca de
los niños pequeños.
La parábola
de los peces. Perdón de los pecados
1. Durante ese mismo tiempo se acercaron
los discípulos a Jesús y Le preguntaron: "¿quién es el más grande en el
Reino de Dios?”. Y Jesús, llamando a Sí a un niño pequeño, lo puso en medio de
ellos y dijo: "en verdad os digo, si no cambiáis y os volvéis tan
inocentes y dóciles como este niño pequeño, no entraréis en el Reino de los
Cielos.
2. "Quien se haga ingenuo
como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que en Mi
nombre acoge a un niño como éste, a Mí Me acoge.
3. "¡Ay del mundo, por los
disgustos! Es imposible que no haya disgustos, pero ¡ay de aquel por quien
ocurra el disgusto! Por eso si tus avideces o tus
placeres ocasionan disgusto a otros, échalos de ti; pues mejor te es entrar en
la vida sin ellos, que ser arrojado al fuego eterno con ellos.
4.
"Cuidad de no descuidar a uno de estos pequeños; pues os digo que sus
ángeles ven de continuo en los Cielos la faz de Dios. Porque el Hijo del hombre
ha venido a salvar lo perdido.
5.
"Igualmente, no es la voluntad de vuestro Padre en el Cielo que uno de
estos pequeños sea dañado”.
6. Vinieron algunos, llenos de
dudas, a Jesús y dijeron: "Tú nos dices que nuestra vida y nuestro ser son
de Dios, pero nunca hemos visto a Dios, ni conocemos a Dios alguno. ¿Nos Lo
puedes mostrar, al que Tú llamas el Padre y el único Dios? No sabemos si hay un
Dios”.
7. Jesús les respondió
diciendo: "escuchad esta parábola de los peces. Los peces de un río
hablaron unos con otros, diciendo: nos dicen que nuestra vida y nuestro ser
provienen del agua, pero nunca hemos visto agua, no sabemos qué es. Entonces
algunos de ellos, más sabios que los otros, dijeron: hemos oído que en el mar
habita un pez sabio y docto que conoce todas las cosas. Vayamos a verle y
pidámosle que nos muestre el agua.
8. "Varios de ellos
emprendieron viaje para buscar a este sabio pez, hasta que llegaron finalmente
al mar donde habitaba el pez sabio, y se lo preguntaron.
9.
"Tras haberlos escuchado, les dijo: '¡oh, peces
tontos, que no pensáis! Sabios sois vosotros, los pocos que buscáis. En el agua
vivís y os movéis y tenéis vuestra existencia; venís del agua y volveréis al
agua. Vivís en el agua, pero no lo sabéis'. Del mismo modo, vosotros vivís en
Dios, y, sin embargo, Me pedís que os muestre a Dios. Dios está en todo, y todo
está en Dios”.
10. Jesús habló otra vez a los
discípulos: "si tu hermano o tu hermana pecan contra ti, llama la atención
a solas a tu hermano o a tu hermana. Si te escuchan, les habrás recobrado; pero
si no te escuchan, toma contigo a uno o más para que por boca de dos o tres
testigos sea confirmada cada palabra.
11. "Y si no quieren
escucharlos, dilo a la Comunidad, y si tampoco quieren escuchar a la Comunidad,
considéralos como a quienes están fuera de la Comunidad. En verdad os digo,
todo cuanto atéis con rectitud en la Tierra, será atado en el Cielo, y todo
cuanto con rectitud desatéis en la Tierra, será desatado en el Cielo.
12. "Y de nuevo os digo:
si siete de vosotros, o con que sólo tres de vosotros se aúnen sobre la Tierra
en lo que piden, ya está hecho por Mi Padre, que está en el Cielo; pues aunque
sólo estén tres unidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos, y aunque
sólo hubiera uno, Yo estoy en el corazón de ese uno”.
13. Entonces se Le acercó Pedro
y preguntó: "Señor, ¿cuántas veces puede pecar mi hermano contra mí y yo
perdonarle? ¿Siete veces?” Jesús le dijo: "te digo, no siete veces, sino
setenta veces siete; pues también en los profetas había injusticia, incluso
después de que fueran ungidos por el Espíritu Santo”.
14. Y les contó esta parábola:
"había un rey que quería pasar cuentas a sus siervos. Y al comenzar a
pasar cuentas se le presentó uno que le debía diez mil talentos. Como no podía
pagar, su señor mandó que fuese vendido él, y su mujer y sus hijos y todo lo
que poseía, para que se pagara la deuda.
15. "Entonces el siervo,
cayendo de hinojos, le pidió, diciendo: ¡señor, ten paciencia conmigo y te lo
pagaré todo! El señor se compadeció y le dejó libre y le condonó la deuda.
16. "Pero el mismo siervo
se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios, y
sujetándole le agarró por el cuello, gritando: ¡págame la deuda!
17. "Y su compañero cayó
de rodillas y le suplicaba, diciendo: ¡ten paciencia conmigo y te pagaré todo!
Pero él se negó, y marchándose lo hizo encerrar en la prisión hasta que pagara
la deuda.
18. "Viendo sus compañeros
lo que había hecho, se entristecieron mucho y contaron a su señor todo lo que
había sucedido.
19. "Entonces el señor le
hizo llamar y le dijo: ¡oh siervo malo, te condoné tu
deuda, porque me lo pediste! ¿No tendrías que tener también tú compasión de tu
compañero, igual que yo tuve compasión de ti? Y su señor se irritó y lo entregó
a los torturadores hasta que pagase todo lo que debía.
20. "Igual os juzgará el
Padre celestial, si no perdonáis de corazón a cada uno su deuda, sea hermano o
hermana. No obstante, procurad que cada uno pague lo que debe, pues Dios ama a
los honestos”.
CAPITULO 58
Alegría por
el pecador arrepentido.
Parábola del
hijo pródigo
1. Jesús dijo a Sus discípulos
y a la gente reunida en torno a El: "¿quién es hijo de Dios? ¿Quién es
hija de Dios? Son los hombres que se alejan de todo mal y hacen lo justo, que
aman la misericordia y llenos de respeto caminan con su Dios. Esos son los
hijos y las hijas de los hombres que vinieron de Egipto, a los que les es dado
llamarse hijos e hijas de Dios.
2. "Y serán reunidos de
todas las tribus, naciones, pueblos y lenguas, y vendrán del este y del oeste,
del norte y del sur, y habitarán en el Monte de Sión y
comerán pan y beberán la fruta de la vid en la mesa de Dios, y verán a Dios
cara a cara”.
3. Se Le acercaron entonces los
publicanos y pecadores para oírle. Los fariseos y
escribas murmuraban, diciendo: "este hombre acoge a los pecadores y come
con ellos”.
4. Y les dijo esta parábola:
"¿quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido
una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la
perdida hasta que la halle? Y una vez hallada, la pone sobre sus hombros y se
alegra.
5. "Y al volver a casa,
convoca a sus vecinos y amigos y les dice: 'alegraos conmigo, pues he hallado a
la oveja que había perdido'. Os digo que de igual modo en el Cielo reinará
mayor alegría por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no
necesitan arrepentirse.
6. "O ¿qué mujer que tenga
diez monedas de plata, si pierde una, no encenderá la luz, y buscará
cuidadosamente hasta hallarla? Y una vez hallada, ¿no convocará a sus amigos y
vecinos, diciendo: 'alegraos conmigo, porque he hallado la moneda de plata que
había perdido?' Os digo que igualmente reinará la alegría entre los ángeles de
Dios por un pecador arrepentido”.
7. Y añadió esta parábola:
"un hombre tenía dos hijos, y el más joven de ellos dijo a sus padres: 'dadme
la parte de los bienes que me corresponde'. Y repartieron con él su patrimonio.
Y pocos días más tarde el hijo más joven empaquetó todos sus haberes y partió a
una tierra lejana y allí derrochó todo su patrimonio viviendo disolutamente.
8. "Y después de haberlo
gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquel país y él cayó en la miseria.
Y fue y se puso a servir a un ciudadano de aquella tierra, que le mandó a sus
pastos a apacentar cerdos. Y deseaba calmar su hambre con la granza que comían
los cerdos, pero nadie se la daba.
9. "Y, reflexionando sobre
sí mismo, dijo: ¿cuántos siervos de mi padre tienen suficiente pan, y de
reserva, y yo aquí me muero de hambre? Me pondré en camino e iré a mi padre y
mi madre y les diré: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y contra
vosotros y no soy digno de ser llamado hijo vuestro. ¡Tomadme con vosotros,
como a un siervo vuestro!
10. "Y partiendo fue a sus
padres. Cuando aún estaba lejos le vieron sus padres y, compadeciéndose de él,
salieron a su encuentro y se arrojaron a su cuello y le besaron. Y el hijo les
dijo: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y a vuestros ojos, y ya
no soy digno de ser llamado hijo vuestro.
11. "Pero el padre dijo a
sus criados: traed la mejor túnica y vestídsela y poned un anillo en su mano y
unas sandalias a sus pies, y traed los más bellos frutos, y pan y aceite y
vino, y comamos y alegrémonos; pues este mi hijo, que había muerto, ha vuelto a
la vida; se había perdido, y ha sido hallado. Y todos empezaron a sentir
alegría.
12. "El hijo mayor se
hallaba en el campo, y cuando de vuelta se acercaba a la casa, oyó música y
bailes. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba aquello. Y éste le dijo: tu hermano, que estaba
perdido, ha vuelto a casa, y tu padre y tu madre le han traído pan y aceite y
vino y los más bellos frutos, porque lo han recobrado sano y salvo.
13. "Y él se enojó y no
quería entrar en la casa. Y su padre salió y se lo rogó encarecidamente. Y él
dijo a su padre: mira, durante muchos años te he servido sin jamás haber
traspasado tus mandamientos, y nunca me has preparado una fiesta espléndida
tal, para que me regocijara con mis amigos.
14. "Pero tan pronto como
este hijo tuyo, que ha consumido su parte de herencia con prostitutas, ha regresado,
le preparas una fiesta con lo mejor que tienes.
15. "Y el
padre le dijo: hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo que poseo es tuyo;
mas era conveniente ahora estar alegres y contentos, porque tu hermano estaba
muerto, y ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido hallado”.
Acerca del
estar alerta. El publicano Zaqueo
1. Jesús subió a un monte y se
sentó con Sus discípulos y les enseñaba. Y les dijo: "no temáis, pequeña
tropa, pues es la voluntad bondadosa de vuestro Padre daros el Reino.
2. "Vended todo lo que
tengáis y haced el bien a los que nada tienen. Proveeos de una bolsa
imperecedera, de un tesoro en el Cielo, que no mengüe, donde ningún ladrón lo
alcance, ni la polilla devore; pues donde esté vuestro tesoro, allí estará
también vuestro corazón.
3.
"Tened el cinturón ajustado a la cintura, y encendidas las lámparas, y sed
como los hombres que esperan a su señor de vuelta de las bodas, para que, al
llegar él y llamar, al instante le abran.
4. "Bienaventurados los
siervos que el señor halle despiertos cuando venga. En verdad os digo que se
recogerá los vestidos y los invitará a la mesa, y vendrá y les servirá.
5. "Y si llega en la
segunda vigilia o en la tercera vigilia, y si los encuentra así: benditos son
estos siervos.
6.
"Mas debéis saber: si el guardián de la casa supiera a qué hora viene el
ladrón, velaría y no dejaría robar su casa. Por eso, estad
también vosotros preparados, ya que el Hijo del hombre vendrá a una hora no
esperada”.
7. Entonces Pedro Le dijo:
"Señor, ¿nos das esta parábola a nosotros, o también a todos los demás?” Y
el Señor dijo: "¿quién es, pues, aquel administrador fiel y prudente al
que pondrá el señor sobre su servidumbre para darle a cada uno su parte en el
momento oportuno?
8.
"Bendito sea el siervo al que el amo encuentre despierto al llegar. En
verdad os digo que le pondrá a cargo de todos sus bienes.
9. "Pero si este siervo se
dijera: mi señor tarda en venir, y comenzase a golpear a siervos y a siervas, a
comer, a beber y a embriagarse, llegará el señor de ese siervo un día en que él
no le espere y a la hora que no sabe; y le dará la parte que tiene con los
infieles.
10.
"Y el siervo que conociendo la voluntad de su amo no se preparó ni hizo
conforme a su voluntad, tendrá que sufrir muchos azotes. Pero el que, no
conociéndola, haya hecho cosas dignas de azotes, recibirá pocos azotes; pues a
quien mucho se le haya dado, mucho se le exigirá; y a quien poco se le haya
dado, poco se le exigirá.
11. "Por esto, los que
conocen a la divinidad y han encontrado el camino de la vida y los misterios de
la luz y no obstante han caído en el pecado, serán castigados con castigos más
duros que aquellos que no han conocido el camino de la vida.
12.
"Estos últimos retornarán cuando se complete su rueda, y se les dará el
tiempo para reflexionar y mejorar sus vidas, y aprender los misterios y entrar
en el reino de la luz”.
13. Jesús pasó por Jericó. Y he
aquí que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de
publicanos y muy rico.
14. Y, entre la muchedumbre, quería
ver quién era Jesús, y no podía, porque era de poca estatura. Y se adelantó
corriendo, y se subió a un sicomoro para verle, pues
El había de pasar por allí.
15. Y cuando Jesús llegó a
aquel sitio, miró hacia arriba y, viéndole, le dijo: "Zaqueo,
baja pronto, pues hoy Me hospedaré en tu casa”. Y él bajó a toda prisa y Le
recibió con alegría.
16. Viéndolo, todos murmuraban
de que hubiera entrado a alojarse en casa de un pecador.
17. Pero Zaqueo,
puesto en pie, dijo al Señor: "mira, Señor, doy la mitad de mis bienes a
los pobres, y si a alguien he estafado en algo, le devolveré el cuádruplo”.
18. Y Jesús le
dijo: "hoy ha venido la salud a tu casa. Si eres un hombre justo, también
eres hijo de Abraham; pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo
que estaba perdido”.
CAPITULO 60
Jesús acusa
de ser hipócritas
a escribas y fariseos
1. Entonces habló Jesús a la
gente y a Sus discípulos: "los escribas y fariseos están sentados en la
silla de Moisés. Todo lo que os pidan que respetéis, respetadlo y hacedlo, mas
no hagáis sus obras; pues ellos dicen, pero no hacen; pues atan cargas pesadas
e insoportables y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos
no quieren moverlas ni siquiera con un dedo.
2. "Todas sus obras las
hacen para ser vistos por las gentes. Ensanchan sus filacterias y alargan los
bordados de sus vestiduras; gustan de los lugares de honor en los banquetes y
de la presidencia en las sinagogas. Les gusta ser saludados en las plazas y ser
llamados Rabbí, Rabbí, por
las gentes.
3. "Pero vosotros no os
hagáis llamar Rabbí, pues Uno es vuestro Rabbí, Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis
padre a nadie en la Tierra, pues en la Tierra los padres solamente son padres
según la carne; pero en el Cielo está el Uno, que es vuestro Padre, que tiene
el Espíritu de la verdad que el mundo no puede recibir.
4. "Y no os hagáis llamar
maestro, porque Uno es vuestro Maestro, Cristo. Y los más grandes de entre
vosotros serán vuestros servidores; pues el que se ensalce será humillado, y
los que sean humildes dentro de sí, serán ensalzados.
5. "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas, pues cerráis a los hombres el Reino de los
Cielos! No podéis entrar vosotros, y a los que quieren entrar no les dejáis
entrar.
6. "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas, que devoráis las casas de las viudas y decís
largas oraciones para aparentar! Por esto recibiréis una condena aún mayor.
7. "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas, que recorréis mar y tierra para ganar un solo
prosélito judío; y cuando llega a serlo le hacéis dos veces más hijo del
infierno que vosotros!
8. "¡Ay de vosotros, guías
ciegos que decís: 'quienquiera que jure por el templo, eso no es nada; pero
quien jure por el oro del templo, queda obligado!' ¡Necios y ciegos! ¿Qué es
más grande, el oro o el templo que santifica el oro?
9. "Y: 'quienquiera que
jure por el altar, eso no es nada; pero quien jura por la ofrenda que está
sobre él, queda obligado'. Necios y ciegos, ¿qué es más grande, la ofrenda o el
altar que santifica la ofrenda?
10. "Por esto, quien jura
por el altar, jura por él y por todo lo que se relaciona con él. Y quien jura
por el templo, jura por él y por quien lo habita. Y quien jura por el Cielo,
jura por el trono de Dios y por el Uno que sobre él se sienta.
11. "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, el anís y el
comino y no hacéis lo más importante de la Ley, es decir justicia, misericordia
y tener fe! Esto se debería hacer y aquello no habría que dejarlo de hacer.
¡Guías ciegos, que coláis mosquitos y os tragáis camellos!
12. "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, que
por dentro están llenos de extorsión y excesos! ¡Fariseo ciego, limpia primero
por dentro la copa y el plato, de manera que también el exterior quede limpio!
13. "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados,
hermosos por fuera, más por dentro llenos de huesos de muertos y de toda clase
de inmundicia! De modo que también vosotros externamente parecéis honestos a
los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía y simulación.
14. "¡Ay de vosotros,
fariseos y escribas, que edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los
monumentos de los justos y decís: si hubiéramos vivido nosotros en los días de
nuestros padres, no nos habríamos hecho culpables con ellos de la sangre de los
profetas!
15. "Así dais testimonio
sobre vosotros mismos, de que actuáis como hijos de los que mataron a los
profetas. ¡Así colmáis también vosotros la medida de vuestros padres!
16. "Por eso dice la santa
sabiduría: he aquí que os envío profetas y sabios y escribas; y a unos los
mataréis y crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los
perseguiréis de ciudad en ciudad. Y venga sobre vosotros toda la sangre justa
derramada sobre la Tierra desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de
Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre
el templo y el altar. En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta
generación.
17. "¡Oh
Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son
enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus
pollos bajo las alas, y no quisisteis!
18. "He
aquí que vuestra casa quedará desierta; pues en verdad os digo que no Me veréis
más hasta que digáis: ¡santo, santo, santo, alabado sea el que viene en el
nombre del Uno Justo!”
CAPITULO 61
Jesús profetiza el fin de la era
1.
Y estando Jesús sentado en el monte de los Olivos, vinieron a El los discípulos
solos y dijeron: "dinos cuándo sucederá esto y cuál será la señal de Tu
venida y cuál la del fin del mundo”. Jesús respondió diciéndoles: "cuidad
que nadie os seduzca, pues vendrán muchos en Mi nombre y dirán: yo soy Cristo;
y seducirán a muchos.
2. "Y oiréis hablar de
guerras y rumores de guerra, pero no os turbéis, pues todo esto tiene que
suceder, mas no es aún el fin; pues se sublevará pueblo contra pueblo y reino
contra reino, y habrá hambres y epidemias y terremotos en diversos lugares. Y
esto será sólo el comienzo de las necesidades.
3.
"Y en esos días los poderosos se apropiarán de todas las tierras y
riquezas de la Tierra para su propio disfrute, y subyugarán a los muchos que
sufran necesidades y los encadenarán, utilizándolos para aumentar sus riquezas
e incluso subyugarán a los animales del campo, erigiendo lo horroroso. Pero
Dios les enviará a Sus mensajeros, y éstos proclamarán Sus leyes, que los
hombres han ocultado con sus tradiciones, y, los que las infrinjan, morirán.
4. "Entonces os entregarán
a los tormentos y os matarán; y seréis odiados por todos los pueblos a causa de
Mi nombre. Y entonces muchos serán atacados y se traicionarán unos a otros y se
odiarán. Y se levantarán muchos falsos profetas y seducirán a muchos.
5.
"Y como la injusticia predominará, se enfriará el amor en muchos; mas el
que persevere hasta el fin, será salvo. Y será predicado este evangelio del
Reino de Dios en todo el mundo, como testimonio para todos los pueblos, y
entonces vendrá el fin.
6. "Cuando veáis la
atrocidad de la devastación, predicha por el profeta Daniel, en los santos
lugares (el que esto lea, que lo entienda), que quien esté en Judea huya a los
montes, y el que esté en el terrado no baje a tomar nada de su casa, y el que
esté en el campo no vuelva atrás en busca del manto.
7.
"¡Ay de las embarazadas y de las madres que críen en esos días! Rogad para
que vuestra huida no tenga lugar en invierno ni en sábado; pues habrá entonces
una tan gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta
ahora, ni la habrá; y, si no se acortasen esos días, ninguna carne se salvaría.
Mas por amor de los elegidos se acortarán esos días.
8. "Si entonces alguno os
dijera: aquí o allá está Cristo, no os precipitéis en creerle; pues se
levantarán falsos Cristos y falsos profetas y obrarán grandes señales y
prodigios para que, si fuera posible, aun los mismos elegidos sean engañados.
Mirad que os lo he dicho de antemano.
9. "Por eso, si os dicen:
mirad, está en el desierto, no salgáis; mirad, está en una habitación secreta,
no os precipitéis en creerlo; pues igual que la luz, que sale del este y brilla
hasta el oeste, será el futuro del Hijo del hombre. Pues dondequiera que hay un
cadáver, allí se reúnen los buitres.
10.
"Inmediatamente después del sufrimiento de aquellos días, se eclipsará el
sol, y la luna perderá su luz y las estrellas caerán del cielo y las fuerzas de
los Cielos se sacudirán.
11.
"Y entonces aparecerá el signo del Hijo del hombre en el cielo, y se
entristecerán todos los pueblos de la Tierra y verán al Hijo del hombre venir
sobre las nubes del cielo, con poder y gloria grandes. Y enviará a Sus ángeles,
que, con fuerte voz como de clarín, reunirán desde los cuatro vientos a los
elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
12. "De la higuera,
aprended una parábola: cuando sus ramas están tiernas y con savia y brotan las
hojas, sabéis que el verano se acerca. Igualmente, cuando veáis todo esto,
sabed que está próximo, a las puertas. En verdad os digo que no pasará esta
generación antes de que todo esto se cumpla. Cielo y Tierra pasarán, pero Mis
palabras no pasarán.
13. "De aquel día y de
aquella hora, nadie sabe, ni los ángeles del Cielo, sino sólo el Padre
universal. Tal como fue en los días de Noé, así será también la venida del Hijo
del hombre.
14.
"Pues igual como eran antes del diluvio: comían, bebían, e inducían o se
dejaban inducir a relaciones amorosas, hasta el día en que entró Noé en el
arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos.
Así será también la venida del Hijo del hombre.
15. "Entonces estarán dos
en el campo; uno será tomado y otro dejado. Dos mujeres molerán en la muela;
una será tomada y otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis la hora en
que vendrá vuestro Señor.
16. "Debéis saber que si
el administrador de la casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, velaría y no
permitiría que se robara en su casa. Por eso estad
también vosotros preparados; pues el Hijo del hombre vendrá a una hora no
esperada.
17. "¿Quién es pues un
siervo fiel y prudente al que el señor ha puesto sobre la servidumbre para que
les dé alimentos a su debido tiempo? Bendito sea el siervo, si su señor viene y
le halla haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.
18. "Si el mal siervo
dijera para sus adentros: mi señor tardará, y comenzara a golpear a sus
compañeros y a comer con glotones y a beber con borrachos,
19.
"vendrá el amo de este siervo un día en que no lo espera y a una hora
inesperada, y le dará su recompensa junto a los hipócritas, en las tinieblas
exteriores, y junto a los que son crueles y los que no tienen ni amor ni
compasión: y allí habrá llanto y crujir de dientes.
CAPITULO 62
La parábola
de las diez vírgenes
1. "Entonces el Reino de
los Cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron
al encuentro del Novio. Y cinco de ellas eran prudentes, y cinco necias.
2. "Las necias, al tomar
las lámparas, no tomaron consigo aceite, mientras que las prudentes tomaron
aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
3. "Como el Novio se hacía
esperar, se adormilaron y durmieron. A media noche se oyó un clamoreo: '¡mirad,
viene el Novio, salid a Su encuentro!' Se levantaron todas las vírgenes y
prepararon sus lámparas.
4. "Las necias dijeron a
las prudentes: 'dadnos aceite del vuestro, pues nuestras lámparas se han
apagado'. Pero las prudentes respondieron diciendo: 'no, pues no bastará para
nosotras y vosotras; id más bien a la tienda y compradlo
para vosotras'.
5. "Y mientras iban a
comprarlo, llegó el Novio, y las que estaban listas fueron con él a las bodas,
y la puerta fue cerrada.
6. "Después llegaron las
otras vírgenes, diciendo: '¡Señor, Señor, ábrenos!' El respondió diciendo: 'en verdad
os digo: no os conozco'.
7. "Por
eso velad, pues no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre vendrá.
Mantened vuestras lámparas encendidas”.
CAPITULO 63
Parábola de
los talentos
1. Y dijo también: "el
Reino de los Cielos se asemeja a un hombre que, partiendo a un país lejano,
llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. Y a uno le dio cinco talentos, a
otro dos y al tercero uno, a cada cual según su capacidad, y seguidamente se
fue.
2. "Luego, el que había
recibido cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. Asimismo,
el que había recibido dos talentos ganó otros dos. Pero el que había recibido
uno fue, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
3. "Pasado mucho tiempo,
volvió el señor de aquellos siervos y les pasó cuentas. Llegando el que había
recibido cinco talentos, trajo además los otros, diciendo: 'señor, tú me has
dado cinco talentos; mira, pues, con ellos otros cinco que he ganado'. Y el
señor le dijo: 'muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te
pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor'.
4. "Llegó el que había
recibido dos talentos y dijo: 'señor, me has dado dos talentos; mira, con ellos
otros dos he ganado'. Su señor le dijo: 'muy bien, siervo bueno y fiel: has
sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu
señor'.
5. "Se acercó también el
que había recibido un solo talento y dijo: 'señor, sabía que eres hombre duro;
tú cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Y temiendo, fui y
escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo'.
6. "Pero su señor le
contestó diciendo: 'siervo malo y perezoso, ¿conque sabías que yo cosecho donde
no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Deberías haber entregado mi
dinero a los cambistas, para que produjera interés y a mi vuelta recibiese lo
mío con intereses'.
7. "Por eso, quitadle el
talento y dádselo al que tiene dos; pues al que haya multiplicado se le dará y
tendrá abundancia; pero a quien no haya multiplicado, también lo que tiene se
le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas exteriores; pues es
la parte que ha elegido”.
8. Jesús dijo también a Sus
discípulos: "sed verdaderos cambistas del Reino de Dios, rechazando lo
malo y lo falso y guardando lo bueno y lo auténtico”.
9. Estando sentado Jesús en
frente de la caja de ofrendas, observaba cómo la gente iba echando dinero en la
caja de ofrendas, y algunos ricos echaban mucho.
10. Y llegando una viuda pobre,
echó dos óbolos que apenas tenían valor.
11. Y llamando a Sí a Sus
discípulos, dijo: "en verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más en
la caja de ofrendas que todos los otros.
12. "Pues
todos los otros han dado de lo que les sobra, pero ésta de su miseria ha dado
cuanto tenía, es decir todo su sustento”.
CAPITULO 64
Acerca de la
esencia de Dios
1. Jesús llegó a una fuente,
cerca de Betania, en torno a la cual crecían doce
palmeras, adonde a menudo iba con Sus discípulos para enseñarles los misterios
del Reino de Dios. Se sentó allí con Sus discípulos, a la sombra de los
árboles.
2. Y uno de ellos dijo:
"Señor, desde antiguo está escrito que Elohim
creó al hombre según Su propia imagen, creando hombre y mujer. ¿Cómo, pues, has
dicho que Dios es Uno?” Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que en Dios
no hay ni hombre ni mujer, y sin embargo ambos son uno y Dios es ambos en uno.
El es Ella, y Ella es El. Elohim -nuestro Dios- es perfecto,
infinito y uno.
3.
"De modo que en el hombre está personificado el padre y oculta la madre;
así, en la mujer está personificada la madre y oculto el padre. Por eso el
nombre del padre y de la madre serán igualmente santificados, porque ellos son
las grandes fuerzas de Dios, y el uno no es sin el otro, en el Dios Uno.
4. "Adorad a Dios, que
está por encima de vosotros, debajo de vosotros, a vuestra derecha y a vuestra
izquierda, delante de vosotros, bajo y detrás de vosotros, dentro de vosotros y
alrededor de vosotros. En verdad, sólo hay un Dios. El es todo en todo, y en El
existen todas las cosas, el manantial de toda vida y de toda sustancia, sin
principio y sin fin.
5. "Las cosas que son
visibles y que pasan son materializaciones de lo invisible, que es eterno, para
que por las cosas visibles de la naturaleza lleguéis a las cosas invisibles de
la divinidad; y para que por las cosas naturales lleguéis a las sobrenaturales.
6. "En verdad Elohim creó al hombre a imagen y semejanza de Dios,
masculino y femenino, y toda la naturaleza es una imagen de Dios; por eso Dios es
ambos, masculino y femenino, no divididos, sino ambos en uno no dividido y
eterno, en el que son todas las cosas, las visibles y las invisibles.
7. "Del Eterno han partido
y al Eterno retornarán. El espíritu al espíritu, el alma al alma, la mente a la
mente, el sentimiento al sentimiento, la vida a la vida, la forma a la forma,
el polvo al polvo.
8. "En el principio es la
Voluntad de Dios, y luego surgieron Su hijo amado, el Amor divino, y la hija
amada, la santa Sabiduría, igualmente del manantial eterno y Uno; y de ellos
provienen las estirpes de los seres espirituales de Dios, los hijos e hijas del
Eterno.
9. "Y éstos bajan a la
Tierra y habitan entre los hombres, enseñándoles los caminos de Dios, a amar
las leyes del Eterno, a obedecerlas para que encuentren salvación en ellas.
10. "Muchos pueblos han
visto su día. Bajo diversos nombres se les han manifestado, y los pueblos se
han regocijado en su luz; y precisamente ahora vuelven a vosotros, pero Israel
no los recibe.
11.
"En verdad os digo a vosotros, Mis Doce, a los cuales Yo he elegido: todo
lo que fue dicho por ellos en tiempos pasados, es verdad -aunque desfigurado por las ideas y
conceptos equivocados de los hombres”.
12. Y entonces dijo Jesús a
María Magdalena: "está escrito en la Ley que quien abandone al padre y a
la madre morirá. Pero la Ley no habla de los padres de esta vida, sino de la
luz que habita en nosotros, que está en nosotros hasta el día de hoy.
13. "A
quienes, pues, se separen de Cristo, el Redentor, de la ley santa y de la
colectividad de los elegidos, dejadles morir. Sí, dejad que se pierdan en las
tinieblas exteriores; pues así lo han querido y nadie puede impedírselo”.
CAPITULO 65
La última
unción, hecha por María Magdalena.
La
preparación de la traición
Acerca del
verdadero dar y de la ayuda a los pobres.
Las sombras del yo humano impiden ver la luz de Dios; el hombre
habla entonces de "los secretos de Dios” (1-10)
1. Y la vigilia del sábado
antes de la fiesta de la Pascua, hallándose Jesús en Betania,
fue a casa de Simón, el leproso, donde Le habían preparado una cena; y Marta
servía, mientras que Lázaro era de los que estaban sentados a la mesa con El.
2. Y llegó María, llamada
Magdalena, con un frasco de alabastro de ungüento muy preciado y caro de aceite
de nardo. Abrió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús y ungió Sus
pies y los enjugó con sus cabellos.
3. Entonces uno de Sus
discípulos, Judas Iscariote, el que Lo había de
traicionar, dijo: "¿a qué este derroche de aceite de ungir? Podría haberse
vendido a buen precio y dado el dinero a los pobres”. Esto decía, no por
preocuparse de los pobres, sino porque estaba lleno de celos y codicia y,
llevando él la bolsa, administraba el dinero. Y murmuraban sobre Magdalena.
4. Pero Jesús les dijo:
"dejadla en paz, ¿por qué la molestáis? Ha hecho todo lo que ha podido; ha
hecho una obra buena conmigo. Pobres, en todo tiempo los tendréis con vosotros,
pero a Mí no Me tendréis en todo tiempo. Ha ungido Mi cuerpo para Mi sepultura.
5. "En verdad os digo,
dondequiera que sea predicado este evangelio en todo el mundo, se hablará
también de lo que ha hecho ella, para memoria suya”.
6. Entró luego Satanás en el
corazón de Judas Iscariote, y éste se encaminó para
tratar en secreto con los sumos sacerdotes y ancianos sobre cómo podría
traicionarlo. Y ellos se alegraron y convinieron con él en treinta piezas de
plata, el precio de un esclavo. Les prometió hacerlo, y buscaba ocasión para
traicionarle.
7. Y por aquel tiempo dijo
Jesús a Sus discípulos: "predicad a todos en el mundo, diciendo: aspirad a
recibir los secretos de la luz, y a entrar en el reino de la luz, pues ahora ha
llegado el tiempo para ello y ahora es el día de la Redención.
8. "No lo pospongáis de
día en día, de una vuelta a otra (de la rueda del renacimiento), de eón a eón, creyendo que cuando
retornéis a este mundo conseguiréis acceder a los secretos y entrar en el reino
de la luz.
9. "Pues no sabéis cuándo
el número de las almas perfectas estará completo; pues entonces se cerrarán los
portales del reino de luz y en adelante nadie más podrá entrar ni nadie saldrá.
10. "Esforzaos por entrar
mientras se esté haciendo la llamada, antes de que el número de los perfectos
esté sellado y completo y el portal se cierre”.
CAPITULO 66
Enseñanzas
acerca de la perfección
1. De nuevo les enseñó Jesús,
diciendo: "Dios ha despertado en todo pueblo y en toda época testigos de
la verdad, para que todos oigan la voluntad del Eterno y la hagan, a fin de
entrar después en el Reino de Dios como regentes y colaboradores.
2. "Dios es poder, amor y
sabiduría, y estos tres son uno. Dios es verdad, bondad y belleza, y estas tres
son una.
3. "Dios es justicia,
saber y pureza, y estas tres son una. Dios es esplendor, compasión y santidad,
y estas tres son una.
4. "Y estas cuatro Trinidades
son una en la Divinidad oculta, lo Perfecto, lo Infinito, el Unico.
5. "Así como en todo
hombre completo hay tres personas; el hijo, el esposo y el padre, y estas tres
son una.
6. "Así en toda mujer
completa hay estas tres personas; la hija, la esposa y la madre, y estas tres
son una. Y el hombre y la mujer son uno, tal como Dios es uno.
7. "Así también es con
Dios, el Padre, en quien no hay masculino ni femenino y en quien ambos son, y
cada uno triple, y todos son uno en la unidad oculta.
8. "No os maravilléis de
ello, pues tal como es arriba, así es abajo, y como es abajo, así es arriba, y
lo que es en la Tierra, es así porque en el Cielo es así.
9. "Y una vez más os digo:
Yo y Mi esposa somos uno, así como María Magdalena, a quien he escogido y santificado
en Mí como imagen ejemplar, es una conmigo. Yo y Mi Comunidad somos uno. Y la
Comunidad son los seleccionados de la humanidad para la Redención de todos.
10. "La Comunidad del
Primogénito es la María de Dios; así habla el Eterno. Ella es Mi madre y desde
el principio Me ha concebido y engendrado como hijo suyo en todo tiempo y
región del Cielo. Ella es Mi esposa, eternamente unida en santa comunión
conmigo, su esposo. Es Mi hija, pues eternamente ha nacido y surgido de Mí, su
padre, y en Mí se regocija.
11. "Y estas dos
trinidades son una en el Eterno y se hacen patentes en todo hombre y toda mujer
que se han vuelto perfectos y nacen de Dios eternamente y se regocijan en la
luz, por siempre ensalzados y hechos uno con Dios, y que por siempre conciben y
hacen nacer a Dios para la Redención de muchos.
12. "Este es el misterio
de la trinidad en la humanidad, a través del que se ha de cumplir en cada hijo
humano el misterio de Dios de contemplar la luz, soportar sufrimientos por la
verdad, ascender al Cielo y enviar el Espíritu de la verdad. Este es el sendero
de la Redención, pues el Reino de Dios está en el interior”.
13. Entonces
uno Le dijo: "¿cuándo llegará el Reino de Dios?” Y El contestó diciendo:
"cuando lo que está en el exterior llegue a ser como lo que está en el
interior, y lo que está en el interior como lo que está en el exterior, y lo
masculino y lo femenino ni masculino ni femenino, sino ambos uno. Los que
tengan oídos para oír, que oigan”.
La entrada
en Jerusalén. El juicio final
1. Y en el primer día de la
semana, cuando llegaban a las cercanías de Jerusalén, a Betfage
y Betania, junto al monte de olivos, envió a dos de
Sus discípulos y les dijo: "id a la aldea que
está frente a vosotros, y al entrar encontraréis a un potro atado, sobre el que
nadie montó aún: soltadlo y traedlo.
2. "Y si alguien os dice:
¿por qué hacéis eso?, decidle que el Señor tiene necesidad de él. Y os lo
dejarán traer”.
3. Y fueron y encontraron al
potro atado en un lugar donde dos caminos se cruzaban, y le soltaron. Y algunos
de los que allí estaban les dijeron: "¿qué hacéis pues, desatando el
potro?” Y ellos les dijeron lo que Jesús les había mandado, y aquéllos les
dejaron marchar.
4. Y Le llevaron el potro a
Jesús y pusieron sus vestiduras sobre el animal, y El se sentó en él. Y muchos
extendían sus vestiduras sobre el camino, y otros tomaban ramas de los árboles
y las esparcían sobre
el camino.
5. Y los que Le precedían y Le
seguían gritaban: "¡hosanna, bendito seas Tú, que vienes en nombre de
Jehová! Bendito sea el reino de nuestro padre David, y bendito seas Tú, que
vienes en nombre del Altísimo! ¡Hosanna en las
alturas!”
6. Y Jesús entró en Jerusalén y
en el templo, y habiéndolo mirado todo a Su alrededor, les enseñó esta
parábola, diciendo:
7. "Cuando el Hijo del
hombre venga en Su gloria, y con El todos los santos ángeles, estará sentado en
el trono de Su gloria. Y ante El estarán reunidos todos los pueblos, y El
separará a unos de otros, como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. Y
pondrá a las ovejas a Su derecha y a los cabritos a Su izquierda.
8. "Entonces dirá el Rey a
los que están a su derecha: venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino
preparado para vosotros desde el principio del mundo. Pues tuve hambre, y Me
disteis de comer; tuve sed, y Me disteis de beber; fui forastero y Me
acogisteis; estuve desnudo, y Me vestisteis; estuve enfermo, y Me visitasteis;
estuve preso, y vinisteis a verme.
9. "Entonces los justos Le
responderán diciendo: Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento y Te dimos de comer, o
sediento y Te dimos de beber? ¿Cuándo Te vimos como forastero y Te acogimos, o
desnudo y Te vestimos? ¿Cuándo Te vimos enfermo o preso y fuimos a verte?
10. "Y el Rey contestará
diciéndoles: ved, Yo Me manifiesto en todas las formas creadas, y en verdad os
digo: lo que habéis hecho a uno de los más humildes de estos Mis hermanos, Me
lo habéis hecho a Mí.
11. "Y dirá a los de la
izquierda: marchaos de Mí, malas almas, al fuego que dura eones, que habéis
preparado para vosotros, hasta que quedéis purificados siete veces y liberados
de vuestros pecados.
12. "Pues tuve hambre y no
Me disteis de comer; tuve sed y no Me disteis de beber; fui forastero y no Me
hospedasteis; estuve desnudo y no Me vestisteis; enfermo y preso, y no Me
visitasteis.
13. "Entonces también
ellos Le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento, o sediento,
o forastero o desnudo o enfermo, y no Te servimos?
14.
"El les contestará diciendo: he aquí que Yo Me muestro a vosotros en todas
las formas creadas, y en verdad os digo que lo que no habéis hecho a uno de los
más humildes de estos Mis hermanos, tampoco Me lo habéis hecho a Mí.
15. "Y los
crueles y duros de corazón irán a un castigo severo durante eones y, si no se arrepienten,
serán totalmente aniquilados: mas los justos y misericordiosos entrarán en la
vida eterna y en la paz eterna”.
CAPITULO 68
Parábolas
del juicio divino
1. Y Jesús dijo otra parábola:
"había un padre de familia que plantó una viña, y la cercó con una valla y
cavó un lagar y edificó una torre, entregándola a unos viñadores, y viajó a un
país lejano.
2. "Y cuando se acercó la
vendimia, envió a sus siervos a los viñadores, para percibir de los viñadores
los frutos; pero los viñadores, cogiendo a los siervos, a uno lo golpearon, al
segundo lo apedrearon y al tercero lo mataron.
3. "De nuevo les envió a
otros siervos más honorables que los primeros, e hicieron con ellos lo mismo.
Finalmente les envió a su hijo, diciendo: a mi hijo lo respetarán.
4. "Pero cuando los
viñadores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: es el heredero; vamos,
matémosle y tomemos su herencia. Y cogiéndole, le sacaron fuera de la viña y le
mataron a golpes.
5. "Cuando venga el señor
de la viña, ¿qué hará con estos viñadores?” Le dijeron: "hará perecer de
mala muerte a los malvados y dará la viña a otros viñadores que le lleven los
frutos cuando estén maduros”.
6. Jesús les dijo: "¿no
habéis leído en las Escrituras: la piedra que los edificadores habían
rechazado, se ha vuelto piedra de coronamiento de la pirámide? Esto es obra del
Señor y es admirable a nuestros ojos.
7. "Por eso os digo: el
Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que traiga sus frutos. Y el
que caiga sobre esta piedra se quebrantará, y aquel sobre quien ella caiga será
pulverizado”.
8. Y cuando los sumos
sacerdotes y los fariseos hubieron escuchado esta parábola, entendieron que
hablaba de ellos. Pero temieron al pueblo cuando quisieron apoderarse de El;
pues Lo tenía por profeta.
9. Los discípulos Le
preguntaron luego por el significado de la parábola y El les dijo: "la
viña es el mundo, los viñadores son vuestros sacerdotes, y los siervos son los
seguidores de la buena ley, y los profetas.
10.
"Cuando se les pide a los sacerdotes el fruto de su trabajo, no lo dan,
sino maltratan a los enviados que enseñan la verdad de Dios, tal como lo han
hecho desde el principio.
11.
"Y cuando llega el Hijo del hombre, el propio Cristo de Dios, se juntan
contra el Santo y Le golpean y Le echan de la viña; pues no han obrado las
cosas del espíritu, sino buscado su propio placer y beneficio, rechazando la
santa ley.
12. "Si hubieran aceptado
al Uno Ungido, que es la piedra angular y la cúspide, les habría ido bien y el
edificio se habría sostenido, como templo de Dios habitado por el Espíritu.
13. "Y vendrá el día en
que la ley que rechazan llegue a ser piedra de coronación, vista por todos, y
los que tropiecen con ella se quebrantarán y los que persistan en la
desobediencia serán hechos pedazos.
14.
"Pues Dios ha dado a algunos ángeles la soberanía sobre el curso del
mundo, encargándoles gobernar en sabiduría, justicia y amor. Pero ellos no han
respetado los mandamientos del Todopoderoso y han actuado contra las buenas
órdenes de Dios. Así llegaron la crueldad y el sufrimiento y las
preocupaciones, hasta que retorne el Maestro y tome posesión de todas las cosas
y llame a Sus servidores para pasarles cuentas”.
15. Y les dijo otra parábola:
"un hombre tenía dos hijos y, llegándose al mayor, dijo: hijo mío, ve hoy
a trabajar en la viña, y éste respondió diciendo: no quiero. Pero después se
arrepintió y fue. Y llegándose al segundo, habló de igual modo. Y éste le
respondió diciendo: voy, padre. Pero no fue. ¿Cuál de ambos hizo la voluntad
del padre?”
16. Le dijeron: "el
primero”. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que los publicanos
y las rameras entrarán en el Reino de Dios antes que
vosotros. Pues vino Juan a vosotros por el camino de la justicia, y no habéis creído
en él; pero los publicanos y las rameras
creyeron en él, y vosotros, aun viendo esto, no os habéis arrepentido, creyendo
en él”.
17. Y el Señor reunió en un
lugar a todos Sus discípulos en torno a El y les dijo: "¿podéis dar
perfección a lo que es imperfecto? ¿Podéis poner orden desde el desorden?” Y
contestaron: "no, Señor”.
18. Y los dispuso según la
cifra que cada uno tenía asignada, en un cuadrilátero, habiendo uno menos de
doce en cada lado; hizo esto porque sabía quién Le traicionaría (que habría de
ser contado por los hombres como uno de los Suyos, pero que no lo era).
19. El primero de la séptima
línea de arriba, en el medio, y el último en la séptima fila de abajo, y al que
no era ni el primero ni el último lo puso en el punto central, y a los
restantes los colocó según un orden divino, cada uno hallando su lugar, de modo
que los que estaban arriba quedaban igual que los de abajo y los de abajo igual
que los de arriba, y el lado izquierdo era igual al derecho, y el lado derecho
era igual al izquierdo, conforme a la suma de sus números.
20. Y El dijo:
"¿veis cómo estáis colocados? Os digo que de igual modo es el orden del
Reino de Dios, y el Uno que todo lo gobierna está en medio vuestro, y El es el
punto central y con El están los ciento veinte, los elegidos de Israel, y
después de El siguen los ciento cuarenta y cuatro mil, los elegidos de los
paganos, los cuales son sus hermanos”.
CAPITULO 69
Acerca de la
muerte, el renacimiento y la vida
1. Estando sentado Jesús en el
lado oeste del templo con Sus discípulos, he aquí que la gente llevaba a un
muerto en un féretro, para enterrarlo, y uno Le dijo: "Maestro, ¿si un
hombre ha muerto, vivirá de nuevo?”
2.
Y El respondió diciendo: "Yo Soy la resurrección y la vida, Yo Soy lo bueno,
lo bello, lo verdadero, y si alguien cree en Mí, no morirá jamás, sino vivirá
eternamente. Así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a
vivir. Benditos los que en Mí mueren y se han vuelto perfectamente iguales a
Mí; pues reposarán de su trabajo y sus obras les seguirán. Habrán vencido el
mal y habrán sido hechos pilares del templo de Mi Dios, y ya no saldrán de él,
pues permanecerán en la eternidad.
3. "Pero para los que
hayan hecho el mal no habrá reposo; pues saldrán y entrarán y tendrán que
soportar sufrimientos por muchas eras para enmendarse, hasta que lleguen a ser
perfectos. En cambio, los que hayan hecho el bien y alcanzado la perfección,
tendrán reposo eterno y entrarán en la vida eterna. Reposarán en la eternidad.
4.
"Sobre ellos ya no tendrá poder el repetirse de la muerte y del
nacimiento, para ellos la rueda del Eterno no girará más, pues habrán alcanzado
el punto central, donde reina el reposo eterno, y el punto central de todas las
cosas es Dios”.
5. Y uno de Sus discípulos Le
preguntó: "¿cómo entrará uno en el Reino de Dios?” Y El respondió
diciendo: "si no hacéis que lo de abajo sea como lo de arriba, y la
izquierda como la derecha y lo que hay detrás como lo de delante, si no entráis
en el punto central y en el Espíritu, no entraréis en el Reino de Dios”.
6.
Y El dijo: "no creáis que haya alguien sin error, pues hasta entre los
profetas y los que han sido iniciados en el ser cristianos, se encuentra la
palabra del error. Pero hay muchos errores que el amor cubre”.
7. Y llegada la tarde, se fue
con los Doce a Betania; pues allí habitaban Lázaro,
María y Marta, a quienes amaba.
8. Y Salomé se Le acercó y Le
preguntó: "Señor, ¿hasta cuándo tendrá poder la muerte?” Y El respondió
diciendo: "mientras vosotros, hombres, pongáis cargas, y vosotras,
mujeres, concibáis. Y por esta razón he venido, para poner fin a las obras de
los imprudentes”.
9. Y Salomé Le dijo:
"entonces he hecho bien en no haber dado a luz”. Y el Señor respondió
diciendo: "come de todo pasto que sea bueno; pero de aquel que tiene la
amargura de la muerte, no comas”.
10.
Y cuando Salomé preguntó cuándo se comprenderían estas cosas que Le acababa de
preguntar, dijo el Señor: "cuando hayáis gastado las vestiduras de la
vergüenza y os elevéis por encima del deseo; cuando ambos sean uno, y lo
masculino junto a lo femenino no sean ni masculino ni femenino”.
11. Y una vez más a otro
discípulo, que Le peguntó: "¿cuándo será que todos obedezcan la Ley?”
"Cuando el Espíritu de Dios colme toda la Tierra y el corazón de todo
hombre y de toda mujer.
12. "Yo esparcí la ley en
la Tierra, echó raíz y a su debido tiempo produjo doce frutos para alimento de
todos. Eché la ley en el agua, y ésta se limpió de todo mal. Eché la ley en el
fuego y el oro quedó purificado de toda escoria. Eché la ley en el aire y se
hizo viva por el Espíritu del Uno viviente, que colma todas las cosas y habita
en cada corazón”.
13. Y aún dijo
muchas otras parábolas parecidas, a aquellos que tenían oídos para oír y un
alma que podía comprender. Pero a la muchedumbre estas palabras le eran
oscuras.
CAPITULO 70
Jesús
reprende a Pedro por su impetuosidad
1. Y en la mañana del día en
que llegaron de Betania, Pedro tenía hambre y
descubrió a lo lejos una higuera con hojas. Se acercó contento, esperando encontrar
fruto, pero no halló más que hojas, pues todavía no era el tiempo de los higos.
2. Y Pedro se irritó y dijo:
"¡maldito árbol, que nunca más coma hombre alguno de tu fruto!” Y algunos
discípulos oyeron esto.
3. Y al día siguiente, al pasar
Jesús con Sus discípulos por allí cerca, dijo Pedro a Jesús: "Maestro,
mira la higuera que maldije, cómo florece y verdea. ¿Por qué mi palabra no se
cumplió?”
4. Jesús dijo a Pedro: "no
sabes de qué espíritu vienes. ¿Por qué maldijiste lo que Dios no ha maldecido?”
Y Pedro dijo: "mira, Señor, yo estaba hambriento y, al encontrar sólo
hojas sin fruto, me irrité y maldije el árbol”.
5.
Y Jesús dijo: "hijo de Jonás, ¿no sabías que todavía no ha llegado el
tiempo de los higos? Mira el trigo de los campos que crece según su naturaleza -primero el retoño verde, luego el tallo
y luego la espiga-; ¿también te enfadarías si llegaras en el tiempo de
los tiernos retoños y no encontraras grano en la espiga? ¿Maldecirías el árbol
que, lleno de brotes y en flor, todavía no da frutos maduros?
6. "En verdad te digo,
Pedro, que uno de Mis Doce Me negará tres veces, en su miedo y temor,
maldiciendo y jurando que no Me conoce, y el resto Me abandonará por un tiempo.
7.
"Pero os arrepentiréis y os doleréis amargamente; pues en vuestros corazones
Me amáis, y seréis como un altar de doce piedras labradas y testimonio de Mi
nombre, y seréis los servidores de los servidores, y os daré las llaves de la
Comunidad y apacentaréis a Mis ovejas y a Mis corderos, y seréis Mis
representantes en la Tierra.
8. "Y entre los que os
sucedan se levantarán hombres, de los que algunos ciertamente Me amarán igual
que tú, y los irascibles, los imprudentes y los impacientes maldecirán a los
que Dios no ha maldecido y los perseguirán en su ignorancia, porque todavía no
podrán hallar en ellos los frutos que exigen.
9. "Y otros, que se aman a
sí mismos, se aliarán con los reyes y los que rigen el mundo y buscarán poder
terrenal, riqueza y dominio, y matarán por el fuego y la espada a los que
buscan la verdad y que por ello son verdaderamente Mis discípulos.
10. "Y en aquellos días
Yo, Jesús, seré crucificado de nuevo y escarnecido públicamente; pues ellos
declararán hacer todo esto en Mi nombre”. Y Pedro dijo: "que esto esté
lejos de Ti, Señor”.
11. Y Jesús respondió: "al
igual que Yo seré clavado en la cruz, así también lo será Mi Comunidad en
aquellos días; pues ella es Mi esposa y una conmigo. Pero vendrá el día en que
las tinieblas retrocederán y alumbrará la verdadera luz.
12. "Y se sentará en Mi
trono uno que será hombre de verdad, bondad y poder, que estará más lleno de
amor y sabiduría que cualquier otro, y guiará a Mi Comunidad por medio de
cuatro veces doce y de setenta y dos, como antaño. Sólo enseñará lo que es
verdad.
13. "Y Mi Comunidad se
llenará de luz y alumbrará a todos los pueblos de la Tierra; y habrá un sumo
sacerdote sentado en su trono, como rey y sacerdote.
14. "Y Mi
espíritu estará en él y su trono perdurará y no será sacudido, pues estará fundado
sobre el amor y la verdad y la justicia; y la luz vendrá a él y de él irradiará
a todos los pueblos de la Tierra, y la verdad los hará libres”
.
CAPITULO 71
La
purificación del templo
1. La fiesta de la Pascua de
los judíos estaba próxima, y Jesús subió de nuevo a Jerusalén, desde Betania. Y encontró sentados en el templo a los vendedores
de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas.
2. Hizo un látigo de siete
cuerdas y los arrojó a todos del templo. Dejó libres a las ovejas, bueyes y
palomas, y tiró el dinero de los cambistas y derribó las mesas.
3. Y les dijo: "sacad todo
esto de aquí, y no convirtáis la casa de Mi Padre en un mercado. ¿No está
escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero vosotros la
habéis convertido en cueva de ladrones y llenado con toda suerte de
abominaciones”.
4. Y no permitía que nadie transportara
una vasija llena de sangre por el templo, o que se matara animales. Y Sus discípulos recordaron que está
escrito: "el celo de Tu casa me ha consumido”.
5. Entonces los judíos Le
replicaron: "¿qué señal nos muestras para que veamos por qué haces estas
cosas?” Jesús respondió diciéndoles: "os digo de nuevo: derribad este
templo, y Yo lo levantaré en tres días”.
6. Los judíos replicaron:
"¿cuarenta y seis años tardó este templo en ser edificado y Tú lo
levantarás en tres días?” Pero El hablaba del templo de Su cuerpo.
7. Cuando resucitó de entre los
muertos, Sus discípulos recordaron que les había dicho esto y creyeron en la
Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.
8. Pero los escribas y
sacerdotes vieron y escucharon esto y se espantaron y buscaban cómo acabar con
El; pues Le temían, viendo que todo el pueblo escuchaba Sus enseñanzas.
9. Al llegar la tarde, salió de
la ciudad; pues durante el día enseñaba en el templo y por la noche se iba al
monte de Olivos. El pueblo iba temprano, para escucharle en los patios del
templo.
10. Encontrándose en Jerusalén,
en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en El, porque vieron los milagros
que hacía.
11.
Pero Jesús no se confiaba, pues los conocía a todos. Y no necesitaba que nadie
diera testimonio de otro; pues bien sabía lo que había en cada hombre.
12. Ya que se
aproximaba la fiesta de la Pascua, envió a dos de Sus discípulos para que
preparasen la sala superior, donde deseaba comer con Sus Doce y para que
compraran todas las cosas necesarias para la fiesta que quería celebrar con
ellos
CAPITULO 72
Palabras de
despedida de Jesús
1. Estando Jesús sentado con
Sus discípulos en el Jardín de Getsemaní, les dijo:
"no dejéis que se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed entonces
también en Mí. En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os
lo habría dicho. Voy a prepararos un lugar. Y cuando Me vaya y os prepare un
lugar, volveré y os recibiré donde Yo estoy, para que, donde estoy, estéis
también vosotros. Y sabéis adonde voy, y también conocéis el camino”.
2. Tomás Le dijo: "Señor,
no sabemos adónde vas; ¿cómo pues, podemos saber el camino?” Y Jesús les dijo:
"Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí.
Si Me hubieseis reconocido, habríais reconocido también a Mi Padre. Pero ahora
sabéis, y habéis visto a Mi Padre”.
3. Felipe Le dijo: "Señor,
muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le dijo: "tanto tiempo hace que
estoy contigo, y ¿aún no Me conoces, Felipe? El que Me ha visto a Mí, ha visto
al Padre; ¿por qué, pues, dices: muéstranos al Padre? ¿No crees que estoy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que os
digo, no las hablo por Mí mismo; pues el Padre, que habita en Mí, hace todas
las obras.
4. "Creedme, creed que Yo
estoy en el Padre y el Padre en Mí; por lo menos, creedme por las obras
verdaderas. En verdad, en verdad os digo que, los que creen en Mí, harán las
mismas obras que Yo hago; y harán obras más grandes que éstas, porque Yo voy a
Mi Padre.
5.
"Y todo cuanto pidáis en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea
glorificado en el Hijo del hombre. Lo que pidáis en Mi nombre, lo haré.
6. "Si Me amáis, guardad
Mis mandamientos; y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, que se
quedará con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, que el mundo no
puede recibir, porque no Lo ve ni Lo conoce; pero vosotros Lo conocéis, pues el
Espíritu habita en vosotros y estará en vosotros.
7.
"No os dejaré sin consuelo; vendré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya
no Me verá, pero vosotros Me veréis. Dado que Yo vivo, también vosotros
viviréis. En ese día sabréis que Yo estoy en Mi Padre y vosotros en Mí y Yo en
vosotros.
8. "Los que tienen Mis
mandamientos y los guardan, Me aman; y los que Me amen, serán amados por Mi
Padre, y Yo les amaré y Me manifestaré a ellos”.
9. Y Judas (no el Iscariote), Le preguntó: "Señor, ¿cómo es eso de que
quieres mostrarte a nosotros y no al mundo?” Jesús respondió diciéndoles:
"los que Me amen, guardarán Mis palabras: y el Uno santo les amará, y
vendremos a ellos y permaneceremos en ellos.
10. ”Los
que no Me amen, no oirán Mis palabras; y las palabras que oís no son Mis palabras,
sino las palabras de Mi Padre, que Me ha enviado. Os he dicho estas cosas
mientras aún estoy entre vosotros; pero el Consolador, que es el Espíritu
Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, os lo enseñará todo y os traerá a
la memoria todo lo que os he dicho.
11.
"Paz os dejo, Mi paz os doy: no como el mundo da, os doy Yo. No dejéis que
se turbe o asuste vuestro corazón. Habéis oído, como os he dicho, que Me voy, y
volveré a vosotros. Y si Me amáis, os alegraréis; pues os he dicho que voy al Padre;
pues el Padre es más grande que Yo.
12. "Y os lo he dicho
ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no os hablaré
mucho más a vosotros; pues vendrá el príncipe de este mundo, que en Mí no halla
nada.
13. "Para
que el mundo sepa que amo al Padre, y que hago tal como el Padre Me ha mandado.
Incluso hasta el fin”.
CAPITULO 73
La vid
verdadera
1. Y entonces Jesús les dijo:
"Yo Soy la vid verdadera y Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en
Mí no lleve fruto, será quitado, y todo el que dé fruto, será podado, para que
aún dé más fruto.
2.
"Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto
de sí mismo si no permanece en la vid, tampoco, pues, vosotros, si no
permanecéis en Mí. Yo Soy la vid y vosotros sois los sarmientos: el que
permanece en Mí, y Yo en él, da mucho fruto; pues sin Mí no podéis hacer nada.
3. "Los que no permanecen
en Mí, son echados fuera, como sarmientos infructuosos, y se secan; son
amontonados y arrojados al fuego, y son quemados. Pero si permanecéis en Mí y
Mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que queráis y se os dará.
4.
"En verdad, Yo Soy el pan verdadero que viene del Cielo, la substancia de Dios, la cual es una con la vida de Dios. Y
así como en vuestros panes hay muchos granos de cereal, así también vosotros,
los que creéis y que hacéis la voluntad de Mi Padre, sois uno en Mí. No como
vuestros antepasados, que comieron el maná y murieron; pues quien coma de este
pan, vivirá eternamente.
5. "Tal como el trigo es
separado de la paja, así tenéis también vosotros que separaros de los errores
de este mundo; no obstante, no necesitáis iros de este mundo, sino que tenéis
que vivir en el mundo -distanciándoos
del mundo- por la vida del mundo.
6. "En verdad, en verdad,
el trigo se seca al fuego, y así también vosotros, Mis discípulos, tenéis que
atravesar tribulaciones. Pero alegraos: pues igual que como un solo cuerpo
habéis sufrido conmigo, reinaréis conmigo en un solo cuerpo y brindaréis vida
al mundo.
7. "En eso Mi Padre es
glorificado, en que deis mucho fruto; así seréis Mis discípulos. Como el Padre
Me amó, también Yo os he amado: permaneced en Mi amor. Si guardáis Mis
mandamientos, permaneceréis en Mi amor, igual que Yo guardé los mandamientos de
Mi Padre y permanezco en el espíritu del amor.
8. "Todo esto os lo he dicho para
que Mi gozo permanezca en vosotros y vuestro gozo sea perfecto. Este es Mi
mandamiento: que os améis unos a otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor
amor que este amor del que da la vida por un amigo. Vosotros sois Mis amigos,
si hacéis todo lo que os mando.
9. "En adelante ya no os
llamaré servidores, pues el servidor no sabe lo que hace su señor; os he
llamado amigos, pues todo lo que oí de Mi Padre os lo he enseñado. No Me habéis
elegido vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros y os he puesto para que
vayáis y déis fruto y vuestro fruto perdure.
Cualquier petición que en Mi nombre hagáis al Padre, os será cumplida.
10. "Esto os mando: que os
améis unos a otros, e igualmente a todas las criaturas de Dios. Si el mundo os
odia, sabed que Me odió a Mí antes de odiaros a vosotros. Si fueseis del mundo,
el mundo os amaría como suyos; pero como no sois de este mundo, ya que Yo os
escogí y saqué del mundo, el mundo os odia.
11. "Acordaos de la
palabra que ya os dije: no es el siervo mayor que su señor. Tal como Me
persiguieron a Mí, os perseguirán también a vosotros; tal como hayan seguido
Mis palabras, seguirán también vuestras palabras. Pero todo os lo harán a causa
de Mi nombre, pues no conocen al que Me ha enviado.
12.
"Si no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero
ahora no tienen pretexto para sus pecados. El que Me odia a Mí, odia también a
Mi Padre. Si no hubiera hecho entre ellos aquellas obras que nadie más hizo, no
tendrían pecado; pero ahora tienen, y Nos han visto y odiado a Mí y a Mi Padre.
Mas todo esto tiene que acontecer para que se cumpla la palabra que en la Ley
de ellos está escrita: Me odiaron sin motivo
13. "Pero
vendrá el Consolador, que os enviaré desde el Padre, es decir el Espíritu de la
verdad, que saldrá del Padre y dará testimonio de Mí: y todos daréis testimonio
de Mí, pues desde el principio estáis conmigo.
CAPITULO 74
Jesús
prepara a Sus discípulos para lo que se avecina
1.
"Todo esto os lo he dicho para preveniros. Os expulsarán de las sinagogas;
sí, llegará el tiempo en que todo el que os quite la vida pensará que lo hace
para honrar a Dios. Y tales cosas harán, porque no han reconocido ni al Padre
ni a Mí.
2. "Todo esto os lo he
dicho para que, cuando llegue el tiempo, os acordéis de lo que he dicho sobre
ello. Y esto no os lo dije al principio, porque estaba con vosotros. Mas ahora
sigo Mi camino a Mi Padre, que Me ha enviado, y ninguno de vosotros Me
pregunta: ¿adónde vas? Sin embargo, como os he dicho todo esto, estáis tristes.
3. "A pesar de ello os
digo la verdad: para vosotros es necesario que Yo Me vaya, pues si no Me voy,
el Consolador no vendrá a vosotros; pero si Me voy, os enviaré a Mi Espíritu. Y
cuando haya llegado, llamará la atención al mundo sobre pecado, justicia y
juicio.
4. "Sobre pecado, porque
no creen en Mí; sobre justicia, porque voy al Padre y en adelante no Me veréis
más; sobre juicio, porque el príncipe de este mundo está juzgado.
5.
"Aún tengo mucho que deciros, mas ahora aún no lo podéis captar; pero
cuando venga Aquél, el Espíritu de la Verdad, os conducirá a toda la verdad;
pues no hablará desde sí mismo, sino hablará lo que oirá. Y os mostrará lo que
vendrá; y Me glorificará, pues lo recibirá de Mí y os lo revelará.
6. "Todo cuanto tiene Mi
Padre es Mío; por esto os he dicho que el Consolador lo tomará de Mí y os lo
revelará. Por algún tiempo no Me veréis y por algún tiempo volveréis a verme,
pues Me voy al Padre”. Entonces algunos de Sus discípulos se dijeron unos a otros:
"¿qué significa eso que nos dice: por algún tiempo no Me veréis y por
algún tiempo volveréis a verme, y: pues Me voy al Padre?”
7. Notó Jesús que querían
preguntarle y les dijo: "os preguntáis unos a otros a causa de Mis
palabras: algún tiempo no Me veréis, y: por algún tiempo Me volveréis a ver. En
verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se
alegrará: vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se tornará dicha.
8. "Una mujer, en los
dolores del parto, siente tristeza, pues ha llegado su hora; pero cuando ha
dado a luz al hijo, ya no piensa en el miedo, por la dicha que tiene de que
haya venido un hombre al mundo. Y vosotros estáis ahora igualmente llenos de
tristeza, pero de nuevo os veré y se alegrará vuestro corazón y nadie os
quitará vuestra dicha.
9. "Y en aquel día no Me
preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis en Mi nombre al
Padre, lo recibiréis. Hasta ahora no habéis pedido nada en Mi nombre. Pedid y
recibiréis, para que vuestra dicha sea perfecta. Todo esto os lo he dicho en
parábolas; pero llegará el tiempo en que ya no os hablaré de modo secreto, sino
os anunciaré abiertamente sobre Mi Padre.
10. "En aquel día pediréis
en Mi nombre: y no os digo que rogaré a Mi Padre por vosotros; pues El mismo os
ama, porque vosotros Me amáis y creéis que he salido de Dios. Salí de Dios y
vine al mundo; y dejo el mundo y voy a Mi Dios”.
11. Entonces Sus discípulos Le
dijeron: "ahora hablas abiertamente y no dices enigma alguno. Ahora
sabemos que sabes todas las cosas y que no es necesario que nadie Te pregunte;
pues creemos que has salido de Dios”.
12. Jesús les respondió:
"¿ahora creéis? He aquí que llega la hora, sí, y ya es llegada, en que
seréis dispersados y cada uno irá a su casa y a Mí Me dejaréis solo; pero no
estoy solo, pues el Padre está conmigo.
13. "Esto os lo he dicho
para que tengáis paz en Mí. En el mundo tendréis tribulación; pero consolaos,
pues he vencido al mundo. Levantaos, marchémonos”.
CAPITULO 75
La última
cena pascual
1. Por la tarde vino El a la
casa donde se hallaban reunidos los Doce y los que les acompañaban, Pedro,
Santiago, Tomás, Juan, Simón, Mateo, Andrés, Natanael,
Santiago, Tadeo, Judas y Felipe y sus compañeros (y estaba también Judas Iscariote, contado por las gentes entre los Doce, hasta el
tiempo en que se desenmascaró).
2.
E iban todos vestidos con túnicas de puro lino blanco, pues el lino es la
justicia de los santos. Y cada uno llevaba el color de su tribu; pero el Maestro
llevaba Su túnica de blanco puro, sin costura ni mácula.
3. Y empezaron a disputar sobre
quién había de ser considerado como el más grande. El les dijo al respecto:
"los reyes de los paganos ejercen dominio sobre ellos, y los que dominan
son llamados benefactores. Pero vosotros no debéis ser así. Quien de vosotros
sea el más grande, debe ser como el menor, y, quien sea el primero, debe
servir”.
4. Y Jesús dijo: "con
anhelo he deseado celebrar esta cena pascual con vosotros antes de sufrir, a
fin de instituir el memorial de Mi sacrificio para servicio y para la Redención
de todos los hombres; pues he aquí que llega la hora en que el Hijo del hombre
será entregado en manos de los pecadores”.
5. Y uno de los Doce Le
preguntó: "¿soy yo, Señor? Y El contestó: "aquel a quien dé el
bocado, ése es”.
6. Y Judas Iscariote
Le dijo: "mira, hay pan sin levadura, vino mezclado, aceite y hierbas,
pero ¿dónde está el cordero que ordenó Moisés?” (Pues Judas había comprado el
cordero, pero Jesús había prohibido que fuera degollado).
7. Y Juan predijo desde el
Espíritu: "ved al cordero de Dios, el buen Pastor, que da la vida por Sus
ovejas”. Judas se turbó al oír estas palabras, pues sabía que Lo traicionaría.
Pero una vez más preguntó Judas: "Maestro, ¿no está escrito en la Ley que
debe degollarse un cordero para la fiesta de la Pascua, dentro de los
portales?”
8. Y Jesús respondió:
"cuando Yo sea levantado en la cruz, será en verdad degollado el cordero;
pero ¡ay de aquel por quien sea entregado en manos de los matarifes! Mejor le
fuera no haber nacido.
9. "En verdad os digo que he venido
para eso al mundo, para abolir todo sacrificio de sangre y el comer carne de
animales y pájaros, sacrificados por hombres.
10.
"En el principio
Dios dio a todos, como alimento, los frutos de los árboles, los granos y las
hierbas; pero los que se amaban más a sí mismos que a Dios o a su prójimo,
corrompieron sus costumbres y trajeron enfermedades a sus cuerpos y llenaron la
Tierra de avideces y crueldad.
11. "No derramando sangre inocente,
sino mediante una vida honesta encontraréis la paz de Dios. Me llamáis el Cristo de Dios, y decís
bien; pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.
12. "Recorred este Camino,
y encontraréis a Dios. Buscad la Verdad, y la Verdad os hará libres. Vivid en la
Vida, y no veréis la muerte. Todas las cosas viven en Dios, y el Espíritu de
Dios llena todas las cosas.
13. "Guardad los
mandamientos. Ama a tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo.
De esto penden toda la Ley y los Profetas. Y el compendio de la Ley es esto: no
hagáis a nadie lo que no queréis que otros os hagan a vosotros. Haced a otros
lo que queréis que otros os hagan.
14. "Benditos sois los que
cumplís este mandamiento; pues Dios es manifiesto en todas las criaturas. Todas
las criaturas viven en Dios, y Dios está oculto en ellas”.
15. Y luego Jesús mojó un
bocado y lo dio a Judas Iscariote, diciendo: "lo
que vas a hacer, hazlo pronto”. Pero éste, tras haber recibido el bocado, salió
inmediatamente. Y era de noche.
16.
Tras haber salido Judas Iscariote, dijo Jesús:
"ahora es glorificado el Hijo del hombre entre Sus Doce, y Dios es
glorificado en El. Y en verdad os digo que los que os acojan, Me estarán
acogiendo a Mí, y los que a Mí Me acojan, estarán acogiendo al Padre, que Me ha
enviado. Y a vosotros, que Me seguís en la renovación espiritual como elegidos
Míos, os erigiré un reino, como a Mí Me ha sido erigido uno; y vosotros, que
habéis permanecido fieles a la verdad, os sentaréis sobre doce tronos y
juzgaréis a las doce tribus de Israel”.
17.
Y uno Le preguntó: "Señor, ¿volverás a erigir el reino de Israel?” Pero
Jesús respondió: "Mi Reino no es de este mundo, ni son Israel todos los
que se llaman Israel. (Cap. 75, 17)
18.
"Aquellos de cada pueblo que no se manchan con crueldad, que practican la
justicia, que aman la misericordia y honran las obras de Dios, que prestan
ayuda a los débiles y oprimidos -ésos son el Israel de Dios”.
CAPITULO 76
El lavatorio
de los pies. La última Comida con el Señor
1. Y terminada la cena pascual,
encendieron las luces, pues era tarde. Y Jesús se levantó de la mesa, se quitó
las vestiduras exteriores y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en
la jofaina, lavó los pies de los cuatro veces doce, y se los enjugó con la
toalla que tenía ceñida.
2. Y uno de ellos dijo:
"Señor, no deberías lavarme a mí los pies”. Y Jesús respondió: "si no
te lavo, no tendrás parte conmigo”. Y él contestó: "Señor, no sólo los
pies, sino también la cabeza y las manos”.
3.
Y Jesús le dijo: "el que viene del baño no necesita lavarse, tiene que
lavarse tan sólo los pies, pues está completamente limpio”.
4. Habiéndose puesto de nuevo
Su túnica del más puro lino blanco, sin mancha ni costura, se sentó de nuevo a
la mesa, y les dijo: "¿sabéis qué he hecho con vosotros? Vosotros Me
llamáis Señor y Maestro, y decís bien, pues lo Soy. Y así como ahora he lavado
vuestros pies, también debéis lavaros los pies unos a otros; pues os he dado
ejemplo, para que vosotros hagáis lo que Yo he hecho con vosotros.
5. "Un nuevo mandamiento os doy: que os améis
unos a otros, y a todas las criaturas de Dios. El amor es la consumación de la Ley. El
amor procede de Dios, y Dios es amor. Quien no ama, no conoce a Dios.
6.
"Ahora estáis purificados por la palabra que os he hablado. En esto todos
conocerán que sois Mis discípulos; en que os amáis unos a otros y mostráis amor
y misericordia para con todas las criaturas de Dios, especialmente para con las
que son débiles y oprimidas, y que sufren, siendo inocentes; pues la Tierra
entera está llena de lugares oscuros de crueldad, de pena y miedo, a causa del
egoísmo y de la ignorancia de los hombres.
7. "Os digo que améis a
vuestros enemigos, que bendigáis a quienes os maldigan y les déis luz que alumbre sus tinieblas, y que el espíritu del
amor habite en vuestros corazones y se derrame sobre todos. Y una vez más os digo: amaos unos a
otros, y a todas las criaturas de Dios”. Y al terminar El, dijeron todos: "alabado sea Dios”.
8.
Y entonces alzó la voz, y todos se juntaron y dijeron: "como el ciervo desea
el riachuelo, así mi alma Te desea a Ti, ¡oh Dios!” Y
al terminar, uno trajo un incensario lleno de brasas encendidas, en el cual El
echó incienso, el mismo incienso que Su madre Le había dado el día de Su
revelación,* y la
dulzura del perfume llenó la sala.
9.
Colocando entonces Jesús delante Suyo una fuente y tras ella el cáliz, levantó
los ojos al cielo, dio gracias a Dios por Su bondad en todas las cosas y con
todos, y tomó en Sus manos el pan ázimo y lo bendijo.
Entonces mezcló el vino con agua y lo bendijo. Entonó la invocación del siete
veces santo nombre, llamando a la Trinidad para que hiciera descender al
Espíritu Santo y convirtiera el pan en Su cuerpo, es decir en el cuerpo de
Cristo, y el vino en Su sangre, es decir en la sangre de Cristo, para obtener
el perdón de los pecados y la vida eterna para todos los que obedecen el
Evangelio.
10. Y levantando las ofrendas
hacia el cielo, dijo: "el Hijo del hombre será elevado de la Tierra, y
atraeré hacia Mí a todos los hombres. Entonces todos sabrán que he sido enviado
por Dios”.
11. Y habiendo acabado esto,
Jesús pronunció las siguientes palabras, levantando los ojos al cielo: "Abba, ha llegado la hora. Glorifica a Tu Hijo, para que Tu
Hijo sea glorificado en Ti.
12. "Sí, Tú Me has glorificado,
Tú has llenado de fuego Mi corazón, Tú has puesto luces a Mi derecha y a Mi
izquierda, para que ninguna parte de Mí esté sin luz. Tu amor brilla a Mi
derecha, y Tu sabiduría a Mi izquierda. Tu amor, Tu sabiduría y Tu poder son en
Mí manifiestos.
13. "Yo Te he glorificado
en la Tierra, he consumado la obra que Me encomendaste; Santo Uno, guarda por
Tu nombre a los Doce y a sus compañeros, que Me diste para que lleguen a ser
uno, igual que nosotros somos uno. Mientras estaba con ellos en el mundo, los
conduje en Tu nombre, y ninguno se ha perdido; pues el que nos dejó no era uno
de nosotros, pero oro por él, para que sea salvado. Padre, perdónale, pues no
sabe lo que hace.
14. "Y ahora voy a Ti, y
digo estas cosas al mundo para que Mi gozo se cumpla en ellos. Les doy Tu
palabra y el mundo les odia, pues no son de este mundo, igual que Yo no Soy del
mundo.
15. "No pido que los
saques del mundo, sino que los guardes del mal mientras estén en el mundo. No
son de este mundo, igual que Yo no Soy del mundo. Bendícelos por Tu verdad. Tu
palabra es verdad. Como Tú Me enviaste al mundo, así también les envío Yo al
mundo, y Me santifico por ellos, para que también ellos sean santificados por
la verdad.
16. "No oro sólo por
ellos, sino por todos los que se unirán a ellos y por los Setenta y dos que
también envié, y por todos los que creerán en la verdad a través de Tu palabra,
para que también ellos lleguen a ser uno, como Tú, Santísimo, eres en Mí y Yo
en Ti; para que también lleguen a ser uno en Ti, a fin de que el mundo
comprenda que Tú Me enviaste.
17. "Padre Santo, quiero
también que todos los que Me has dado, sí, todos los que viven, estén conmigo
donde Yo estoy, para que participen de la gloria que Tú Me das, ya que Tú Me
amas en todos, y a todos en Mí, desde antes de haber sido creado el mundo.
18. "El mundo no Te ha
reconocido en Tu justicia, pero Yo Te reconozco, y éstos saben que Tú Me has
enviado.
19. "Y les he anunciado Tu
nombre, para que el amor con que Tú Me has amado esté en ellos, y para que de ellos
se derrame sobre todas Tus criaturas, sí, sobre todas”. Y habiendo pronunciado
estas palabras, todos levantaron con El sus voces y oraron tal como les había
enseñado:
20. "Padre nuestro, que
estás sobre nosotros y en nosotros, santificado sea Tu nombre, en trinidad.
Venga Tu Reino, en sabiduría, amor y justicia. Hágase por siempre Tu santa
voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos diariamente el participar de Tu
santo pan y el fruto de Tu vid viva. Que así como Tú perdonas nuestra culpa,
perdonemos a los que pequen contra nosotros. Mientras intentamos conducir a
otros al perfeccionamiento, haznos perfectos en Tu Cristo. Regálanos Tu bondad,
para que podamos hacer lo mismo con los demás. En la hora de la tentación,
líbranos del mal.
21. "Pues Tuyos son el
Reino, el poder y la gloria; en el principio, ahora y por siempre. Amén”.
22.
Entonces nuestro Maestro tomó el santo pan y lo partió, e igualmente el fruto
de la vid, y lo mezcló, y los bendijo. Y echó un trocito del pan en el cáliz, y
bendijo la santa unión.
23. Y entonces dio a Sus
discípulos el pan que había bendecido, diciendo: "comed, este es Mi
cuerpo, el cuerpo del Cristo, que se da por vosotros para la Redención del
cuerpo y del alma”.
24. Del mismo modo les dio el
fruto de la vid bendecida por El, diciéndoles: "bebed, pues esta es Mi
sangre, la sangre del Cristo, que se derrama por vosotros y por muchos, para la
redención del alma y del cuerpo”.
25.
Y habiendo participado todos, les dijo: "cuantas veces os reunáis en Mi nombre,
haced esta ofrenda en memoria Mía, preparad el pan de vida eterna y el vino de
eterna redención y comed y bebed de ellos con el corazón puro, y recibiréis la Substancia, y la vida de Dios, que habita en Mí”.
26. Y habiendo cantado un canto
de alabanza, Jesús se puso en pie en medio de Sus apóstoles, y caminando éstos
alrededor de El, que era su punto central, como en una danza solemne, se
regocijaron en El. Y entonces salió camino del monte de los Olivos, y Sus
discípulos Le siguieron.
27. Judas Iscariote
había ido a la casa de Caifás y le dijo: "acaba
de celebrar la cena pascual, dentro de la ciudad, con el pan ázimo en lugar del cordero. Yo había comprado el cordero,
pero prohibió que fuera matado. He aquí que el hombre al que lo compré, es
testigo.
28.
Y Caifás desgarró sus vestiduras y dijo: "en
verdad, esta no es la fiesta pascual, conforme a la Ley de Moisés. Ha cometido
un delito merecedor de muerte, pues es una grave transgresión
de la Ley. ¿Para qué necesitamos más testigos? Incluso han entrado ahora dos
ladrones en el templo y han hurtado el libro de la Ley, y esto es el resultado
de Sus enseñanzas. Digamos esto a las gentes que Le siguen, pues temen al poder
de la Ley”.
29. Y uno que se hallaba cerca,
al salir Judas, le preguntó: "¿crees que Lo matarán?”
30. Y Judas dijo: "no,
pues hará algún milagro para librarse de sus manos. Cuando en la sinagoga de Cafarnaúm ellos se levantaron contra El y Lo llevaron a la
cima de un monte para precipitarle abajo, ¿no pasó El incólume por en medio de
ellos? Seguro que volverá a escapar de ellos y se proclamará abiertamente,
estableciendo el Reino del que habla”.
CAPITULO 77
El
sufrimiento en el huerto de Getsemaní
1. Mientras iban hacia el monte
de los Olivos, Jesús les dijo: "esta noche seré una contrariedad para
todos vosotros, pues escrito está: 'golpearé al Pastor y se dispersarán las
ovejas del rebaño'; pero después de haber resucitado, os precederé a Galilea”.
2. Simón respondió diciéndole:
"aun cuando todos se escandalicen, en ningún caso me escandalizaré yo”. Y
Jesús le dijo: "Simón, Simón, mira que Satanás quería poseerte y hacerte
pasar por el tamiz como al trigo. Pero Yo he orado para que tu fe no
desfallezca. Y cuando hayas llegado a estar firme, fortalece a tus hermanos”.
3. Y él Le dijo: "Señor,
estoy dispuesto a ir contigo a prisión y a la muerte”. Y Jesús dijo: "te
digo, Simón, que esta noche no cantará el gallo antes de que por tres veces
hayas negado conocerme”.
4. Habiendo cruzado el
riachuelo Cedrón, fue Jesús con ellos al huerto de Getsemaní.
Y El dijo a Sus discípulos: "sentaos aquí mientras Yo voy allí a orar”.
(También Judas, que Le traicionó, conocía el lugar, pues Jesús a menudo
permanecía allí con Sus discípulos).
5. Entonces les dijo: "Mi
alma está desde ahora triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo”.
6. Y adelantándose un poco, se
postró sobre Su rostro, y oró diciendo: "oh
Padre Mío, si es posible, haz que pase de Mí este cáliz; pero no se haga como
Yo quiero, sino como quieras Tú”.
7. Y se Le apareció entonces un
ángel del Cielo, que Le confortó. Y viniendo a Sus discípulos, al encontrarlos
dormidos dijo a Pedro: "¿no habéis podido, pues, velar conmigo una hora?
8. "Velad y orad, para no
caer en la tentación: cierto que el espíritu tiene buena disposición, pero la
carne es débil”.
9. De nuevo, por segunda vez,
se fue y oró: "oh Padre Mío, si no es posible,
si este cáliz no puede pasar de Mí, hágase Tu voluntad”.
10. Y lleno de angustia, oró
con más fervor; y Su sudor caía sobre la tierra, como si fueran gruesas gotas de
sangre.
11. Y volvió y los encontró
dormidos; pues les pesaban los ojos.
12. Y los dejó y se alejó de
nuevo y oró por tercera vez, diciendo: "oh Padre
Mío, no se haga Mi voluntad sino la Tuya, en la Tierra como en el Cielo”.
13. Entonces
volvió a Sus discípulos y les dijo: "dormid ya y descansad, he aquí que
está cerca la hora en que el Hijo del hombre es entregado en manos de los
pecadores. Levantaos, vamos: mirad, está aquí el que Me traiciona”.
CAPITULO 78
La traición
de Judas. La negación de Pedro
1. Mientras aún hablaba, he
aquí que vino un grupo, y Judas, llamado Iscariote,
le precedía; pues Judas había recibido de los sumos sacerdotes y fariseos un
grupo de soldados y oficiales. Habían ido allí con linternas, antorchas y
armas.
2. Jesús sabía todo lo que
tenía que sucederle. Salió y les dijo: "¿a quién buscáis?” Le
respondieron: "a Jesús de Nazaret”. Jesús les
dijo: "Soy Yo”.
3. Cuando les hubo dicho, “Soy
Yo”, retrocedieron y cayeron al suelo. Cuando se hubieron levantado, les
preguntó otra vez: "¿a quién buscáis?” Y dijeron: "a Jesús de Nazaret”. Jesús respondió: "Soy Yo”. Y al oír esto,
retrocedieron de nuevo y cayeron al suelo. Y cuando se hubieron levantado,
preguntó de nuevo: "¿a quién buscáis?” Y dijeron: "a Jesús de Nazaret”. Y Jesús respondió: "os he dicho que Soy Yo;
si Me buscáis a Mí, dejad ir a éstos”.
4. Entonces el traidor les dio
una señal, diciendo: "aquel a quien yo bese, ése es, prendedle”.
5. Y acercándose a Jesús, dijo:
"salve, Maestro”, y Le besó. Y Jesús le dijo: "amigo, ¿por qué has
venido? ¿Con un beso traicionas al Hijo del hombre?”
6. Entonces dijo Jesús a los
sumos sacerdotes y superiores del templo y ancianos que habían venido:
"habéis salido como cuando hay un ladrón, con espadas y con garrotes.
Cuando cada día estaba en el templo, no extendisteis las manos hacia Mí; pero
esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas”.
7. Entonces se acercaron y le
sujetaron con sus manos. Y Simón Pedro extendió la mano, sacó la espada y
alcanzó a un siervo del pontífice, cortándole una oreja.
8. Entonces Jesús le dijo:
"envaina tu espada en su lugar, pues los que tomen la espada, perecerán
por la espada”. Y Jesús tocó su oreja y le curó.
9. Y a Pedro le dijo:
"¿crees que no puedo ahora rogar a Mi Padre que Me envíe inmediatamente a
más de doce legiones de ángeles? Pero ¿cómo se podrá entonces cumplir la
escritura según la cual esto tiene que suceder?”
10. Entonces Le abandonaron
todos los discípulos, y huyeron. Los que prendieron a Jesús Le llevaron a Caifás, el pontífice; pero primero Le condujeron a Anás, el suegro de Caifás, este
último pontífice aquel año.
11. Era Caifás
el que había dado a los judíos el consejo de que sería beneficioso que un
hombre muriera por los pecados del pueblo.
12. Estaban reunidos los
escribas y los ancianos, y Pedro, Juan, y Judas siguieron de lejos hasta el
palacio del pontífice. Entrando, se sentaron con los siervos para ver en qué
terminaría aquello.
13. Y éstos habían encendido
fuego en medio del atrio; y sentándose ellos, Pedro se sentó también entre
ellos y se calentaba.
14. Viéndole una sierva sentado
junto al fuego, lo observó atentamente y dijo: "este hombre también estaba
con El”. El Le negó diciendo: "no Le conozco, mujer”.
15. Y al poco rato, le vio otro
y dijo: "tú también eres uno de ellos”. Y Simón Pedro dijo: "hombre,
yo no soy”.
16. Y antes de transcurrir una
hora, otro aseguró, de modo convincente: "en verdad que éste estaba con
Jesús de Nazaret; su hablar le delata”.
17. Y Simón negó por tercera
vez, con un juramento, dicendo: "no conozco a
ese hombre”. Y al instante, mientras aún hablaba, cantó el gallo.
18. Y el Señor
se volvió y miró a Simón. Y Simón se acordó de la palabra del Señor, de que le
había dicho: "antes de que ese día cante el gallo, Me habrás negado tres
veces”. Y Simón salió fuera y lloró amargamente.
CAPITULO 79
El
interrogatorio ante el potífice Caifás
1. El pontífice preguntó a
Jesús acerca de Sus discípulos y de Sus enseñanzas, diciendo: "¿qué edad
tienes? ¿Eres Tú el que dijo haber visto a nuestro padre Abraham en su tiempo?”
2. Y Jesús respondió: "en
verdad, antes que Abraham fuera, Soy Yo”. Dijo el pontífice: "aún no
tienes cincuenta años; ¿por qué dices que has visto a Abraham? ¿Quién eres,
pues? ¿Qué pretendes ser? ¿Qué enseñas?”
3. Y Jesús le respondió:
"he hablado públicamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el
templo, adonde concurren todos los judíos, y nada he dicho en secreto. ¿Por qué
Me preguntas? Pregunta a los que Me han oído, lo que les he hablado; mira,
ellos saben lo que he dicho”.
4. Habiendo dicho El esto, uno
de los oficiales que estaba a Su lado, Le golpeó con la palma de la mano,
diciendo: "¿así respondes al pontífice?” Jesús le contestó: "si he
dicho algo malo, demuéstrame que es malo; y si lo que he dicho está bien, ¿por
qué Me pegas?”
5. Entonces los sumos
sacerdotes, los ancianos y todo el Sanedrín, buscaban falsos testimonios contra
Jesús, para poder matarle, pero ninguno hallaban, pues
aunque se habían presentado muchos falsos testigos, no coincidían entre ellos.
6. Al fin se presentaron dos
falsos testigos, y uno de ellos dijo: "Este ha dicho: Yo puedo destruir el
Templo de Dios y en tres días reedificarlo”. Y el otro dijo: "este hombre
ha dicho: destruiré este templo y construiré otro”.
7. Levantándose el pontífice,
Le dijo: "¿nada respondes? ¿Qué hay de lo que estos testigos presentan
contra Ti?” Pero Jesús callaba; pues iba contra la ley de los judíos interrogar
a un hombre de noche.
8. Y Le preguntaron:
"¿eres Tú el Cristo? Dínoslo”. Y les contestó: "si os lo dijera, no Me
creeríais; y si, al igual que hacéis vosotros, os preguntara, no Me
responderíais, ni Me dejaríais ir”.
9. Continuaron preguntándole,
diciendo: "¿niegas
las leyes y prohíbes el comer carne, que Moisés ordenó?” El respondió: "mirad, aquí hay uno
más grande que Moisés”.
10. Y el pontífice contestó,
diciéndole: "Te conjuro por Dios vivo: di si eres Tú el Mesías, el Hijo de
Dios”. Jesús le dijo: "tú lo has dicho; pero Yo os digo que pronto veréis
al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y venir sobre las nubes del
Cielo”.
11. Entonces el pontífice rasgó
sus vestiduras, diciendo: "ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos de más
testigos? Vosotros habéis oído Su blasfemia; ¿qué pensáis?” Respondieron
diciendo: "es culpable de muerte”.
12. Entonces escupieron en Su
rostro y Le golpearon con las manos, diciendo: "profetízanos, Cristo,
¿quién Te golpeó?”
13. Y llegada la mañana, todos
los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, y todo el Sanedrín, tuvieron
consejo sobre Jesús, para poder ejecutarle.
14. Y
pronunciaron la sentencia contra Jesús; que era culpable de muerte y que fuera
atado y llevado preso, y Lo entregaron a Pilato.
CAPITULO 80
El
arrepentimiento de Judas
1. Viendo entonces Judas que
Jesús era condenado a muerte, se arrepintió de haberle traicionado. Fue a
devolver las treinta piezas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos,
diciendo: "he pecado traicionando a sangre inocente”.
2. Ellos dijeron: "¿a
nosotros qué? Allá tú”. Y arrojando las piezas de plata en el templo, se fue y
se ahorcó.
3. Los sumos sacerdotes tomaron
las piezas de plata y dijeron: "no es conforme a la Ley que las echemos en
la caja del tesoro, pues son precio de sangre”.
4. Y resolvieron en consejo comprar
con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de forasteros. Por eso hasta el
día de hoy ese campo se llama Aceldama, es decir,
Campo de Sangre.
5. Con esto se cumplió lo dicho
por el profeta Zacarías: "han pesado treinta piezas de plata como Mi precio.
Y tomaron las treinta piezas de plata, la suma con que fue tasado por los hijos
de Israel, y las dieron por el campo del Alfarero, echándolo al alfarero en la
casa del Señor”.
6. He aquí que Jesús había
dicho a Sus discípulos: "¡ay del que recibe la iniciación y cae después en
el pecado!
7. "Pues para tal no hay
lugar para la penitencia en este ciclo, al comprender que han crucificado de
nuevo al Hijo celestial de Dios y del hombre, llevando al Cristo a profunda
ignominia también en sí mismos.
8. "Pues tales hombres son peores que
los animales que vosotros en la ignorancia destináis a la perdición; ya que en
vuestras Escrituras está escrito: lo que le ocurre al animal, también les
ocurre a los hijos de los hombres.
9. "Todos tienen el mismo aliento; igual
que uno muere, muere el otro, de modo que ningún hombre tiene ventaja sobre el
animal; pues todos van al mismo lugar -todos surgen del polvo y vuelven al polvo”.
10. Tales cosas
dijo Jesús para aquellos que aún no habían renacido, que aún no habían recibido
el Espíritu de Dios en sus almas, el Espíritu del amor divino, los cuales, aun
habiendo recibido la luz, crucifican otra vez al Hijo de Dios y Lo llevan a
profunda ignominia.
CAPITULO 81
El
interrogatorio ante Pilato
1. Entonces llevaron a Jesús de
Caifás al pretorio, a Poncio
Pilato, el gobernador. Era muy de mañana, y no
entraron en el pretorio, por no contaminarse, para poder celebrar la Pascua.
2. Por eso Pilato,
saliendo fue a ellos y dijo: "¿qué acusación traéis contra este hombre?”
Ellos respondieron diciéndole: "si no fuera malhechor, no te lo habríamos
traído. Tenemos una Ley, y según nuestra Ley debe morir; pues quiere abolir las
costumbres y tradiciones que nos ordenó seguir Moisés, y además se hace a sí
mismo Hijo de Dios”.
3. Pilato
les dijo: "tomadle y juzgadle según vuestra Ley”; pues sabía que se lo
habían entregado por envidia.
4. Entonces le dijeron los
judíos: "el derecho no nos permite condenar a alguien a muerte”. Así se
cumplió la palabra de Jesús, que había dicho de qué muerte moriría.
5. Y siguieron inculpándole,
diciendo: "hemos encontrado a este hombre sublevando al pueblo y
prohibiendo pagar tributo al César, y diciendo de sí mismo que es Cristo, un
Rey”.
6. Entró Pilato
de nuevo en el pretorio, y, llamando a Jesús, Le preguntó: "¿eres Tú el
Rey de los judíos?” Respondió Jesús: "¿por tu cuenta dices eso, o te lo
han dicho otros de Mí?”
7. Pilato
contestó: "¿soy yo judío? Tu propio pueblo y los sumos sacerdotes Te han
entregado a mí; ¿qué has hecho?” Jesús respondió: "Mi Reino no es de este
mundo; si Mi Reino fuera de este mundo, Mis seguidores lucharían para que no
fuese entregado a los judíos; pero Mi Reino no es de aquí”.
8. Entonces preguntó Pilato: "luego, ¿Tú eres Rey?” Jesús respondió:
"tú dices que Yo Soy Rey. Y he nacido y venido al mundo, para dar
testimonio de la verdad. Todo el que procede de la verdad, oye Mi voz”.
9.
Pilato Le dijo: "¿qué es la verdad?” Jesús dijo:
"la verdad viene del Cielo”. Pilato dijo:
"luego la verdad no está en la Tierra”. Jesús dijo a Pilato:
"créelo, la verdad está en la Tierra entre los que la aceptan y la
obedecen. Están en la verdad los que juzgan de modo justo”.
10. Y habiendo oído esto, de
nuevo salió y les dijo a los judíos: "no hallo culpa en El”. Y siendo El
inculpado por los sumos sacerdotes y ancianos, no les respondía.
11. Entonces Pilato Le dijo: "¿no oyes cuántas cosas dicen contra
Ti?”
12. Y no le respondía a palabra
alguna, de modo que el gobernador se maravilló sobremanera. Y de nuevo les
dijo: "no hallo culpa en este hombre”.
13. Entonces se encolerizaron
más y gritaron: "subleva al pueblo enseñando por toda la Judea, desde
Galilea hasta aquí”. Al oír Pilato el nombre de
Galilea, preguntó si aquel hombre era galileo.
14. Y al enterarse de que
pertenecía a la jurisdicción de Herodes, Lo envió a Herodes, que en este tiempo
también estaba en Jerusalén.
15. Viendo Herodes a Jesús, se
puso muy contento; pues desde hacía bastante tiempo deseaba verle, porque había
oído hablar mucho de El y esperaba verle hacer algún milagro.
16. Y Le hizo bastantes
preguntas, pero El no le contestó. Los sumos sacerdotes y escribas estaban
presentes, e insistentemente Le acusaban, y una multitud de testigos falsos se
levantó contra El y Le inculpó de muchas cosas que El no conocía.
17. Y Herodes con sus soldados
Le despreció y se burló de El, vistiéndole una vestidura suntuosa, y Lo envió
otra vez a Pilato. Y ese mismo día Pilato y Herodes se hicieron amigos, pues antes eran
enemigos.
18. Y Pilato
entró otra vez en el pretorio y preguntó a Jesús: "¿de dónde eres Tú?”
Pero Jesús no le dio respuesta alguna. Entonces Pilato
Le dijo: "¿no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y
poder para soltarte?”
19. Jesús respondió: "no
tendrías ningún poder sobre Mí, si no te hubiera sido dado de lo alto; por eso
tiene la mayor culpa el que Me ha entregado a ti”.
20. Desde entonces, Pilato buscaba cómo librarle; pero los judíos exclamaron:
"si sueltas a ése no eres amigo del César, pues quien se hace rey habla
contra el César”.
21. Y Pilato
llamó a reunirse a los sumos sacerdotes y a los responsables del pueblo. Cuando
se sentó en la silla de juez, su mujer envió a decirle: "no tengas nada
que ver con ese hombre justo, pues esta noche he sufrido mucho en sueños, a
causa de El”.
22. Y Pilato
les dijo: "me habéis traído a este hombre como a uno que subleva al
pueblo, y he aquí que habiéndole interrogado ante vosotros no he hallado culpa
en El, en base a las cosas de las que Le acusáis. Tampoco Herodes, al que lo he
enviado, ha encontrado algo digno de muerte.
23. "Hay entre vosotros la
costumbre de que os suelte a uno en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al
Rey de los judíos?”
24. Entonces de nuevo gritaron
todos: "¡no a éste, sino a Barrabás!” Barrabás era un bandolero, que había
sido encarcelado por una sublevación ocurrida en la ciudad y por un homicidio.
25. Pilato
quería poner en libertad a Jesús, y les preguntó de nuevo: "¿a quién de
los dos queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, que es llamado el Cristo?”
Y ellos gritaron: "¡a Barrabás!”
26. Pilato
les dijo: "entonces, ¿qué queréis que haga con Jesús, del que se dice que
es el Cristo?” Todos le gritaron: "¡hazlo crucificar!”
27. Y el gobernador preguntó:
"¿y qué mal ha hecho?” Ellos gritaron cada vez más fuerte:
"¡crucifícale, crucifícale!”
28. Y Pilato
se aproximó y les dijo: "mirad, de nuevo os Lo traigo y os digo que no
hallo culpa en El”. Pero ellos gritaron otra vez: "¡crucifícale,
crucifícale!”
29. Y Pilato
les preguntó por tercera vez: "¿por qué? ¿Qué mal ha hecho? No he
encontrado en El culpa de muerte: en lugar de eso Le haré azotar y Le soltaré”.
30. Pero ellos a grandes voces
gritaban sin parar, pidiendo que fuese crucificado. Y sus voces, y las de los
sumos sacerdotes, dominaban por encima de todos.
31. Viendo pues Pilato que no se imponía, sino que surgía un tumulto
considerable, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo:
"yo soy inocente de la sangre de este Justo: vosotros veréis”.
32. Y todo el pueblo contestó
gritando: "¡caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Y Pilato dio la orden de que todo ocurriera como ellos
exigían. Y les entregó a Jesús, conforme a su
voluntad.
CAPITULO 82
La
crucifixión de Jesús
1. Entonces les soltó Pilato a Barrabás. Después de haber hecho azotar a Jesús, Lo entregó para que fuese crucificado. Y los soldados del gobernador se Lo llevaron al pretorio y